Entre la manía y la obsesión compulsiva

Habrás visto muchas veces personas maníaticas con el orden en el que colocan las cosas, si se las cambias de sitio tienen que ir rápidamente a recolocarlas. Esto no es un TOC, es una manía.

Hay personas maníaticas y otras no, y ya apuntan maneras desde niños.

Sin embargo el Trastorno Obsesivo Compulsivo no es simplemente una manía de orden o limpieza, como vulgarmente se piensa. Es un trastorno dentro del espectro de los trastornos de ansiedad que hacen sufrir tremendamente a la persona y puede tener consecuencias devastadoras.

El TOC se compone de una parte obsesiva: lo que se piensa, que duele y en el que se piensan consecuencias dramáticas que pueden suceder, y la compulsión, que son conductas que la persona hace para neutralizar o alejar las consecuencias de su pensamiento. La obsesión produce un incremento muy fuerte de ansiedad, con irracionalidad en el pensamiento, y la compulsión serviría para neutralizar esa ansiedad. 

Algunos de los pensamientos más frecuentes en TOC:

Ideas de contaminación, lo que les lleva a la compulsión de lavarse las manos o ducharse constantemente. Suelen evitar tocar objetos, como los pomos de las puertas, y en ocasiones llevan guantes todo el año para evitar contagios.

Violencia física: obsesión por pensar que pueden hacer daño a otros (clavarles un cuchillo, tirarles por una ventana, etc). La compulsión se centra en la reaseguración de no haber causado ningún daño y la evitación de personas para "no hacer daño".

Daños accidentales: obsesión por provocar una tragedia por su culpa dejando la llave del gas abierta, provocando un accidente a sus espaldas, dejar la puerta de casa abierta, etc. Estas obsesiones les llevan a volver varias veces seguidas al lugar donde piensan que han producido la tragedia para asegurarse de que todo está en condiciones. (No vuelven una vez ni dos, pueden volver 20 seguidas)

Aspectos religiosos o sexuales: pensamientos sobre dudas religiosas o blasfemas o pensamientos sexuales inadecuados (como pederastia o sexo con algún familiar), que les hacen concentrarse compulsivamente en pensamientos alternativos o evitar el sexo opuesto

Pensamientos sobre la muerte de alguien que les hacen buscar compulsivamente la imagen de la persona viva

Orden: colocación de objetos en posiciones concretas y en muchas ocasiones en un número determinado, sintiendo gran ansiedad si se descolocan, lo que les produce la necesidad imperiosa de volver a ponerlos igual

Tonadillas musicales: que se quedan pegadizas, palabras o imágenes de escenas que el sujeto no puede apartar de su mente. También puede pensar que el sujeto se sienta compelido a contar cosas. Los rituales de repetición de un cierto número de veces son especialmente frecuentes en las personas con obsesión de lavado o repetición.

Acumulación: Las personas temen tirar cualquier cosa por si fuera valiosa y pueden comprobar durante horas antes de desechar cualquier cosa, acumulando una extraña colección de objetos inútiles, de forma que en ocasiones no se pueden mover en su propia casa a causa del número de objetos acumulados (síndrome de Diógenes)

Lentitud compulsiva: Es un trastorno especialmente problemático. En este caso las actividades rutinarias normales, como levantarse de la cama, cepillarse los dientes, vestirse o bañarse pueden llevar horas, debido a la necesidad de comprobaciones mentales o por seguir una rutina programada. Afecta especialmente a conductas autoiniciadas, no inducidas por estímulos externos. Cuando se les da órdenes y se les somete a un ritmo, no se observa enlentecimiento, incluso con órdenes grabadas desaparece la lentitud, pero los efectos no se mantienen a largo plazo, lo que hace difícil el tratamiento.