¿ES LA ANSIEDAD LA PRINCIPAL CAUSA DE LOS TRASTORNOS PSICOLÓGICOS DEL MUNDO OCCIDENTAL?

Sin lugar a dudas la respuesta es SI.

Probablemente la sociedad occidental se haya convertido en una cultura enferma, que no ha sabido equilibrar el progreso con la necesidad de preservar todo aquello que hace a la persona poder vivir el momento, tomar su tiempo para ordenar sus prioridades.

Nuestra sociedad nos impone un ritmo frenético en el que nos vemos inmersos desde la escuela: superación, consecución de objetivos, no quedarse atrás, ser el mejor, no fracasar.

Esta presión constante hace que las personas terminen perdiendo el contacto con su mundo interior, con sus deseos y necesidades, algo íntimo ligado a la personalidad, los intereses y la concepción del mundo.

Son muy pocos los que logran imponer su propio ritmo de vida y reflexionar sobre sus verdaderas prioridades, y nos terminan convenciendo que hay que esforzarse por tener más, aunque en la mayoría de los casos, los esfuerzos son los que consumen el tiempo, pero no se disfruta de lo conseguido, surgiendo inmediatamente nuevos retos que nos impiden pararnos y tomar aliento.

Un ligero estrés es necesario para la activación, y por supuesto tener metas y objetivos es el motor de la vida, pero en ocasiones convertimos nuestra vida en una sucesión de metas extrínsicamente impuestas sin pararnos jamás a analizar si el desgaste por “alcanzar” compensa nuestra vida.adi

Nos falta reflexión, nos falta valentía para pararnos y decir: esto no es lo que quiero hacer de mi vida. A este respecto, hay un precioso poema de Konstantin Kavafis, “Itaca”, que nos habla sobre nuestro paso por la vida buscando llegar a una meta y sin disfrutar del camino, siendo realmente el camino el tesoro.A

El problema que genera esta búsqueda constante de superación y consecución de objetivos, así como el sentimiento de fracaso que sentimos en algunas ocasiones (por no llegar, por no poder ser, por fallar), es un factor determinante de la aparición de muchos trastornos psicológicos, sin embargo, hay que entender que la ansiedad a veces es una causa de un trastorno y en otras ocasiones es un efecto de algún otro problema.

Voy a intentar hacer un pequeño y rudimentario croquis de cómo se manifiesta la ansiedad en diferentes trastornos. En muchas ocasiones la ansiedad irá acompañada de depresión, y aquí tenemos un círculo vicioso: estar deprimido genera ansiedad por no poder estar bien; tener ansiedad puede llevar a una depresión por el sentimiento de indefensión y desesperanza ante la agitación constante.

Sería demasiado extenso exponer todos los trastornos o problemas comunes en consulta y el punto que ocupa la ansiedad en ellos, por lo que simplemente, a través del listado que se incluye, y pinchando sobre él se puede obtener más información.

Si padecéis de ansiedad, recordad que los síntomas físicos y el miedo a ellos se pueden mitigar con un trabajo personal que empieza con aceptar la ansiedad como algo natural, descubrir su origen y empezar a trabajar en su superación de una forma sosegada, incidiendo expresamente en el origen mental del síntoma físico.

 
 
 
 

"Kufungisisa": el cansancio mental por pensar demasiado

Kufungisisa es una palabra de la lengua shona (Zimbabwe) que considera que pensar demasiado produce problemas como la ansiedad, depresión y problemas somáticos.
 Esta preocupación constante, que puede ser en torno a un tema en concreto (problemas conyugales, dificultades económicas, etc), y supone la rumiación constante de los problemas, con incapacidad para disfrutar de las cosas o pensar en cosas diferentes, como un pensamiento obsesivo al que se da vueltas constantemente.  
De esta forma Kufungisisa se asocia con varios tipos de trastornos psicopatológicos, como la ansiedad generalizada, los ataques de pánico, síntomas depresivos e irritabilidad.
En muchas culturas se considera que “pensar demasiado” es perjudicial para la mente y el cuerpo, provocando cefaleas y mareos.
Trastornos relacionados en el DSM-5: trastorno de depresión mayor, trastorno depresivo persistente (distimia), trastorno de ansiedad generalizada, trastorno de estrés postraumático, trastorno obsesivo-compulsivo, trastorno de duelo complejo persistente.
¿SE PUEDE CONTROLAR ESTE PROBLEMA?
Ciertamente es difícil conseguir un control sobre los pensamientos obsesivos que nos invaden. Probablemente una técnica como la parada de pensamiento no sea completamente útil.
Idealmente el tratamiento consistirá en una combinación de técnicas que buscan que la persona "desmembre" el problema hasta el punto de diluirlo. Se requiere un tratamiento cognitivo conductual y posteriormente se pueden aplicar técnicas de mindfulness,
La finalidad del tratamiento es que la persona consiga elaborar los pensamientos sobre sus problemas, afrontándolos y buscando soluciones, en caso de tener solución, o aceptando una solución cuando no hay posibilidad de cambiarla, enseñándole a descentrar sus pensamientos de "su" problema para dotar su mundo interior de mayor riqueza, disfrutando de aquellas situaciones en las que hasta el momento no lograban el pleno disfrute por estar atrapados en sus preocupaciones

