¿Pensamos o dejamos que piensen por nosotros?

Vivimos momentos de una gran convulsión política. Tal vez no de ahora, probablemente hace demasiado tiempo que dejamos de pensar para creer ciegamente en lo que nos dicen.

Es común que sobre unas ideas generales (o basadas en la tradición política familiar), se filtre la información de forma que sólo se crea lo que dice una parte, ignorando o poniendo de relieve los fallos o las acusaciones que se vierten sobre los otros.

Nos polarizamos, perdemos el mas valioso de nuestros sentidos: el criterio personal, y sin saberlo, nos hemos convertido en lacayos de lo que unos u otros dicen sin poner jamás una nota discordante.

La Psicología Social, durante muchísimas décadas ha realizado experimentos sobre los fenómenos que conducen a la polarización de las masas, a la influencia que se puede tener sobre las personas. Es de sobra conocido por los líderes políticos el resultado de estos experimentos, y, desgraciadamente los saben aplicar a la perfección.

Tal vez sea el momento de que resulten más divulgativos, que podamos por un segundo preguntarnos a nosotros mismos si nuestras ideas son nuestras o concedemos más credibilidad a según quien lo dice, o somos más o menos magnánimos en nuestro juicio dependiendo de quien cometa la falta.

Os propongo leer un pequeño estudio que explica la PRESIÓN EJERCIDA SOBRE LOS COMPAÑEROS Y CÓMO INFLUYE EL JUICIO QUE UNA PERSONA REALIZA MÁS ALLÁ DE LA INDIVIDUALIDAD.

Espero que os guste, porque en cualquier caso, prometo ser menos perezosa e intentar ir poniendo más información sobre estos experimentos de Psicología Social, que nos ayuden un poco a todos a salir de nuestra radicalización y dejemos de ser ratas de laboratorio para volver a ser personas.

EL EXPERIMENTO DE ASCH

El experimento de Asch, por Solomon Asch, fue un famoso experimento, diseñado para probar como la presión ejercida por compañeros (bien fuesen de trabajo u otros campos) hasta hacer que un sujeto se conforme, influía en el juicio y la individualidad de un sujeto de prueba.

El experimento se relaciona estrechamente a los experimentos realizados en la prisión de Stanford y a los experimentos de Milgram, en el hecho que el experimento de Asch trata de mostrar cómo seres humanos perfectamente normales pueden ser presionados hasta mostrar un comportamiento inusual ligado a la fuerza ejercida por las figuras de autoridad, o por el consenso de la opinión de otros que les rodean

Para el experimento, ocho sujeros fueron sentados alrededor de una mesa, con los asientos organizados según un plan construido cuidadosamente para evitar cualquier sospecha.

Sólo uno de los participantes era en realidad unmparticipante inocente y genuino en el experimento reclutado de afuera, el resto eran cómplices de los experimentadores, cuidadosamente instruidos para dar ciertas respuestas preseleccionadas. Dada esta meticulosa construcción del experimento y su estrategia,  una cantidad variable de la presión del grupo iba siendo ejercida sobre el unico verdadero sujeto experimental.

El experimento era simple en esencia; cada participante, siguiendo su turno asignado, era invitado a responder una serie de preguntas simples por ejemplo:  Qué línea de una cierta figura era más larga, o cual de todas las lineas presentadas concordaba con la línea de referencia etc. 

En un pricipio, los participantes dieron una variedad de respuestas correctas para no despertar sospechas sobre la naturaleza ral del experimento, pero adicionando progresivamente algunas respuestas incorrectas.

Esto fue pensado con el fin de permitirle a Asch el determinar cómo las respuestas del sujeto iban cambiando con la influencia de la presión de grupo.

Los resultados del experimento de Asch fueron interesantes mostrando que la presión social puede tener una influencia medible sobre las respuestas dadas.

El grupo de control es decir, los participantes que no estaban expuestos a la presión de grupo y donde por ende todo el mundo respondía correctamente, levantó una sola respuesta incorrecta de las 35 respuestas, lo que probablemente podría explicarse por error experimental

A diferencia del grupo control, los resultados de los otros grupos fueron muy interesantes; demostrando que, cuando los sujetos estaban rodeados de gente que daba respuestas incorrectas a las preguntas dadas, más de un tercio de los sujetos se dejaron llevar y manifestaron una opinión o respuesta errónea.

Al menos el 75% de los sujetos dieron la respuesta equivocada a por lo menos una pregunta, a pesar de que el error experimental puede haber tenido alguna influencia en esta figura. No había duda, sin embargo, de que la presión de los compañeros puede causar la conformidad en un individuo inmerso en este tipo de situaciones.

al analizar estos resultados, se debatió si esto podria ser a concequencia de la gente no cree en la evidencia vista por sus propios ojos o si era sólo un caso de conformidad, el hehco de que la gente escondiera sus verdaderas opiniones.

Otros experimentos posteriores al de Asch demostraron que el número de voces disidentes proporcionaban una diferencia en los resultados, al igual que la contundencia que tuviesen los confederados.

Un confederado con respuestas incorrectas hacía poca diferencia en cuanto a las respuestas del sujeto del experimento, pero en cambio, la influencia aumentaba de manera constante si dos o tres personas confederadas no estaban de acuerdo.

Las cifras no cambiaron mucho después de este punto, entre más confederados hubiesen en un grupo, mayor era la diferencia que se producía. El número de personas en el grupo también influenció los resultados asi como las voces disidentes que fue una variable nivelada en grupos de más de seis o siete personas.

Los experimentos también mostraron que, si aunque sólo fuera un otro participante el que esté en desacuerdo con los confederados, el sujeto tenía más probabilidades de resistir la presión de grupo, pero si era al contrario, parecia ser más difícil resistirse a la mayoría si el sujeto estaba aislado.

El experimento de Asch demostró que una voz puede hacer la diferencia entre muchos.

Otros experimentos de seguimiento, donde los sujetos se les permitió anotar las respuestas de forma anónima, mostraron mucho menos respuestas incorrectas. La comodidad del anonimato asegura que aparecer ridículo frente a otros sea mucho menos una fuente de presión.

CONCLUSIÓN: ANTE LA PRESIÓN DE LA OPINIÓN DEL GRUPO, TENDEMOS A CAMBIAR NUESTRO PROPIO CRITERIO PARA HACERLO MÁS PARECIDO AL DE LA MAYORÍA