TERCERA EDAD: APRENDE A COMPRENDER LA DEPRESIÓN

ANCIANOS.JPG

 

 

La población tiene una esperanza de vida cada vez mayor, con lo que el número de ancianos se multiplica y son muchos los hogares donde existen personas de la tercera edad que necesitan de nuestros cuidados.

La tendencia es a cuidar su salud y considerar a aquellos que están tristes que es algo normal en las personas mayores.

DOBLE ERROR: muchas veces las quejas sobre la salud son la forma que tienen las personas mayores de conseguir que les presten más atención, además que en estados depresivos las quejas somáticas se multiplican. El segundo error es pensar que la depresión es normal en la tercera edad.

Desgraciadamente las políticas sociales se centran en ocuparse (tarde, mal o nunca) en los ancianos dependientes, pero nos olvidamos de todos aquellos ancianos que sufren de aislamiento y no tienen un ocio adaptado, quedando confinados en un sillón frente a una televisión.

Qué triste debe ser pasar una vida luchando para terminar aparcado y olvidado por la sociedad y en muchas ocasiones por la propia familia.

¿Por qué tomamos esa actitud de pensar que cuidamos a nuestros mayores porque les proporcionamos cuidados médicos y comodidades? ¿Tanto miedo nos da confrontar nuestro propio futuro?

Esos ancianos fueron nuestros padres, los que nos cuidaron, nos llevaron al médico y nos abrigaron (en ese sentido podemos tener la conciencia tranquila, se supone), pero… también fueron aquellos que con infinita paciencia nos llevaron al zoo, nos enseñaron juegos, nos escucharon nuestra interminable cháchara infantil. Eso no lo estamos devolviendo: les cuidamos con demasiados automatismos y poco examen de conciencia.

Es necesario proporcionar a nuestros mayores, ocasiones de disfrutar de pequeñas cosas, pensar que cada día para ellos tiene un valor mayor que el nuestro. ¿Nos podemos imaginar levantarnos todos los días pensando que lo más emocionante será ir al médico?

Podríamos reflexionar sobre cómo se pueden sentir nuestros mayores, cómo viven, qué estímulos reciben, que mensajes reciben de nosotros, y tal vez, caminando un ratito con sus zapatos nos demos cuenta que nos queda mucho por hacer.

Tal vez un primer paso sea aprender a detectar síntomas de depresión en un anciano (que se tratan, exactamente igual que en niños o adultos). Existen terapias adaptadas a las necesidades de la tercera edad que consiguen cambios en la forma de pensar y de vivir el día a día con mayor optimismo.

A continuación puedes ver las diferencias entre la depresión en la vida adulta y la tercera edad:

  • Los ancianos deprimidos tienen más quejas sobre sus dolores, convirtiéndolos en el centro de sus preocupaciones
  • Mayor incidencia de miedo a padecer enfermedades o contraerlas
  • El estado de ánimo deprimido es más evidente en adultos que en ancianos
  • No suele producirse cambios en el peso. No suele incidir en el apetito
  • En los adultos los sentimientos de culpa y los pensamientos negativos respecto al futuro son más intensos. En los ancianos suele existir desesperanza
  • La falta de autonomía personal y la dificultad de movilidad incide en una importante pérdida de autoestima.
  • Suelen existir quejas de pérdida de memoria que lo achacan a la edad, aunque en realidad es por la depresión (los adultos son más conscientes de esta relación memoria/depresión)
  • Periodos letárgicos más prolongados durante el día
  • La disforia prevalece menos sobre los otros síntomas (como las quejas somáticas o la falta de autonomía personal)
  • Las personas de la tercera edad deprimida expresan más sentimientos de crítica hacia los otros que los adultos.
  • La satisfacción obtenida en sus logros personales a lo largo de su vida son más importantes en la tercera edad.
  • Mayor número de suicidios y menor número de intentos de suicidio como llamada de atención
  • Los ancianos que se intentan o consiguen suicidarse, no suelen mostrar un cuadro depresivo grave (de forma externa)
  • Las limitaciones físicas suponen un motivo de tristeza
  • Mayor cronificación (en muchos casos por falta de intervención)
  • Presentan sentimientos de desesperanza, tensión, agitación y ansiedad
  • Rumiación de los problemas sin búsqueda de soluciones

Visto esto, es el momento de mirar a las personas mayores como lo que son, mayores y personas. Ayudémosles con paciencia a buscar pequeñas cosas que les puedan distraer. A veces se negarán, pero no hay que hacer mucho caso de esa negación, que puede significar “pídemelo más para estar seguro que no soy un estorbo”

DEPRESIÓN EN LA TERCERA EDAD VS DEPRESIÓN VIDA ADULTA

La depresión en la tercera edad difiere de la depresión que puede aparecer en la edad adulta, tanto en los pensamientos como en las conductas asociadas al problema.

Evidentemente las preocupaciones que pueden llevar a una persona a caer en una depresión en las diferentes etapas de la vida, suelen ser diferentes, pero en los ancianos hay que tener muy presente que las QUEJAS SOMÁTICAS y la FALTA DE PERSPECTIVAS (como un abandono, una falta de lucha por el día a día), hacen que las características sean muy diferentes, asi como, lógicamente, el tratamiento psicologico que se puede implementar.

En términos generales, en la tercera edad se suele presentar:

Diapositiva1.JPG
Diapositiva2.JPG

 

 

RUPTURA DE PAREJA: EL ALMA DEVASTADA

Una ruptura de pareja, aunque sea la mejor opción que pueda tener una persona para llegar a ser feliz, supone pasar un período de intenso dolor y desesperanza respecto al futuro.

Dentro de una pareja, la persona encuentra un refuerzo positivo en algunos aspectos fundamentales para el ser humano: sentirse acompañado (no estar solo en la vida), no percatarse de su propia soledad o aislamiento en caso de haber dejado de lado su vida anterior (ocio, amigos), sentir que camina junto a alguien.

La ruptura, aún siendo deseada o necesaria, produce un sentimiento de caos emocional en la persona: se encuentra perdida y experimenta dificultades para reorganizar su mundo personal (emocional y social). 

El miedo atenaza, la desesperación por no saber cómo salir de esa situación y entonces aparece la idealización de la pareja perdida, omitiendo todos aquellos aspectos negativos y dolorosos de la relación: se empieza a pensar que tal vez se esté mejor acompañado que en soledad, y no se contempla la posibilidad de mejoría a largo plazo (ese corto plazo que nos lleva a todos por tan malos caminos). 

El inicio de terapia con estas personas es difícil, tanto porque no son capaces de analizar el pasado con objetividad, como los pensamientos catastrofistas respecto al futuro. El "yo puedo" no suele ser parte de su vocabulario, y eso les dificulta, les lastra en su proceso de recuperación.

Utilicemos un símil (siempre vienen bien en terapia):

Imaginemos que teníamos un pequeño jardín: había flores y muchas hierbas malas. Era un jardín que no podíamos disfrutar porque las ortigas lastimaban nuestras piernas. A veces veíamos flores bonitas, pero en la mayoría de las ocasiones era un jardín al que no podíamos acceder.

malas hierbas.jpg

 

Nadie quiere un jardín así. Tal vez sea necesario coger nuestra pequeña parcela y sanearla: es la ruptura.