¿Quieres controlarlo todo? be water, my friend

La necesidad de control del entorno, de las cosas que pueden pasar en la vida en típico de las personas que sufren un Trastorno de Ansiedad Generalizada. Siempre están preocupados, y pasan de una preocupación a otro de forma que siempre andan pensando (no pueden parar los pensamientos).

Todo es objeto de análisis de "lo que puede salir mal", de forma que hay que controlarlo, neutralizarlo o (esta es la parte que más me fascina) empezar a sufrir por lo que puede pasar "porque así ya me he hecho a la idea". 

La realidad es que el destino es puro azar. Se puede controlar lo que la vida "nos concede" controlar: la dieta para no tener colesterol, los ahorros por si vienen mal dadas, la marca de champú para prevenir la caída del pelo (que si se tiene que caer, se cae) y...cosas por el estilo. Nada más.

Cuando sales a la calle con tu vida hipercontrolada y tu preocupación elegida como "La Preocupación" no sabes realmente con quien te vas a cruzar, con quien vas a hablar, si vas a recibir una noticia maravillosa o vas a tener un "día de perros" (expresión que no logro entender, porque ya me gustaría a mi vivir la vida de mi perro). 

La necesidad de controlar las variables vuelve a la persona hipervigilante ante problemas que imagina, y pensar en problemas que no han sucedido, es en cierta manera vivir los problemas. Nos resta calidad de vida.

No es cierto que anticipar un suceso negativo va a suponer que luego duela menos. Conozco personas que llevan años anticipando el fallecimiento de un familiar y sufriendo una pérdida que no sucede (básicamente porque el familiar no está enfermo). Esta situación a esta persona le hace vivir en constante estado de alerta, tiene ansiedad, vive pendiente del móvil, no viaja por si pasa algo en su ausencia, tiene dificultades en su relación de pareja y un estado de ánimo deprimido. Insiste en que pensar sobre el fallecimiento del familiar le prepara para el suceso, aunque lo único que consigue es no disfrutar de su compañía, asociar su imagen a la angustia y el dolor, sin darse cuenta que nadie está preparado para determinadas cosas, y que cuando el dolor llega se vive con la misma intensidad por mucho entrenamiento que hayas tenido, que lo único que sirve es para desperdiciar los buenos momentos.

Estas personas necesitan urgentemente una reestructuración cognitiva, comprender que no es sano para la mente vivir anticipando desastres que, probablemente, si hacen una estadística de sus "catástrofes anticipadas" se darán cuenta que en la casi totalidad de los casos no sucedió lo que pensaban, y ese dolor, esa angustia, el estado permanente de ansiedad no sirvieron para nada.

No es fácil dejar de pensar. Se necesita un aprendizaje, técnicas específicas para "educar nuestra mente", pero realmente en ocasiones es necesario hacer ese trabajo, porque el precio de la ansiedad generalizada es alto: ánimo deprimido, sensación de angustia, frecuentes sobresaltos, problemas psicosomáticos (colon irritable, alergias, mareos, cefaleas tensionales), etc.

Si te has sentido identificado con esto piensa por un momento: la vida no es fácil, pero simplificarla, aprender a disfrutar del momento, concentrarse en lo que está sucediendo de bueno, puede convertir el viaje en algo sorprendente, como una aventura con episodios realmente malos, pero también con regalos inesperados que solamente podemos disfrutar si nuestra actitud es de aceptación.

Los días son regalos de cumpleaños que nos da la vida para abrir cada mañana: cuanto mejor trates a la vida, más generosa se mostrará.

