Cuando la necesidad de control se hace patología

Hay determinadas personas que "necesitan" tener el control sobre todas las situaciones que rodean su vida, y así lo reconocen: "yo tengo que controlarlo todo".

El gran problema es no saber diferenciar entre hacer una previsión sobre las cosas que afectan a nuestra vida, e intentar que todo esté en orden y la realidad que a veces nos encontramos de que las cosas no salen como habíamos planeado.

Las personas controladoras viven permanentemente organizando y planificando su existencia, lo que les da seguridad, y temen que algo se escape del camino trazado. El problema es que la vida no va a ser tan disciplinada para hacer lo que nosotros queremos y muchas veces suceden cosas que no estaban en la hoja de ruta. Para un "controlador" esto supone una sensación de miedo y ansiedad, hace temblar sus cimientos.

Es necesario diferenciar entre la planificación de nuestra hoja de ruta, con nuestros sueños, propósitos, necesidades... al establecimiento de un planning cerrado de estas mismas circunstancias, rígido, medido, porque es imposible  "controlar" todo, y la adaptación a las situaciones cambiantes sí nos da el auténtico control: hay que cambiar la idea de planificar el entorno por la de controlar nuestra forma de responder a las situaciones cambiantes.

La patología asociada a este personalidad se asocian a miedo al entorno, rigidez de pensamiento y ante todo: un altísimo nivel de ansiedad por su incapacidad de conseguir que todo suceda como ellos quieren. 

El trabajo terapéutico de estas personas se basa en flexibilizar su pensamiento, dando cabida a las diferentes posibilidades desconocidas que se pueden producir a lo largo de la vida, y aprendiendo a dar respuesta a lo inesperado. Conseguir dar respuesta a las necesidades que se van planteando les dará más seguridad en su propia capacidad. Cuando aprenden que la vida no es, ni debe ser, perfectamente diseñada, aparece la capacidad de afrontamiento y los niveles de ansiedad, los miedos y los pensamientos obsesivos van cesando. 

"El destino es el que baraja las cartas, pero nosotros los que las jugamos"

Arthur Schopenhauer