Tras esa ruptura nos encontraremos con una parcela de tierra, en la que todavía hay alguna mala hierba (nuestros pensamientos torturadores, el anhelo de una relación, la desesperanza respecto al futuro). Ya no hay ortigas, sólo malas hierbas, que tendremos que arrancar pacientemente hasta dejar la tierra sana.

tierra siembra.jpg

 

Aún no es hermoso, no nos gusta nuestro jardín vacío de todo.

Empecemos la terapia entonces.

Sembremos.

Cuando se siembran semillas, el trabajo es arduo y no hay una recompensa inmediata. Trabajamos duramente sin recibir ningún fruto, ninguna flor, sólo la expectativa, la ilusión de que" algo hermoso brote. Este es el núcleo de nuestra terapia: sembrar, trabajar de cara al futuro. Elegir y diseñar nuestro jardín, soñar con cómo será, sin saber exactamente cuándo lo veremos florecer.

Y poco a poco, ese jardín personal irá llenándose de todo aquello que hemos plantado. Pueden morir algunas plantas, puede que algún árbol no de buenos frutos, pero puede que algunas de las flores nos sorprendan con su belleza.

Sera nuestro jardiín, probablemente no perfecto, pero si nuestro, agradable de ver y de disfrutar. Un jardín que no daña, que no hiere, y del que podemos sentirnos orgullosos hasta del último de sus frutos.

jardin.jpg

 

Trabaja a largo plazo, siembra, sueña, aguanta el tirón de los malos momentos y no te quedes en el pasado o en el presente doloroso.

Si te hicieron daño, recuerda a Scarlatta O'Hara, y en tu campo sin fruto, levanta un puñado de tierra hacia el cielo y grita: "A Dios pongo por testigo que luchare para labrar mi propia felicidad"

scarlatta.jpg

Terapias psicológicas: cuando colorear no sólo es cosa de niños

mandala coloreada.jpg
Una queja muy frecuente en los pacientes con ansiedad, estrés, depresión, ideas obsesivas al terminar una relación, preocupaciones recurrentes es: “no puedo dejar de pensar”.
 Lo que quieren decir es: no puedo relajarme, no puedo sacarme los malos pensamientos de la cabeza.
 Pensar puede ser bueno, y soñar despierto, increíblemente agradable, pero los pensamientos obsesivos agotan psíquicamente a la persona.
 Necesitan técnicas que le ayuden a desconectar la mente, y algunas veces son incapaces de disfrutar de una sesión de relajación.
 En este punto la arte-terapia puede ser una excelente herramienta terapéutica para producir esa desconexión con los pensamientos que nos atenazan y nos invaden.
 Hay muchos tipos de arte-terapia, pero yo os quiero hablar de una que por su sencillez, es tan buena para niños como para ancianos, para trastornos de ansiedad como para superar un duelo.

 Sencillo, barato y fácil: COLOREAR.

 La explicación más técnica se basaría en el hecho de que el hemisferio izquierdo es el encargado de la racionalización, búsqueda de soluciones, y es el que está más activo cuando ponemos en marcha nuestra batería de preocupaciones. Sin embargo, el hemisferio derecho, que se suele emplear mucho menos, pertenece a lo no racional, el dirigido a las emociones.

 NIVELES DE DIFICULTAD SEGÚN CARACTERÍSTICAS DEL PACIENTE

 

Con los niños se suelen utilizar mandalas sencillas. Son dibujos geométricos que tienen que colorear según sus preferencias. Tienen un nivel de complejidad ascendente, y ayuda tanto a niños con un exceso de actividad motora como aquellos que necesitan mejorar su atención.
mandala sencilla.jpg
 
En adultos, y centrándonos en aquellos que tienen algún tipo de pérdida cognitiva, les ayuda a ejercitar la mente, y relajarse. Se pueden utilizar dibujos para colorear infantiles, con un grado de complejidad adecuado a la capacidad cognitiva que tiene la persona. A veces necesitan guías para los colores (marcar pequeños puntos en las áreas que van a ser coloreadas), y en otras, si son dibujos con su representación en el mundo real, intentar que utilicen los colores que sean adecuados (partes del cuerpo color carne, labios rojos, etc).
terapia de colorear.jpg
 
En las personas que están sometidas a un alto nivel de estrés o tienen pensamientos obsesivos recurrentes, la concentración en la elección de colores, el trazo fino necesario, etc, hacen que se centren en una actividad lejana del mundo de sus preocupaciones, pudiendo ocupar ese espacio mental en actividades que les producen calma y satisfacción.
mandala dificil.jpg
 
Los mandalas siguen siendo una buena elección, sin embargo, en los últimos años han salido al mercado libros para colorear para adultos que configuran pequeñas obras de arte, y que producen un enorme nivel de abstracción y concentración en los adultos, que al final de su “rato de colorear”, sienten las mismas sensaciones de tranquilidad que una sesión de relajación.
el jardin secreo.jpg
jardin secreto coloreado.jpg

"El Jardín Secreto". Johanna Basfotd

 

Ciclo Vital: una pequeña reflexión

ciclovital.jpg

Si nos centramos en las tres etapas centrales de la vida de una persona: juventud/edad adulta/madurez, podemos sacar una conclusión:

En la juventud LUCHAMOS POR AQUELLO QUE DESEAMOS

En la edad adulta DESCARTAMOS AQUELLO QUE NO QUEREMOS

En la madurez disfrutamos del balance entre lo conseguido y eliminado.

No vale de gran cosa mirar al pasado con nostalgia, sobre aquellos ideales de juventud que no logramos alcanzar. La juventud está llena de optimismo, y muchas veces la ilusión (tremendo don que jamás deberíamos perder) se alía con la fuerza para ponernos metas que no llegamos a alcanzar.

Ya en la madurez hemos trazado un camino, no inalterable, pero al menos sí en cierta manera previsible, es donde podemos decir que no a aquello que nos desagrada o nos hace sentir incómodos o infelices, es más un trabajo de "poda" de todo aquello que hemos conseguido en la juventud, desechando lo que realmente ya no nos interesa.

Pero la edad realmente dorada es aquella en la que hemos logrado el equilibrio, en el que las fuerzas en oposición se han equilibrado y podemos disfrutar de los sueños acumulados en nuestra vida sin llevar pesadas cargas de situaciones que no nos hacen realmente felices.

El Eclesiastés dice: 

Todo tiene su momento oportuno; hay un tiempo para todo lo que se hace bajo el cielo:

2 un tiempo para nacer,
    y un tiempo para morir;
un tiempo para plantar,
    y un tiempo para cosechar;
3 un tiempo para matar,
    y un tiempo para sanar;
un tiempo para destruir,
    y un tiempo para construir;
4 un tiempo para llorar,
    y un tiempo para reír;
un tiempo para estar de luto,
    y un tiempo para saltar de gusto;
5 un tiempo para esparcir piedras,
    y un tiempo para recogerlas;
un tiempo para abrazarse,
    y un tiempo para despedirse;
6 un tiempo para intentar,
    y un tiempo para desistir;
un tiempo para guardar,
    y un tiempo para desechar;
7 un tiempo para rasgar,
    y un tiempo para coser;
un tiempo para callar,
    y un tiempo para hablar;
8 un tiempo para amar,
    y un tiempo para odiar;
un tiempo para la guerra,
    y un tiempo para la paz.

