La relación entre las personas tóxicas y el sentimiento de culpa

La relación con una persona tóxica puede generar problemas psicológicos en las personas cercanas, sin que lleguen a relacionarlo directamente. En muchas ocasiones presentan problemas de ansiedad, depresión, sentimientos de culpa y baja autoestima sin poder analizar la causa concreta: se ahonda un poco y en muchas ocasiones aparece una persona que está generando muchos problemas al paciente.

El tópico siempre es la relación sentimental tóxica, pero la toxicidad puede provenir de un padre o madre, de un amigo, de un compañero de trabajo... 

Entre las personas que acuden con problemas de este tipo, es bastante frecuente la relación tóxica con la madre: suelen ser hombres/mujeres ya emancipados y que sin embargo están sometidos a un "bombardeo" constante demandando atención, cuidados, atención, y siempre a cambio de la célebre frase: "con todo lo que he hecho por ti y así me lo pagas", con lo que el hijo/hija se siente culpable, mala persona y sufre constantemente una presión que le desestabiliza provocando una sensación de ansiedad, sentimientos de culpa y una lucha interna entre su deseo de distanciarse y la "obligación moral" de atender las demandas de su progenitor. Curiosamente en muchos casos esta relación se establece entre una hija y su madre, que presenta un historial de depresión crónica de muchos años de duración y un marido completamente anulado por la situación.

No es que el progenitor tóxico sea una mala persona, simplemente cree realmente que puede exprimir a su hijo/a sin mostrar empatía ni comprensión. La presión a la que someten a sus hijos suponen una forma de aliviar sus problemas, un desahogo que produce la toxicidad en la relación. 

¿Y qué puede hacer el hijo? se debate entre la obligación y el estrés emocional permanente. Es el momento de replantearse hasta qué punto se puede soportar esta situación: si te está enfermando...aléjate. No de forma hostil, pero sí sutil, reeducando y reconduciendo una situación insana. Un hijo no es el terapeuta de un padre, y alimentar su toxicidad sólo produce un incremento en las demandas hasta que se produce el derrumbe. 

Si estás entre estas personas que se sienten permanentemente presionadas y sometidas a un chantaje emocional: replantéate la situación: las relaciones paterno-filiales se tienen que basar en el amor y la comprensión mutua, pero si sientes que tu vida está anulada, tal vez sea el momento de plantearse que "ser egoísta", cuidando el propio equilibrio emocional es la mejor manera de poder ayudar a los demás.