LA EVITACIÓN COMO FACTOR CLAVE DE LA AGORAFOBIA

 

La evitación de una situación adversa opera en la agorafobia como una forma de mantener y generalizar el problema

Una persona, cuando tiene miedo a una situación (por ejemplo, a subir a un tren), anticipa el miedo que va a sentir si se expone a esta situación y empieza a generar una ansiedad anticipatoria (miedo al miedo), de forma que cuando llega el momento de exponerse se retira, experimentando un alivio: esto es la evitación.

El peligro de la evitación de la situación ansiógena es que el agorafóbico la considera una forma de dejar de sufrir, y normalmente generaliza esta situación, es decir, a la mínima señal de miedo anticipatorio en otras situaciones, empleará el mecanismo de evitación para que cese la ansiedad, por lo que las situaciones agorafóbicas van siendo cada vez mayores. 

La evitación es justo lo contrario de la exposición a la situación ansiógena, y los resultados igualmente son absolutamente divergentes: 

Con la evitación cronificamos la ansiedad y la generalizamos a más situaciones.

Con la exposición nos habituamos a la ansiedad (al comprobar que mantenerse en la situación ansiógena va cediendo el valor del estímulo aversivo) con lo que conseguimos la extinción de la ansiedad y además nos produce sensación de control sobre la situación

Por todo ello es importante que la persona que comienza a experimentar miedo anticipatorio a determinadas situaciones, intente buscar una solución a su problema, mediante las técnicas psicológicas que se muestran más efectivas para este problema: 

- Reestructuración cognitiva, dirigida a los pensamientos catastrofistas sobre las situaciones (miedo anticipatorio)

- Aprendizaje de las señales corporales de ansiedad que tienen gran carga emocional para las personas que presentan ansiedad por miedo a las consecuencias (por ejemplo, miedo a sufrir un infarto)

- Afrontamiento a estas situaciones mediante exposición guiada (en vivo o en imaginación)