Vivamos la plenitud de cada momento, apreciemos el momento de sembrar, el momento de recoger y el momento de sentarnos al atardecer, sin más afán que ver el trigo meciéndose al sol.

¿Pensamos o dejamos que piensen por nosotros?

Vivimos momentos de una gran convulsión política. Tal vez no de ahora, probablemente hace demasiado tiempo que dejamos de pensar para creer ciegamente en lo que nos dicen.

Es común que sobre unas ideas generales (o basadas en la tradición política familiar), se filtre la información de forma que sólo se crea lo que dice una parte, ignorando o poniendo de relieve los fallos o las acusaciones que se vierten sobre los otros.

Nos polarizamos, perdemos el mas valioso de nuestros sentidos: el criterio personal, y sin saberlo, nos hemos convertido en lacayos de lo que unos u otros dicen sin poner jamás una nota discordante.

La Psicología Social, durante muchísimas décadas ha realizado experimentos sobre los fenómenos que conducen a la polarización de las masas, a la influencia que se puede tener sobre las personas. Es de sobra conocido por los líderes políticos el resultado de estos experimentos, y, desgraciadamente los saben aplicar a la perfección.

Tal vez sea el momento de que resulten más divulgativos, que podamos por un segundo preguntarnos a nosotros mismos si nuestras ideas son nuestras o concedemos más credibilidad a según quien lo dice, o somos más o menos magnánimos en nuestro juicio dependiendo de quien cometa la falta.

Os propongo leer un pequeño estudio que explica la PRESIÓN EJERCIDA SOBRE LOS COMPAÑEROS Y CÓMO INFLUYE EL JUICIO QUE UNA PERSONA REALIZA MÁS ALLÁ DE LA INDIVIDUALIDAD.

Espero que os guste, porque en cualquier caso, prometo ser menos perezosa e intentar ir poniendo más información sobre estos experimentos de Psicología Social, que nos ayuden un poco a todos a salir de nuestra radicalización y dejemos de ser ratas de laboratorio para volver a ser personas.

EL EXPERIMENTO DE ASCH

El experimento de Asch, por Solomon Asch, fue un famoso experimento, diseñado para probar como la presión ejercida por compañeros (bien fuesen de trabajo u otros campos) hasta hacer que un sujeto se conforme, influía en el juicio y la individualidad de un sujeto de prueba.

El experimento se relaciona estrechamente a los experimentos realizados en la prisión de Stanford y a los experimentos de Milgram, en el hecho que el experimento de Asch trata de mostrar cómo seres humanos perfectamente normales pueden ser presionados hasta mostrar un comportamiento inusual ligado a la fuerza ejercida por las figuras de autoridad, o por el consenso de la opinión de otros que les rodean

Para el experimento, ocho sujeros fueron sentados alrededor de una mesa, con los asientos organizados según un plan construido cuidadosamente para evitar cualquier sospecha.

Sólo uno de los participantes era en realidad unmparticipante inocente y genuino en el experimento reclutado de afuera, el resto eran cómplices de los experimentadores, cuidadosamente instruidos para dar ciertas respuestas preseleccionadas. Dada esta meticulosa construcción del experimento y su estrategia,  una cantidad variable de la presión del grupo iba siendo ejercida sobre el unico verdadero sujeto experimental.

El experimento era simple en esencia; cada participante, siguiendo su turno asignado, era invitado a responder una serie de preguntas simples por ejemplo:  Qué línea de una cierta figura era más larga, o cual de todas las lineas presentadas concordaba con la línea de referencia etc. 

En un pricipio, los participantes dieron una variedad de respuestas correctas para no despertar sospechas sobre la naturaleza ral del experimento, pero adicionando progresivamente algunas respuestas incorrectas.

Esto fue pensado con el fin de permitirle a Asch el determinar cómo las respuestas del sujeto iban cambiando con la influencia de la presión de grupo.

Los resultados del experimento de Asch fueron interesantes mostrando que la presión social puede tener una influencia medible sobre las respuestas dadas.

El grupo de control es decir, los participantes que no estaban expuestos a la presión de grupo y donde por ende todo el mundo respondía correctamente, levantó una sola respuesta incorrecta de las 35 respuestas, lo que probablemente podría explicarse por error experimental

A diferencia del grupo control, los resultados de los otros grupos fueron muy interesantes; demostrando que, cuando los sujetos estaban rodeados de gente que daba respuestas incorrectas a las preguntas dadas, más de un tercio de los sujetos se dejaron llevar y manifestaron una opinión o respuesta errónea.

Al menos el 75% de los sujetos dieron la respuesta equivocada a por lo menos una pregunta, a pesar de que el error experimental puede haber tenido alguna influencia en esta figura. No había duda, sin embargo, de que la presión de los compañeros puede causar la conformidad en un individuo inmerso en este tipo de situaciones.

al analizar estos resultados, se debatió si esto podria ser a concequencia de la gente no cree en la evidencia vista por sus propios ojos o si era sólo un caso de conformidad, el hehco de que la gente escondiera sus verdaderas opiniones.

Otros experimentos posteriores al de Asch demostraron que el número de voces disidentes proporcionaban una diferencia en los resultados, al igual que la contundencia que tuviesen los confederados.

Un confederado con respuestas incorrectas hacía poca diferencia en cuanto a las respuestas del sujeto del experimento, pero en cambio, la influencia aumentaba de manera constante si dos o tres personas confederadas no estaban de acuerdo.

Las cifras no cambiaron mucho después de este punto, entre más confederados hubiesen en un grupo, mayor era la diferencia que se producía. El número de personas en el grupo también influenció los resultados asi como las voces disidentes que fue una variable nivelada en grupos de más de seis o siete personas.

Los experimentos también mostraron que, si aunque sólo fuera un otro participante el que esté en desacuerdo con los confederados, el sujeto tenía más probabilidades de resistir la presión de grupo, pero si era al contrario, parecia ser más difícil resistirse a la mayoría si el sujeto estaba aislado.

El experimento de Asch demostró que una voz puede hacer la diferencia entre muchos.

Otros experimentos de seguimiento, donde los sujetos se les permitió anotar las respuestas de forma anónima, mostraron mucho menos respuestas incorrectas. La comodidad del anonimato asegura que aparecer ridículo frente a otros sea mucho menos una fuente de presión.

CONCLUSIÓN: ANTE LA PRESIÓN DE LA OPINIÓN DEL GRUPO, TENDEMOS A CAMBIAR NUESTRO PROPIO CRITERIO PARA HACERLO MÁS PARECIDO AL DE LA MAYORÍA

 

"Caso Juana": Una pequeña reflexión sobre el interés superior del menor

Reconozco que no he seguido muy de cerca el "Caso Juana", no soy consumidora de espacios televisivos al por mayor, sin embargo la repercusión mediática me ha llevado a intentar hacer un pequeño análisis puramente objetivo del tema.

Los Tribunales no son siempre justos, y por supuesto, jamás dejan satisfechas a todas las partes, eso es irrefutable. Sin embargo, hay un principio que rige en todos los litigios de custodia: el interés superior del menor. 

