Soy tu terapeuta, no tu amiga

Querido paciente,

Tú, sí, ese paciente con el que conecto muy bien y que se siente tan acogido y comprendido. 

Verás, te respeto  e intento dar lo mejor de mi cada vez que vienes a consulta. tu hora de consulta es para mi sagrada. Yo no te escucho, yo estoy trabajando en ti mientras te escucho.

Yo no siento tu pena, la comprendo y trato de aliviar tu dolor, sin hacerlo mio, porque es tuyo, y tu no necesitas un amigo, que ya tienes, necesitas una visión objetiva, una base científica en lo que yo te cuento.

Te hago reír, porque es bueno. Soy amable porque me sale del corazón. Te comprendo.

Pero a veces, querido paciente, tú no comprendes la situación. 

La hora que estoy contigo trabajo contigo, y luego sigo trabajando en otro momento. Mi trabajo no es sólo escuchar, es procesar, es hacer hipótesis, es buscar soluciones. Eso lo hago cuando tú te has ido, cuando no estoy con otro paciente.

Y eso es lo que no entiendes. Tu sesión no es tu hora, es tu hora y más tiempo aparte de preparar tu sesión, y está bien, ése es mi trabajo.

Pero por favor, querido paciente. Si tienes una cita con el psicólogo, piensa que tienes una cita con una persona que ha dejado una hora de su vida sólo para ti, y que ha preparado esa hora con trabajo en otro momento. Es tu hora, la que podría haber ocupado con otra persona a la que no pudo atender porque se había comprometido contigo.

Es su tiempo, el de una persona, ya sabes, una persona con vida y con familia y con sueño y con ganas de ver las noticias de la tele. Yo te respeto, respétame tu a mi por favor, respeta mi trabajo, respeta a otras personas que querían venir y yo no los pude atender.

Yo no quiero dedicar mi vida a tus cancelaciones, ni a las tuyas ni a las de todos los demás. Yo no puedo tener una secretaria para que vaya tachando cuando te quedaste dormido, cuando se te olvidó, cuando no tenías comida en la nevera o cuando has decidido irte de puente. O puedo tenerla, una de esas que llaman al pan, pan y al vino, vino. Igual yo trabajaba menos, o igual trabajaba lo mismo, o igual trabajaba más, pero sobretodo, me podría dedicar a mi trabajo y no a tener una especie de trabajo "b" que me obliga a ir con la agenda a todas partes para ver a quien le pasa qué.

Te repito: enfermos podemos estar todos. Un imprevisto puede tenerlo cualquiera, pero, en serio, si te crees que esto es como el que pide hora en la carnicería y luego se va de la tienda, olvídate. 

Respétame, y respeta a otras personas que pidieron cita y no pude dársela porque era TU hora, pero luego tenías que ir a comprarte un vestido.

Y por favor, comprende que a partir de hoy, no vas a poder hacer esto. Y yo no voy a ser ni más borde ni menos empática. Simplemente voy a dignificar mi trabajo, igual que tú dignificas el tuyo.