Tal vez sea el momento de hacerle un ERE a tu Departamento de Solución de Problemas

 

Imagina que tu cerebro es una empresa, con muchos departamentos.

Tienes un departamento dedicado al procesamiento de la información que recibes. Este departamento distribuye el trabajo etiquetándolo: en algunas ocasiones los "problemas" que aparecen pasan al Departamento de Aceptación, ya que no son realmente problemas por resolver, son situaciones de la vida que tenemos que encajar.

En el Departamento de Aceptación hay personas con gran experiencia de la vida que tratan de encajar esas situaciones irresolubles dentro de nuestra vida. Ojo con los becarios, como se les encargue la gestión de emociones vinculadas a estos no problemas-lances de la vida,  pueden liarla pardísima, dando una respuesta poco adaptada a la situación.

El resto de situaciones que entran en el Departamento de Procesamiento de la Información, pasan al Departamento de Solución de Problemas. Aquí se suele formar el gran lío. En este Departamento hay un servicio de clasificación: ponderan la importancia y la urgencia de los problemas y los pasan a urgentes/importantes, prioridad media, cosas que habrá que ir pensando en algún momento.

Este es el departamento complicado. Tiene fama en algunos cerebros. Las personas que han hecho una buena selección de personal de este Departamento tienen buenos empleados: eficaces, eficientes, organizados. Suelen tener la mesa limpia, porque atienden con diligencia los asuntos que entran, analizan las situaciones y suelen ser bastante certeros en sus diagnósticos.

Ahora bien, hay cerebros con unos Departamentos de Solución de Problemas....muchísimo personal, todos caminando de un lado a otro como pollos sin cabeza, resoplan quejándose de la cantidad de trabajo que tienen, están desmotivados, se les acumula el trabajo y la sobrecarga de problemas les lleva a tomar decisiones erróneas, o directamente no tomarlas.

Aquí esta la sobrecarga, este es el Departamento sobre el que hay que actuar. Tiene tantos empleados que el Departamento de Ocio y Tiempo Libre no tiene recursos, y hay pocos trabajadores, no les llega material. Todo queda bloqueado en el otro Departamento.

Toda la empresa cerebral les odia, taponan, ralentizan y su ineficacia hace que el Departamento de Somatizaciones se tenga que "comer más de un marrón".

De nada sirve un buen cerebro con estupendas instalaciones si tienes problemas en este departamento. Tal vez sea el momento de reorganizar la plantilla: menos personal y más dinámico en su trabajo. Distribución de problemas: el Departamento de Problemas urgentes es como una unidad de intervención rápida: tiene prioridad absoluta y no le suele gustar que personal del departamento de "anticipación de problemas futuros" (les llaman los "y sis", unos cenizos) estén pululando y estorbando constantemente. Interrumpen, distraen, hacen que el cerebro no pueda realizar su trabajo perfectamente.

Si estás teniendo problemas con los departamentos de tu cerebro, haz una auditoría: recoloca al personal, da prioridad a aquellos departamentos eficientes y elimina al personal que dinamita el buen funcionamiento de tu empresa.

Hay excelentes cursos de formación sobre solución de problemas, bloqueo de preocupaciones innecesarias, priorización, relajación, gestión del tiempo libre, relativización...

Si vas a preguntar a algún asesor externo, probablemente te hablarán de ansiedad anticipatoria, necesidad de control de aquello que en incontrolable y técnicas distractoras.

Tu cerebro puede tener un Trastorno de Ansiedad Generalizada. Si ese es el caso, hazle un ERE. Tienes personal poco cualificado que está enfermando tu empresa

 

 

Cuando el cuerpo nos manda señales de angustia

"Confía en el tiempo,

que suele dar dulces salidas

a muchas amargas dificultades"

Miguel de Cervantes

 

Vivir con ansiedad suele producir una sensación de angustia incapacitante que nos bloquea y puebla nuestra mente. El miedo a otro día de angustia, de sensaciones físicas de malestar se convierten en el eje central de nuestros pensamientos: los días son buenos si no aparece la ansiedad, pero para las personas que lo sufren, supone una excepción.

La utilización de farmacología (ansiolíticos) para aliviar el síntoma puede servir durante un breve período de tiempo, pero no supone la curación, ya que la ansiedad supone una hiperreactividad a pensamientos de corte catastrofista que nos producen miedo a lo que pueda suceder, y es sobre esto sobre lo que se debe trabajar: sobre la mente, ya que el alivio del síntoma no produce la solución del problema.