Cuando un tema de custodia está en los Tribunales, tenemos que tener considerar que,  además de los abogados de ambas partes, se tiene en cuenta el informe psicológico de la unidad familiar, que en algunos casos vendrá determinado por los informes periciales realizados y en otras muchas (la mayoría), se establece a partir de un informe del Equipo Psicosocial del Juzgado.

En estos informes se evalúa la aptitud parental de los padres y el estado anímico de los hijos, y se realizan pruebas psicológicas que van mucho más allá de una mera entrevista.

Yo no soy Juez, ni por supuesto, he tenido acceso al expediente de este caso, pero, y precisamente por ello, considero que no es un tema para ir arrastrando por los platós de televisión. 

Entiendo el dolor de una madre y su lucha (como a veces he visto el dolor de un padre). El maltrato doméstico y la violencia de género son actos que deben ser objeto de una actuación inmediata, y en España, a pesar de lo imperfecta que puede ser la Ley, una denuncia por malos tratos supone inmediatamente la detención de la persona que maltrata y su puesta a disposición judicial. ¿Es posible que se actúe siempre así y con esta madre no?

Yo no tengo la respuesta a esta pregunta, porque sólo conozco lo que cuenta la madre. Ayer tuve la oportunidad de verla en televisión, y me pareció extraño que tuviera tantísima fluidez verbal para responder a muchísimas preguntas y ante otras se callaba o decía que "eso lo sabían sus abogados". 

El único gran "pero" que pongo a esta situación es pensar, sólo por un momento, más allá de la simpatía o empatía que me pueda generar esta madre, es que la repercusión mediática de este tema, el poner su cara en todos los medios, va a suponer que esos niños sean "los hijos de Juana", o "los hijos de un monstruo maltratador".

Desgraciadamente ver algo por televisión nos hace formarnos una opinión sobre un tema, que no es en ningún caso objetiva, por la sencilla razón de no disponer de los datos suficientes. , 

La opinión pública no siempre es la mejor de las opiniones, especialmente si un caso es objeto de atención porque "vende".  Estamos presuponiendo que varios Tribunales (italianos y jueces españoles) no han hecho bien su trabajo, y que los periodistas conocen mejor unos datos y unos hechos que han sido analizados por una Fiscalía de Menores.

Yo no tengo ni idea de quien tiene razón, lo único que tengo claro es que hay dos niños que no van a poder pasear tranquilos de la mano de su madre o de su padre, porque ahora son "los hijos de Juana y del maltratador".

Tolerancia cero ante el maltrato, siempre, pero por favor, pensemos que es la Justicia la que tiene que actuar, y ojalá lo haga pronto y bien. Cuanto antes dos menores recuperen el anonimato y la tranquilidad, muchísimo mejor.

Copy of Los buenos propósitos de Septiembre

En el mes oficial del inicio de colecciones que se inicia mañana, no podemos dejar de lado los propósitos que nos hacemos para este "nuevo año escolar".

Sólo os pido que al pensarlos, tengáis en cuenta el camino además del destino. En este sentido en psicología hablamos de MINDFULNESS,  que supone la conciencia plena de lo que nos sucede en cada momento.

Disfrutad del camino, y para ello, para que podáis comenzar una pequeña reflexión de la importancia del proceso y su disfrute más que de los resultados, os dejo el poema de Itaca, sin duda todo un compendio de lo que debería ser cómo llegar a un objetivo.


Si vas a emprender el viaje hacia Itaca
pide que tu camino sea largo,
rico en experiencia, en conocimiento.

A Lestrigones y a Cíclopes,
o al airado Poseidón nunca temas,
no hallarás tales seres en tu ruta
si alto es tu pensamiento y limpia
la emoción de tu espíritu y tu cuerpo.

A Lestrigones ni a Cíclopes,
ni al fiero Poseidón hallarás nunca,
si no los llevas dentro de tu alma,
si no es tu alma quien ante ti los pone.

Pide que tu camino sea largo.
Que numerosas sean las mañanas de verano
en que con placer, felizmente
arribes a bahías nunca vistas;
detente en loa emporios de Fenicia
y adquiere hermosas mercancías,
madreperlas y coral, y ámbar y ébano,
perfúmenes deliciosos y diversos,
cuanto puedas invierte en voluptuosos y delicados perfumes;
visita muchas ciudades de Egipto
y con avidez aprende de sus sabios.

Ten siempre a Itaca en la memoria.
Llegar allí es tu meta.
Mas no apresures el viaje.
Mejor que se extienda largos años;
y en tu vejez arribes a la isla
con cuanto hayas ganado en el camino,
sin esperar que Itaca te enriquezca.
Itaca te regaló un hermoso viaje.
Sin ella el camino no hubieras emprendido.
Mas ninguna otra cosa puede darte.
Aunque pobre la encuentres, no te engañará Itaca.
Rico en saber y vida, como has vuelto,
comprendes ya qué significan las Itacas.

(Constantino Kavafis, 1863-1933, Poesías completas, XXXII)

RENCOR: ESA CADENA QUE TE IMPIDE AVANZAR

www.almudenapelaez.es-rencor.jpg

 

Sentir rencor es una de las peores formas de gestionar la vida. Impide a la persona disfrutar del presente, viviendo y reviviendo las afrentas del pasado.

Sin lugar a dudas, aún no siendo un trastorno psicológico, es uno de los motivos en los que mas claramente se requiere una terapia psicológica para conseguir que la persona supere la rabia y se desprenda de unas emociones negativas que pertenecen al pasado.

Todos nos hemos sentido dolidos alguna vez, eso es lógico y natural. Cuando esto sucede se pueden tomar diferentes decisiones, que van desde romper los vínculos con la persona que consideramos que nos ha herido o intentar comprender y solucionar la situación, en caso de que sea posible, o que realmente nos merezca la pena.

En cualquier caso, las heridas deben cerrarse porque no podemos ir por la vida reabriéndolas constantemente, sin dejar que cicatricen.

Hay situaciones en las que podemos haber sentido que hemos sido injustamente tratados, heridos, insultados... nadie está libre de esta situación. Sin embargo, una vez pasado un tiempo prudencial, la persona debe analizar la situación que le llevo a sufrir ese dolor que no termina de fluir. 

Tomar perspectiva y analizar objetivamente la situación que nos dolió nos puede hacer comprender todos los factores que pudieron influir en aquello que nos dolió, a veces descubriendo nuestros propios errores, en otras comprendiendo que no todo el mundo es bueno o tiene buenas intenciones (en este caso, eliminar las personas tóxicas o poner una distancia prudencial puede resultar lo más conveniente).

Si vivimos en el pasado, recordando una y otra vez el daño que nos hicieron, es como si cada día ese daño nos lo volvieran a hacer. Nos sentimos víctimas, y volvemos sobre una situación que ya no tiene arreglo y quejarse o amargarse por aquello que nos dolió no va a mejorar la situación actual.

Las personas que sienten rencor viven en cierta manera obsesionadas con el daño sufrido. Experimentan rabia, deseos de venganza, se muestran infelices, intolerantes y en muchas ocasiones tienen reacciones agresivas producto de la frustración que les produce vivir inmersos en el afecto negativo.

Todos tenemos derecho (y casi la obligación) de rodearnos de aquello que nos suma y que no nos resta. Abandonar el rencor, olvidar la afrenta, desprenderse de la emoción del recuerdo, dejándolo como una experiencia negativa, nos hace libres, y aligera la "mochila" que todos llevamos a la espalda.

