Plan de Estudios de Psicología tras Bolonia: algo va mal

Con la implantación de los estudios de grado en las universidades españolas, se suponía que "la idea" era una enseñanza de calidad y unos profesionales más cualificados.

Era "la idea".

Anteriormente los estudios de licenciatura en Psicología abarcaban cinco años, con sus prácticas presenciales, etc. Se terminaba la carrera y las opciones eran opositar al P.I.R. o intentar buscar trabajo en el sector privado, lógicamente empezando la búsqueda de trabajo con la profundización académica, que se podia compaginar con el trabajo.

Llega el Plan de Bolonia ("tenemos un plan") y la carrera se pasa a cuatro años. Terminas la carrera y te sirve para exactamente lo mismo que ir a comer a casa de tu tía la de Alcalá: no se puede ejercer. Se necesita realizar un máster o hacer el P.I.R.

Problemas:

En el master, en plan optimista, se ofertan en la Comunidad de Madrid unas 400 plazas, de las que bastantes más de la mitad son en universidades privadas (señores, ajústense el cinturón). En caso contrario no hay máster, con lo cual has pasado cuatro bonitos años de tu vida aprendiendo muchas cosas que no te van a servir para ejercer. El inmenso cuello de botella.

La otra opción es el P.I.R., igual que antes. Pero mi pregunta es: ¿esos psicólogos que aprueban el P.I.R. y pueden atender pacientes, cómo suplen el año y medio de formación académica que se ahorran con el máster? práctica, toda la del mundo, teoría...

Las plazas para especialidades en el sistema de Seguridad Social son escasísimas, pero la ratio que existe para médicos, por ejemplo, debe estar plaza por cada 3 que se presentan. En Psicología debe haber 37 solicitudes por plaza. Algo raro hay. 

Si tenemos la mala suerte de tener que ir un día al médico de cabecera y somos un poco observadores, nos daremos cuenta que muchos de los usuarios necesitan otro especialista diferente del médico de cabecera: las enfermedades psicosomáticas, depresiones, ansiedad, etc, deberían poder ser tratadas por un psicólogo, trabajando mano a mano con el médico de cabecera (médico de cuerpo, especialista de mente), y que fuera el propio psicólogo el que pudiera derivar a Psiquiatría en caso de necesitar medicación.

Aquí vamos al revés en todo. Una cosa es que los españoles seamos un pelín chapuceros y otra cosa es que parezca que tengamos una especial inquina a los psicólogos: se les niega la oportunidad de ejercer por no haber suficientes  plazas para su formación, no hay dotación suficiente de plazas en el sistema sanitario público (con citas de hasta 3 meses para un problema psicológico), se prefiere la medicación al tratamiento (así andamos de gasto farmacéutico en ansiolíticos y antidepresivos).

Las cosas pintan muy mal, para pacientes y para profesionales. Creo que antes de lanzar un cambio tan grande como ha sido el paso del licenciatura a grado, debería haberse previsto la suficiente dotación para la continuación de los estudios hasta su capacidad de ejercer profesionalmente, y por otra parte, me queda la inmensa duda de cómo han articulado el hecho de que los psicólogos P.I.R. no tengan esos 18 meses de máster obligatorio, en los que además de la práctica, se aprenden materias que antes estaban dentro de la licenciatura.

Malos tiempos para una carrera preciosa.