A continuación puedes ver diferentes artículos referidos al Trastorno de Ansiedad Generalizada, que es tan sólo una de las formas en las que se presenta la ansiedad, pero que resulta incapacitante y alarmante para el que la padece. 

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La cordillera "ansiedad" nos separa del valle "tranquilidad"


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Modelos teóricos TAG


Modelo evitación preocupación


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Cordillera "Ansiedad", lo que te separa del Valle "Tranquilidad"

Por algún extraño motivo en el camino de la vida, muchos de nosotros nos tropezamos con la Cordillera "Ansiedad", que nos genera una sensación de impotencia por ser incapaces de subirla.

Algunos, con mentalidad de escaladores, suben con paciencia, no olvidando jamas el objetivo: llegar al otro lado de la cima, para poder descansar en ese valle de hierba fresca y río transparente que es la Tranquilidad.

Otras personas no pueden, no saben o simplemente se bloquean ante la visión de un risco abrupto y peligroso, que les genera miedo y la anticipación de un malestar físico y psicológico antes incluso de ponerse las botas: la visión de la escalada de cualquiera de los picos de la cordillera Ansiedad les transporta a una situación que viven como si se estuviera produciendo: miedo, impotencia, sensaciones físicas (taquicardia, nudo en la garganta, parestesia en las extremidades, ganas de vomitar, mareos...). 

Este núcleo de personas en  muchísimas ocasiones necesitan la ayuda de un "sherpa psicólogo" que les vaya indicando el camino (los sherpas conducen, no te suben a caballito). 

La cordillera Ansiedad tiene diferentes picos escarpados y cada uno de los que tienen la mala suerte de haberse topado con este avatar de la vida, lo encarará por la montaña que le toque: puede ser "Pico Ansiedad Generalizada" (miedo anticipatorio a algún problema irresoluble, teniendo siempre algún motivo de preocupación), "Pico Agorafobia" (sensaciones de incontrolabilidad de síntomas somáticos ante una situación en la que consideran que tienen difícil escape: cine, centro comercial, aula, salir a la calle), "Pico Hipocondriasis" (miedo y preocupación constante a padecer una enfermedad, buscando información confirmatoria respecto a la sintomatología), "Pico Fobia" (miedo irracional con sensaciones de pánico ante un estímulo concreto: arañas, aviones, tren, payasos...), "Pico Fobia Social" (sensaciones de angustia ante la interacción social),  "Pico Trastorno Obsesivo Compulsivo" (pensamientos incontrolables y rituales para bajar la activación y desactivar los pensamientos), "Pico Trastorno de Estres Postraumático" (miedo irracional y recuerdos persistentes sobre una situación traumática experimentada), "Pico Trastorno de Conversión", "Pico Trastornos Psicosomáticos".... y podríamos seguir, la cordillera es larga, con profusión de picos escarpados.

Si estás delante de esta cordillera ten la seguridad que ninguno de sus picos ha matado a nadie, pero hay personas que jamás se atrevieron a escalarlo, en el campamento base podrás encontrar a muchísimas personas que llevan meses, años, mirando a la cima con impotencia.

Si no quieres habitar en ese campamento base, que es más frío y desolador que la propia escalada, reúne fuerzas, piensa en el valle, y si aún así no te sientes capaz, contrata un sherpa. La vida está al otro lado. 

Cuando la necesidad de control se hace patología

Hay determinadas personas que "necesitan" tener el control sobre todas las situaciones que rodean su vida, y así lo reconocen: "yo tengo que controlarlo todo".

El gran problema es no saber diferenciar entre hacer una previsión sobre las cosas que afectan a nuestra vida, e intentar que todo esté en orden y la realidad que a veces nos encontramos de que las cosas no salen como habíamos planeado.

Las personas controladoras viven permanentemente organizando y planificando su existencia, lo que les da seguridad, y temen que algo se escape del camino trazado. El problema es que la vida no va a ser tan disciplinada para hacer lo que nosotros queremos y muchas veces suceden cosas que no estaban en la hoja de ruta. Para un "controlador" esto supone una sensación de miedo y ansiedad, hace temblar sus cimientos.

Es necesario diferenciar entre la planificación de nuestra hoja de ruta, con nuestros sueños, propósitos, necesidades... al establecimiento de un planning cerrado de estas mismas circunstancias, rígido, medido, porque es imposible  "controlar" todo, y la adaptación a las situaciones cambiantes sí nos da el auténtico control: hay que cambiar la idea de planificar el entorno por la de controlar nuestra forma de responder a las situaciones cambiantes.