Si unos zapatos te han hecho una rozadura, tíralos, cómprate unos nuevos más cómodos. Tampoco vas a estar toda la vida maldiciendo a aquellos zapatos. Es absurdo. Sal de ti mismo y piensa en otras personas que vivieran en esta situación. ¿Cual sería tu consejo? Probablemente: "olvídate del tema, porque no merece la pena que le des más vueltas".

Muchas veces para llegar a ese punto de poder afrontar el resentimiento y superarlo, se requiere un trabajo de reestructuración cognitiva que nos muestre el valor real de lo que sucedió, que podamos valorar en términos de "costes y beneficios" lo caro que nos está saliendo perder la vida en algo que pasó y se quedó atrás.

Superar el dolor no es tarea fácil, pero sí necesaria para poder romper las cadenas que nos atan al dolor y poder ser libres de elegir las personas que nos rodean, sentirnos más seguros de nosotros mismos, más felices por no necesitar vivir en el pasado y luchar por lograr un bienestar en el presente

"Existen tres formas para deshacerse del rencor:

recordarlo y dejar que te pudra por dentro

esculpirlo y contagiar a otro

o desintegrarlo con el olvido"

Zahkul

 

¿Educamos a nuestros hijos o esperamos que otros los eduquen?

www.almudenapelaez.es-conducta-infantil.jpg

 

Que conste que las generalizaciones son odiosas y mezquinas, pero durante los últimos días he estado observando y analizando una conducta de los padres que me ha hecho reflexionar sobre las quejas que luego se van viendo en consulta, por parte de profesores y de padres, cada uno desde su postura, durante todo el curso.

La situación vivida se da en Madrid, durante los últimos 15 días, más o menos. La gente retorna de sus vacaciones o simplemente apura los últimos días para reunirse con los amigos en una terracita a contarse sus vacaciones o aprovechar tener más tiempo libre para hacer realidad el tópico "ya nos vemos" que ha sido la tónica general del invierno.

Y te encuentras a grupos de padres charlando animadamente. En la mesa son todo adultos y sólo hay un niño, o a veces dos (como sean hermanos ya se ha liado).

El niño se aburre, porque la cosa se alarga y normalmente empieza a jugar en solitario, ya sea un balón en la calle, ya sea un patinete chocando contra las personas...Más de una vez y más de dos he oído a los padres de los niños: a ver, vete más para allá a jugar con la pelota. El más para allá o la mesa sólo para niños suele coincidir con el extremo opuesto de la línea de mesas donde están los padres y es justamente donde otras personas están sentadas, charlando, aguantando la pelotita que los padres no quieren aguantar, aguantando al niño que te pega un empujón a la silla cada vez que pasa corriendo o muchísimas situaciones parecidas. 

Otra situación es niños sentados en la mesa y uno, aburrido, chinchando a otro. Yo he llegado a ver hace un par de días a una niña con un palo y un globo en el extremo que literalmente llevaba el palo doblado de clavárselo a otros niños. 

Se pegan, se chinchan, se aburren y los padres tienen como una pantalla de aislamiento en la que no reparan en que el niño lleva tres horas sentado en una terraza con conversaciones de adulto y ninguna opción de entretenerse, así que si dan la lata en otras mesas, o en muchísimos casos, el padre o la madre les prestan el móvil para que jueguen y no den la paliza (por cierto, la agilidad para largarles el móvil sin mirarles a la cara hace sospechar que no es la primera ni la segunda vez que lo hacen).

Por supuesto que hay padres que hablan con sus hijos, les llevan unas pinturas, les hacen bromas, les cruzan un rato al parque o les regañan si están molestando. Cuando los ves, te maravillas, no piensas "es lo normal", te extasias ante unos padres coherentes como quien admira algo exótico.

Y ahora empieza el colegio. Ayer, ante una situación así (tocaba niño con patinete calle arriba, calle abajo) le hice una reflexión a una amiga, profesora de un colegio:

¿Y no será que se protesta por los deberes porque hay que estar pendientes y sentados con los niños?

Llegamos al colegio y exigimos atención casi trato VIP para nuestros hijos. Y sin embargo, nosotros como padres no somos precisamente un modelo de estimulación, cuidado, atención hacia los pequeños. Queremos que no tengan deberes, pero les colocamos la tablet y la tele a la menor ocasión, así que claro, ponerse con un niño a hacer los deberes es fastidioso y complicado, pero como queremos niños de diez, en eso sí estamos, "haciendo los deberes con el niño" y en muchísimas ocasiones siendo incapaces de llegar a un nivel de comunicación con el pequeño que permita hacer las cosas en un tiempo razonable. Se quejan de las 3 horas haciendo deberes (que han sido 20 minutos efectivos), pero si durante el periodo de vacaciones no hemos sido capaces de establecer normas, de comunicarnos con nuestros hijos, de enseñarles a jugar y quitarles tanta tablet, que van a acabar todos con problemas de cervicales, no podemos exigir a los docentes que nos hagan el trabajo sucio.

A los padres que han aprovechado las vacaciones para disfrutar de sus hijos, enhorabuena, a los que sean capaces de reconocerse en el panorama que he descrito, por favor, antes de ir a exigir y reclamar, que analicen su propia actitud con sus hijos.

En los colegios se enseña, en casa se educa.

Y por favor, que el tiempo que dediquen a leer sea al menos una cuarta parte de lo que dedican a las tablet.  

 

 

Acoso Escolar: una reflexión antes del comienzo del curso

En los últimos años hemos asistido a un número creciente de casos de acoso escolar, un fenómeno que ha producido una importante alarma social y del que se han hecho eco los medios de comunicación de forma puntual.

Ciertamente es probable que actualmente existan más casos de hostigamiento en los colegios entre compañeros que en épocas anteriores, no podemos olvidar que el modelo social cambia, y los niños hoy en día son más individualistas y sus juegos han ido cambiando paulatinamente: videojuegos, consolas, películas con altas dosis de violencia, han ido sustituyendo a juegos que si bien incitaban la sana competencia, no lo hacían alentando algunos valores que no ayudan precisamente a las actitudes prosociales en los más pequeños.

Actualmente existen protocolos en los colegios para detectar casos de acoso escolar y hacer un seguimiento de los mismos, así como campañas institucionales de prevención.

Sin embargo, en algunas ocasiones se ha sustituido el viejo axioma "el profesor me tiene manía", por "los compañeros me hacen bullying". En este punto, como padres debemos reflexionar de forma objetiva sobre la conducta de nuestros hijos y revisar nuestro propio comportamiento ante las dificultades de los pequeños (sobreprotección, negar la posibilidad de que nuestro hijo tenga problemas de socialización, darle la razón siempre, hablar mal de sus compañeros o de los profesores delante del niño). 

Los profesores se quejan de la proliferación de denuncias por acoso escolar que tienen que cursar y que no obedecen bajo ninguna circunstancia a esta situación: hay niños con pocas habilidades sociales, dificultades de relación, niños tiranos en casa que se quieren imponer en el colegio, y en estos casos es complicado que los padres acepten que las dificultades parten del entorno familiar y no del escolar, que las relaciones personales del niño parten de su incapacidad para actuar de forma prosocial.

