control de natalidad: algo estamos haciendo fatal

Cabe comenzar este post con una declaración de intenciones: no baso esta reflexión en una opinión política, tan sólo en una reflexión personal, fruto de lo que veo/oigo y de una cierta información de calidad sobre lo que ocurre en los colegios públicos (no por ser públicos, ya se entenderá).

En España siempre hay un debate político sobre la ley del aborto que divide la sociedad en ambos sectores y nos deja a unos cuantos fuera de poder dar una opinión personal porque las generalizaciones son odiosas, y porque es una situación personal tan dura que, al menos para mi, es imposible posicionarme, y sólo sé lo que yo haría o dejaría de hacer.

Pero existe una opción que no divide a la sociedad y que está plenamente aceptada: el control de la natalidad. Se supone que en España podemos "decidir" los hijos que queremos, y que si no podemos permitirnos más de uno o dos, existe la opción de la vasectomía, ligadura de trompas, dius, anticonceptivos, etc.

Muchos nos plantamos en el segundo, a pesar de que deseábamos más. Nos gustaban los niños, nos sentíamos capaces de atenderlos, pero los números no salían. Creo que lo mismo que me planteé yo en su momento: los números no salen, le pasó a otras muchas personas. Somos personas que trabajamos, y que no percibimos ningún tipo de ayuda estatal. Hemos pagado los libros de nuestros hijos, su comedor escolar y quitándonos de otros lujos, les hemos podido comprar la "playstation" o llevarles a judo.

Sin embargo, la corriente "buenista" actual es todo un contrasentido: aborto libre, o ten los hijos que quieras que el Estado te ayuda. No es justo. Simplemente carece de toda lógica penalizar al trabajador que se responsabiliza y es consciente de sus limitaciones en pro de un viva la vida, que ya si eso, vienen los Servicios Sociales y nos dan el catálogo de ayudas disponibles para los que no trabajamos y tenemos hijos sin poner cortapisas.

Si es por motivos religiosos, lo de los tropecientos hijos, mal vamos: estamos en un estado aconfesional. Si es por el aprendizaje de la solidaridad del Estado, peor. La solidaridad tiene que ser para ayudar necesidades sobrevenidas, no para estar subvencionando al que cuenta de base con ello.

Hablándolo con una amiga, profesora de colegio, me comentaba que realmente existe la cultura de "las ayudas". Determinados colectivos que acceden a todo tipo de subvenciones (con el niño sentadito al lado jugando con la tablet, que a ver si vamos a ser tontos). 

Ante esto, creo que los que claman por el aborto libre, o los que piden una solidaridad que jamás empieza por el vecino de al lado, deberían hacer un ejercicio de reflexion: si le pedimos a mujeres que no pueden hacerse cargo de un niño que aborten, ¿por qué permitimos que una mujer que no puede hacerse cargo de un niño tenga cinco? Para mi la solución sería bastante sencilla, ademas de una mayor formación y concienciación de esas personas de que los hijos hay que mantenerlos, que el Estado,, que tal vez existan otros colectivos necesitados a los que no se les puede ayudar porque no da para todos, habría que enseñarles planificación familiar.

¿Y si la planificación familiar va en contra de su religión?...(Estado aconfesional), pues muy sencillo: ayuda para los dos primeros hijos y el resto te los pagas tu, porque una vez que el Estado cumple con la premisa de informarte y de ponerte los medios para que no  sigas teniendo niños que no puedes mantener, es tú responsabilidad, la misma que tienen tantas y tantas madres que deseando tener más hijos no los tienen por eso mismo: responsabilidad.

Siento si alguien piensa que soy antisolidaria. No creo serlo. Simplemente la reflexión sobre una situación que he vivido, y que veo todos los días cuando los niños van al colegio, me produce una extraña sensación  de que no comprendemos que no exigimos a todos los mismo.

De esta forma, y como resumen: control de natalidad, información exhaustiva a las familias y en caso de que decidan que pueden asumir una familia numerosa, pues nada, suerte y a ver cómo se organizan con sus propios medios.