La patología asociada a este personalidad se asocian a miedo al entorno, rigidez de pensamiento y ante todo: un altísimo nivel de ansiedad por su incapacidad de conseguir que todo suceda como ellos quieren. 

El trabajo terapéutico de estas personas se basa en flexibilizar su pensamiento, dando cabida a las diferentes posibilidades desconocidas que se pueden producir a lo largo de la vida, y aprendiendo a dar respuesta a lo inesperado. Conseguir dar respuesta a las necesidades que se van planteando les dará más seguridad en su propia capacidad. Cuando aprenden que la vida no es, ni debe ser, perfectamente diseñada, aparece la capacidad de afrontamiento y los niveles de ansiedad, los miedos y los pensamientos obsesivos van cesando. 

"El destino es el que baraja las cartas, pero nosotros los que las jugamos"

Arthur Schopenhauer

 

Miedos a lugares que pueden aislar a la persona

El agorafóbico es alguien que tiene miedo de alejarse de casa, miedo a estar solo, a no recibir ayuda en plena calle y miedo a lugares con mucha gente, como calles, centros comerciales o autobuses.

La mayoría de las personas que sufren agorafobia tienen miedo a perder el control ante sus propias reacciones y temor a sufrir un ataque de pánico, un desmayo o incluso un ataque al corazón.

Este temor hace que eviten los lugares en los que podrían sufrir estas consecuencias, y llega a convertirse en un hábito eludirlos, incluso ampliando cada vez más las situaciones o lugares que evitan. A menudo pueden afrontar caminar por la calle o ir a un centro comercial si van acompañados por alguien, haciéndose dependientes de otras personas en su día a día. Si una persona tiende regularmente a evitar acudir sola a muchos lugares, por miedo, se dice que padece agorafobia. Es un problema relativamente frecuente, que afecta mucho más a las mujeres.

CÓMO APARECE LA AGORAFOBIA

Habitualmente la agorafobia se inicia ante un situación en la que la persona se encuentra mal por algún motivo (dolor de estómago, mareo, ganas de vomitar, etc). La sensación de malestar físico intenso queda asociado al lugar donde se produjo, por lo que la persona piensa: SI VUELVO A ACUDIR A ESTE SITIO LO MÁS PROBABLE ES QUE ME VUELVA A SENTIR MAL.

A esto se le llama ansiedad anticipatoria: miedo al miedo, y se va haciendo cada vez más potente en el pensamiento de la persona que es incapaz de ver lo irracional de su pensamiento. 

Cuando la persona va a acudir al lugar donde se produjo ese primero ataque de pánico (que en muchas ocasiones está ligado a un malestar puntual físico), experimenta una ansiedad creciente, con la sensación de que va a suceder exactamente lo mismo: la ansiedad sube y aparecen los síntomas de ansiedad. La forma de cesar esta sensación "insoportable" es alejándose del lugar, con lo que ya tenemos un bonito cuadro de agorafobia: miedo al miedo (que no afrontamos, por lo que no podemos ver que es incierto), incremento de ansiedad anticipatoria, que hace más probable la situación y escape como forma de alivio.

EL AGORAFÓBICO PIENSA: HUIDA ES ALIVIO DE LA ANSIEDAD

Ya de por sí esto es un problema importantísimo, pero qué ocurrirá con una persona que ha desarrollado una agorafobia a los centros comerciales y siente un pico de ansiedad al subir al metro? probablemente usará su maravilloso mecanismo "potenciador de agorafobia" de alejarse de la situación, con lo que ya estamos generalizando el miedo a TENGO QUE EVITAR TODO AQUELLO QUE ME PRODUZCA ANSIEDAD. 

Este estado de crisis de angustia y preocupación constante por sufrir una crisis de pánico, hace que la persona se centre en las situaciones, anticipe sus miedos, haciendo de ello el único pensamiento que le ocupa la cabeza, incrementando de esta forma una ansiedad de tipo obsesiva, y generando un estado de ánimo depresivo al verse mermado en su capacidad de relación con el medio.

¿CUAL ES EL TRATAMIENTO DE LA AGORAFOBIA?

La agorafobia responde de una forma excelente a la terapia cognitivo-conductual, requiriendo la colaboración por parte del paciente. 

La parte cognitiva trabaja su ansiedad anticipatoria, sus "y si", pruebas de realidad, reestructuración cognitiva. 