Ahora que han pasado un verano con sus hijos reflexionen sobre cómo han sido las relaciones de sus hijos con otros niños durante las vacaciones, si han tenido oportunidad de jugar o han estado pegados a la tablet, si aceptan mal las críticas, si quieren imponer su criterio, si tienen buenas relaciones con sus hermanos.

Descubrir que tal vez nuestro hijo tenga problemas de socialización es la mejor prevención contra el aislamiento social, porque de la misma forma que hay niños crueles y existe el acoso hacia niños desfavorecidos o diferentes en gustos y aficiones, también hay niños que se auto-excluyen y exigen ser aceptados a pesar de no hacer ellos mismos ningún intento por incluirse en el grupo. 

"Kufungisisa": el cansancio mental por pensar demasiado

Kufungisisa es una palabra de la lengua shona (Zimbabwe) que considera que pensar demasiado produce problemas como la ansiedad, depresión y problemas somáticos.
 Esta preocupación constante, que puede ser en torno a un tema en concreto (problemas conyugales, dificultades económicas, etc), y supone la rumiación constante de los problemas, con incapacidad para disfrutar de las cosas o pensar en cosas diferentes, como un pensamiento obsesivo al que se da vueltas constantemente.  
De esta forma Kufungisisa se asocia con varios tipos de trastornos psicopatológicos, como la ansiedad generalizada, los ataques de pánico, síntomas depresivos e irritabilidad.
En muchas culturas se considera que “pensar demasiado” es perjudicial para la mente y el cuerpo, provocando cefaleas y mareos.
Trastornos relacionados en el DSM-5: trastorno de depresión mayor, trastorno depresivo persistente (distimia), trastorno de ansiedad generalizada, trastorno de estrés postraumático, trastorno obsesivo-compulsivo, trastorno de duelo complejo persistente.
¿SE PUEDE CONTROLAR ESTE PROBLEMA?
Ciertamente es difícil conseguir un control sobre los pensamientos obsesivos que nos invaden. Probablemente una técnica como la parada de pensamiento no sea completamente útil.
Idealmente el tratamiento consistirá en una combinación de técnicas que buscan que la persona "desmembre" el problema hasta el punto de diluirlo. Se requiere un tratamiento cognitivo conductual y posteriormente se pueden aplicar técnicas de mindfulness,
La finalidad del tratamiento es que la persona consiga elaborar los pensamientos sobre sus problemas, afrontándolos y buscando soluciones, en caso de tener solución, o aceptando una solución cuando no hay posibilidad de cambiarla, enseñándole a descentrar sus pensamientos de "su" problema para dotar su mundo interior de mayor riqueza, disfrutando de aquellas situaciones en las que hasta el momento no lograban el pleno disfrute por estar atrapados en sus preocupaciones

Las redes sociales: el amor virtual

Cada día es más tristemente frecuente encontrarse con casos en terapia de pareja de parejas al borde la ruptura por una "infidelidad virtual". 

Sin entrar en generalizaciones, me gustaría centrarme en un caso bastante típico, o al menos muy frecuente en mi consulta: varones con pareja de larga duración y una vida estable que en un momento dado comienzan a tener una aventura amorosa por las redes. 

No entro en el apartado redes sociales de contactos, porque en ese caso existe una clara disposición a buscar la aventura, el caso en el que me centro empieza por un inocente intercambio de mensajes en redes sociales y terminan por una relación cada vez más personal a través del teléfono móvil.

En los casos en que me centro, no se tratan con parejas con más problemas de los habituales, tan solo la rutina y en algunos casos la falta de comunicación producen un sentimiento de aislamiento dentro de la familia, y en este momento aparece "el aire fresco": una mujer encantadora, siempre dispuesta a escucharnos, que nos alaba por lo maravillosos que somos, que siempre nos manda esa "canción especial" y aparece el enganche y la desconexión de la realidad. 

La persona centra toda su atención en la recepción de los mensajes que elevan su autoestima, les hace vivir una "realidad paralela" en la que todo es positivo, en la que ellos pueden perfectamente dar una imagen sobrevalorada de si mismos (y ellas tambien, por supuesto), en la que no hay obligaciones, discusiones, rutina.

Cuando el hombre se ve atrapado en esta situación desconecta de su vida, no es consciente de la deslealtad, y empieza a sentirse molesto por la vida familiar, por todo aquello que le aparte de su mundo ideal. Es un proceso de REFORZAMIENTO POSITIVO: siempre reciben algo positivo de esa interacción, y claro, eso engancha.

A veces es complicado detectar la situación, pero cambios de conducta en casa, distanciamiento, estar como en las nubes, dependencia del movil, control de contraseñas, llevárselo al baño, tenerlo en silencio, criticar todo lo de casa, pueden ser señales de que algo va mal.

CUANDO SE DESCUBRE LA DESLEALTAD

La pareja cuando lo descubre lo considera una infidelidad, pero a mi me gusta más llamarle deslealtad, porque en la mayoría de los casos no existe una relación real y la persona no se ha planteado dejar a su pareja ni nada por el estilo, está bien viviendo en el fastidioso mundo real y en el que se ha construido viviendo su segunda juventud a coste cero, pudiendo ser quien desearía ser y no quien es.

Bajar al mundo de los mortales, darse cuenta de lo falso que era lo que estaba viviendo, el engaño subyacente en la mayoría de los casos (por ambas partes), es un proceso lento, y tambien doloroso, ya que la pareja se siente destruida, desengañada, decepcionada.

Afortunadamente estos casos no suele repetirse la historia: la persona suele aprender de la experiencia, pero a veces a costa de una lenta y dificultosa terapia de pareja.

Beneficios psicológicos de las mascotas

Centraré esta reflexión sobre los perros, no más importantes que gatos, conejos, cobayas, pero con unas características especiales por la necesidad de atención e interacción que requieren.

 

Lo primero que me gustaría comentar es el concepto de COSIFICACIÓN que se tiene sobre los animales de compañía: nuestro Código Civil los equipara a bienes, y por ello pueden ser embargables (afortunadamente en Cataluña no se aplica esta ley).

Los perros no son "cosas", ni tampoco son humanos, tienen unas características propias que les convierten en lo que son: perros. Hay muchísimas personas que aman a los animales (un 40% de los hogares españoles tienen mascota), El concepto de cosificación de los animales induce a rebajar sus derechos, y ser considerados por algunas personas como sucios, portadores de infecciones, molestos...

Existen muchísimas personas que se han negado rotundamente a tener un perro y tras ceder por presiones familiares, se han hecho sus primeros cuidadores: es el problema del desconocimiento.

Entre el perro y el amo se establece un vínculo de apego, en el que la relación tiene sus propias características. El amo (que forma más espantosa de denominarlo), le provee de los cuidados, le saca a pasear, le cura si está enfermo y procura y se preocupa de que esté sano y feliz.

El perro ofrece a su dueño cualidades próximas a la más absoluta inocencia: amor incondicional, capacidad empática, sinceridad, lealtad.

Un perro es bueno para los niños porque ellos aprenden a respetar a otro ser y establecer otras vias de comunicación alternativas. El niño tiene un compañero de juegos, un ser viviente que actúa de forma autónoma y al que tiene que aprender a comprender sus necesidades. Especialmente en este tiempo de juguetes electrónicos, la posibilidad de esa comunicación es muy positiva para los niños.