La parte conductal se centra en la exposición del paciente a la situación agorafóbica, con diferentes técnicas dependiendo de la gravedad del caso. La superación del primer miedo supone para el agorafóbico un gran paso hacia la solución del problema, y el tratamiento tendrá una duración diferente dependiendo de la "voluntad terapéutica" del paciente, el tiempo en que lleva instaurado el problema, el número de situaciones que ha asociado a las crisis de pánico y el apoyo familiar con que cuente. 

 

 

FOBIA SOCIAL: CUANDO SOMOS NUESTRO PEOR JUEZ

La fobia social es una timidez exagerada, se caracteriza por un miedo y ansiedad marcados y persistentes a enfrentar determinadas situaciones sociales, a la interacción con los demás, o a simplemente a ser observados en cualquier situación, hasta tal punto que todo esto interfiere de forma muy importante en la vida diaria de quien la padece.

El fóbico social no es consciente de su autoevaluación (negativa) en situaciones sociales: están permanentemente juzgando sus propias conductas o palabras, por lo que la ansiedad crece y se sienten cada vez más capaces de interactuar con otras personas. 

Las personas con fobia social comprenden que sus sensaciones son irracionales, sin embargo experimentan una gran aprensión a enfrentarse a la situación temida, hacen todo lo posible para evitarla, como consecuencia se comienza a evitar todo tipo de situaciones sociales, inhibiendo la funcionalidad de las persona. En público, la persona con fobia social experimenta una preocupación constante sobretodo a que los demás les juzguen y piensen que son personas ansiosas, débiles, tontas o raras.

Una característica importante en la fobia social, es una marcada ansiedad antes de ocurran los hechos temidos: ansiedad anticipatoria, las personas se empiezan a preocupar y a sentir temor ante la situación temida mucho antes de tenerla que afrontar, esto provoca que cuando se enfrentan actúan peor, debido al estado de nerviosismo. Esta situación genera un círculo vicioso en el que la persona cada vez se siente más nerviosa antes de tener que enfrentarse a una situación social. (círculo vicioso)

La fobia social es un problema mucho más común de lo que se cree, se calcula que es un problema que se presenta entre el 3 y el 13% de la población, aunque los datos no están muy claros. Al contrario que la mayoría de fobias esta se presenta con igual frecuencia en varones que en mujeres, es frecuentemente hereditaria y comienza habitualmente en la adolescencia o antes de los 25 años.


Podemos diferenciar entre dos tipos de fobia social:


Generalizada:

Hablamos de fobia social generalizada cuando los temores se experimentan en la mayoría de las relaciones sociales o que comportan una cierta interacción con las personas.


Especifica:

Cuando las situaciones de ansiedad solo se dan en unas determinadas situaciones, como por ejemplo al hablar en público, o temer a ser observado mientras se come.

 

Algunas de las principales situaciones temidas por las persona con fobia social son:

 

• Hablar en público

• Comer o beber en público

• Asistir a fiestas

• Sensación de sentirse observado y criticado

• Escribir o firmar en público

• Desenvolverse en comercios y relaciones administrativas

• Mirar a los ojos a la gente

• Iniciar un conversación

• Ser presentados a otras personas

• Realizar llamadas telefónicas

• Dar o defender la propias opiniones

• Encuentros con personas desconocidas o del sexo opuesto

• Espacios cerrados donde hay gente

• Hablar en un grupo pequeño

• Hablar con personas de autoridad

• Hacer o aceptar cumplidos

• Miedo a quedarse en blanco

• Preocupación por ser el centro de atención

LA ANSIEDAD TIENE MUCHAS FORMAS DE EXPRESARSE

Hay diferentes trastornos dentro de la Psicología Clínica que comparten su origen, como si fueran las ramas de un tronco que se llama "Ansiedad".

Da la sensación de que la ansiedad tiene formas sutiles de expresarse, como si buscara la vulnerabilidad de cada persona o se conjugara con sus rasgos de personalidad para aparecer de formas diferentes: ataques de pánico, TOC, trastornos de conversión, agorafobia...

Por ello, a la hora de buscar un tratamiento, las expresiones de la ansiedad se tratarán con técnicas específicas para cada trastorno, pero siempre habrá que tratar la base del problema. ¿QUÉ NOS ESTÁ PRODUCIENDO ANSIEDAD? y aprender a manejar las situaciones/pensamientos que no están llevando a un malestar psicológico