Los perros poseen una capacidad empática muy desarrollada: son seres intuitivos que saben detectar el estado de ánimo de sus dueños y actuar en consonancia con su situación emocional. Normalmente cuando una persona se encuentra física o animicamente mal, el perro no se separará de su lado, cuidándole.

A las personas mayores o que se encuentran solas por multitud de motivos, el perro es su compañero, la respiración que habita la casa, el ser con el que se termina hablando y pasando tiempo juntos. Un perro ayuda a disminuir la depresión y los sentimientos de soledad que tienen muchas personas.

Por otra parte la sociedad actual está estructurada de forma que se fomenta la inactividad: las personas trabajan y se tiran al sofá. Pasear con el perro oxigena, es bueno para la salud, la forma física y fomenta las relaciones personales.

Es cierto que hay personas que "humanizan" a sus perros, hasta extremos que pueden resultar excéntricos: les disfrazan, tienen cunas, les hablan como si fueran humanos... esta actitud es a veces muy criticada, aduciendo el hambre en el mundo, que un perro es solo un perro. Tal vez nos guste criticarlo todo sin entender los motivos. Tal vez las personas que actúan de esta manera han convertido a su perro en el centro de sus mimos y cuidados porque necesitan dar cariño, necesitan estar volcados en su pequeño animal. Supongo que esta actitud podría ser tan discutible como el que se compra un coche por encima de sus probabilidades y lo cuida de forma obsesiva, o cualquier otra actitud que pueda ser una tendencia exagerada: mejor no juzgar, detrás siempre habrá unos motivos. 

Se necesita una campaña de concienciación en la sociedad respecto a los animales de compañía, protegiendo sus derechos, que probablemente deberían partir de un exámen de idoneidad antes de ser dados en adopción o comprados, para evitar motivos absurdos como el capricho pasajero o el desconocimiento de las responsabilidades inherentes a su cuidado.

Por otra parte, la aplicación del 21% en los servicios veterinarios, considerando a los animales de compañía como un artículo de lujo es una barbaridad, producto de esa consideración que tienen en la sociedad: vacunar a un perro, operarle si tiene una enfermedad tiene un IVA superior a ir a un concierto. No se tiene en cuenta por otra parte, que muchas de las personas que tienen un animal de compañía son personas mayores con pocos recursos económicos, y sin embargo, muy probablemente, son capaces de quitarse de cualquier cosa antes de dejar de acudir al veterinario en caso de necesidad.

Como conclusión considero que el amor por los animales nos enriquece como personas, nos hace conectar con sus emociones, y sacar de nosotros mismos nuestra parte más sensible y afectuosa.

Estoy a favor de que los perros visiten a sus dueños hospitalizados, que se doten zonas dignas para el esparcimiento de los perros, que se regule su adopción por criterios de idoneidad, que se de más visibilidad social al mundo de las personas con perros, que se les enseñe a los niños desde pequeños el amor por los animales, que dejen de ser considerados cosas o artículos de lujo para que tengan su propio lugar en una sociedad, en la que acompaña al ser humano, El perro lleva siendo animal de compañía 10.000 años. Tal vez sea el momento de reflexionar sobre esos lazos emocionales y empezar a darles su lugar en nuestra sociedad, como el mejor amigo del hombre

Ruptura de Pareja: cómo se trabaja en terapia psicológica

La separación de una pareja supone una situación de crisis y tensión que se extiende a toda la familia.

Por una parte hay que tomar decisiones importantes e igualmente hay que redefinir el proyecto vital, por los cambios a nivel personal, familiar y social que se van a producir y que en muchas ocasiones general síntomas de estrés y malestar emocional, requiriendo apoyo psicológico para su superación.

Las principales reacciones que se dan en un proceso de separación son:

·         Depresión: perder a una persona con la que se ha compartido una relación íntima produce síntomas de tristeza, soledad, aislamiento, pérdida de actividades gratificantes, sentimientos de culpa, desesperanza, desilusión respecto al futuro y un incremento de situaciones estresantes a las que hay que enfrentarse.

·         Ansiedad: La sensación de pérdida de control de la situación, los pensamientos intrusivos, el desconcierto sobre el futuro, son motivos de ansiedad

·         Trastorno de Estrés Postraumático: se produce especialmente cuando ha habido situaciones de violencia de género

·         Baja autoestima

·         Inadaptación: La persona puede aislarse, sentir una desgana generalizada que le impida la participación en actividades agradables y comunitarias, con lo que pierde su apoyo social. Se alteran las relaciones familiares y sociales, pudiendo agravarse con problemas económicos.

DESARROLLO DE UN PLAN DE TRATAMIENTO

 

 

 

TRASTORNO DISOCIAL EN NIÑOS Y ADOLESCENTES

El trastorno disocial en niños y adolescentes es un problema de gran importancia, por las repercusiones que puede tener en el futuro (conductas delictivas, fracaso escolar, adicciones, conductas de riesgo). 

Al estudiar el comportamiento del niño con un trastorno disocial tenemos que tener en consideración que su actitud en ocasiones no corresponde a un deseo de hacer el mal, en ocasiones las dificultades de relación, la interpretación errónea de las interacciones sociales codificándolas como hostiles, producen una respuesta agresiva.

Es importante establecer los motivos de la aparición de un trastorno disocial para establecer un plan terapéutico personalizado, y que englobe al resto de la familia.

A tener en cuenta que el carácter retador de estos chicos produce el rechazo de sus compañeros, por lo que en muchas ocasiones perciben que no son aceptados, buscando la compañía de otros chicos con similares problemas, lo que les conduce directamente a una mayor desadaptación.

Muchos de los chicos que hacen bullying a sus compañeros tienen un trastorno disocial, mostrando incapacidad de mostrar compasión ante el sufrimiento que están produciendo en otros: dar miedo es mejor que sentirse solo, o es una forma de respuesta agresiva a su propio sentimiento de aislamiento y baja autoestima.

Si quieres leer más sobre este tema, puedes ir al siguiente ENLACE

Plan de Estudios de Psicología tras Bolonia: algo va mal

Con la implantación de los estudios de grado en las universidades españolas, se suponía que "la idea" era una enseñanza de calidad y unos profesionales más cualificados.

Era "la idea".

Anteriormente los estudios de licenciatura en Psicología abarcaban cinco años, con sus prácticas presenciales, etc. Se terminaba la carrera y las opciones eran opositar al P.I.R. o intentar buscar trabajo en el sector privado, lógicamente empezando la búsqueda de trabajo con la profundización académica, que se podia compaginar con el trabajo.

Llega el Plan de Bolonia ("tenemos un plan") y la carrera se pasa a cuatro años. Terminas la carrera y te sirve para exactamente lo mismo que ir a comer a casa de tu tía la de Alcalá: no se puede ejercer. Se necesita realizar un máster o hacer el P.I.R.

Problemas:

En el master, en plan optimista, se ofertan en la Comunidad de Madrid unas 400 plazas, de las que bastantes más de la mitad son en universidades privadas (señores, ajústense el cinturón). En caso contrario no hay máster, con lo cual has pasado cuatro bonitos años de tu vida aprendiendo muchas cosas que no te van a servir para ejercer. El inmenso cuello de botella.

La otra opción es el P.I.R., igual que antes. Pero mi pregunta es: ¿esos psicólogos que aprueban el P.I.R. y pueden atender pacientes, cómo suplen el año y medio de formación académica que se ahorran con el máster? práctica, toda la del mundo, teoría...

Las plazas para especialidades en el sistema de Seguridad Social son escasísimas, pero la ratio que existe para médicos, por ejemplo, debe estar plaza por cada 3 que se presentan. En Psicología debe haber 37 solicitudes por plaza. Algo raro hay. 

Si tenemos la mala suerte de tener que ir un día al médico de cabecera y somos un poco observadores, nos daremos cuenta que muchos de los usuarios necesitan otro especialista diferente del médico de cabecera: las enfermedades psicosomáticas, depresiones, ansiedad, etc, deberían poder ser tratadas por un psicólogo, trabajando mano a mano con el médico de cabecera (médico de cuerpo, especialista de mente), y que fuera el propio psicólogo el que pudiera derivar a Psiquiatría en caso de necesitar medicación.

Aquí vamos al revés en todo. Una cosa es que los españoles seamos un pelín chapuceros y otra cosa es que parezca que tengamos una especial inquina a los psicólogos: se les niega la oportunidad de ejercer por no haber suficientes  plazas para su formación, no hay dotación suficiente de plazas en el sistema sanitario público (con citas de hasta 3 meses para un problema psicológico), se prefiere la medicación al tratamiento (así andamos de gasto farmacéutico en ansiolíticos y antidepresivos).

Las cosas pintan muy mal, para pacientes y para profesionales. Creo que antes de lanzar un cambio tan grande como ha sido el paso del licenciatura a grado, debería haberse previsto la suficiente dotación para la continuación de los estudios hasta su capacidad de ejercer profesionalmente, y por otra parte, me queda la inmensa duda de cómo han articulado el hecho de que los psicólogos P.I.R. no tengan esos 18 meses de máster obligatorio, en los que además de la práctica, se aprenden materias que antes estaban dentro de la licenciatura.

Malos tiempos para una carrera preciosa.

 

 

Tratamiento de la Agorafobia: luchando contra una mente que engaña al cuerpo

La agorafobia se define como un miedo irracional a sufrir un ataque de pánico ante determinadas situaciones, algo que llega a obsesionar de tal forma a la persona que tan sólo con pensarlo puede sufrir los síntomas somáticos que acompañan a su miedo (mareos, ganas de vomitar, parestesias, sudoración, taquicardia, etc).

El tratamiento puede resultar complicado porque hay que trabajar con síntomas físicos, además de los pensamientos catastrofistas y vencer las resistencias del paciente a exponerse (base de la  mejoría), porque, lógicamente el miedo actúa como un repelente de la situación.

Estas son algunas de las técnicas con las que se trabaja la Agorafobia:

No te creas todo lo que te dicen

Una crisis de pareja suele desembocar en una crisis personal donde nos cuestionamos nuestros propios actos, conductas y emociones desde un filtro de culpa y sentimientos negativos hacia nosotros mismos.

La propia crisis supone que tu pareja te está cuestionando y existe un mecanismo completamente normal que se despliega en estos momentos: LA JUSTIFICACIÓN.

En ocasiones nuestra pareja se aleja y nos damos cuenta, intentamos hablar, razonar, buscar soluciones y normalmente cuando le planteamos el hecho de habernos dado cuenta de que algo va mal en la relación, la otra persona reaccionará atacando: es más sencillo culpar a la otra persona, hacerse la víctima de la situación que reconocer que existe un enfriamiento, del que lógicamente es consciente. Esto supone una sensación de inseguridad en la persona: no dispone de datos para saber QUÉ es lo que va mal, solo sabe que va mal, y si le reprochan determinadas actitudes, probablemente crea que son ciertas, o al menos, le entrará una duda razonable.

Cuando esta situación no se produce en una crisis, sino en una situación de ruptura (pongamos una infidelidad), la persona que se ha alejado no reconocerá normalmente la situación, tenderá a culpabilizar a la otra parte, esgrimiendo razones como que es una persona distante, que no le hace caso, que ya no es su prioridad la pareja, que se ha descuidado, que le hace sentir solo (me refiero a persona, no a que sea hombre o mujer).

El momento de crisis o ruptura inesperada supone un tsunami emocional, nos hace perder pie, nos sentimos desorientados y cualquier cosa que nos digan nos la podemos creer mucho más facilmente.

Con un poco de suerte, si la ruptura se produce, y pasado un tiempo prudencial, la persona última en enterarse de que aquello iba mal, podrá reflexionar sobre lo que ocurrió y hacer un balance sobre lo ocurrido. Tal vez la acusación de "tú cada vez eras más pasivo" obedece a un proceso en el que la persona aceptó un periodo previo en el que su pareja (supuesta víctima), estaba malhumorada, cansada y más pendiente del móvil que de mantener una conversación. Tal vez la acusación de "apenas teníamos relaciones sexuales" se debiera a esa alarma interna que nos dice que algo va mal en la relación porque las cosas no son como antes, porque la relación sexual está más carente de caricias y se restringe a un acto puramente fisiológico que nos deja vacíos....

En otras ocasiones la ruptura no deja claros los motivos y la persona sufre tremendamente al no saber las causas reales, y se cree lo que le dijeron cuando perdía pie, produciendo una bajada de autoestima y una más que predecible inseguridad en las relaciones futuras.

No te creas todo lo que te dicen, especialmente en momentos de crisis o de ruptura. Los motivos que te dan pueden no ser totalmente ciertos, pero cuando alguien carece de motivos, se los puede inventar.

Cuidado con los "busqué lo que no me dabas". Si no se lo dabas es porque igual no se lo merecía.

Cuidado con "la relación se enfrió". Si confiabas en esa persona, tal vez notabas ese enfriamiento, y sí, eres responsable de no haberlo hablado en su momento, o tal vez lo intentaste hablar y te dijeron que eran imaginaciones tuyas. Tal vez sólo asististe con preocupación a un enfriamiento que iba helando tu propia sangre, pero con el que no pudiste luchar.

Cuidado con "todo era más importante que yo", especialmente si la otra persona dejó de cuidar la relación o no te ayudaba a sacar adelante el hogar, dejando que te consumieras remando en soledad para sacar adelante a tu familia.

Cuidado con el "siempre estabas de malhumor". Igual era cierto. Muchas veces nos amargamos y estamos enfadados con el mundo, y, curiosamente, es más probable que ocurra cuando nuestra vida no nos satisface, cuando nuestra propia pareja, esa que ahora se hace la víctima, fue más una piedra en el camino que un compañero de viaje.

Revisa los motivos, analiza lo que ocurrió, pero hazlo desde tu propia perspectiva, intentando mantener la objetividad. Tú sabes lo que pasó, no te creas que pasó lo que la otra persona te cuenta, especialmente si esa persona no se portó bien contigo. Si no fue noble en la relación, menos lo iba a ser en la ruptura.

El tiempo y un repaso objetivo te ayudarán a recuperar la confianza en ti. Jamás le concedas demasiado crédito a lo que te dice alguien cuando se intenta justificar. Recuerda que entre los humanos funciona mucho el "NO HAY MEJOR DEFENSA QUE UN BUEN ATAQUE"