¿Enfadado con el mundo?

Hay personas que parece que se han enfadado con el mundo. Siempre se están quejando de todo y la misma expresión de su rostro refleja acritud. Son personas adustas.

¿POR QUÉ HAY PERSONAS QUE SE ENFADAN CON EL MUNDO?

Simple y duro: porque no se soportan a ellas mismas.

Hasta aquí creo que casi todos (menos "los rancios") lo tenemos muy claro. Que levante la mano el que no tengo algún conocido de esos que parece que habita en Mordor y siembran un clima de malestar con sus comentarios, sus actitudes o sus gestos. 

No veo manos y sí cara de circunstancias. Los conocemos, los aceptamos con resignación, pero no llegamos a comprenderlos, porque ni ellos mismos se comprenden.

¿DE DÓNDE VIENE ESE ENFADO CON EL MUNDO?

El problema de esa falta de satisfacción personal debe pasar el filtro de la introspección. En ocasiones las personas se ponen metas muy elevadas o consideran que el "por ser vos quien sois" es suficiente para lograr todas sus metas, pero éstas son tan elevadas que no se dan cuenta que para llegar arriba hay que ir subiendo los peldaños, y algunos andan flojos. Existe en muchos casos una BAJA TOLERANCIA A LA FRUSTRACIÓN que ocasiona abandonos constantes en los proyectos, sensación de hastío y la consideración del mundo como un valle de lágrimas.

En otras ocasiones las personas se centran en lo que tienen los demás, y no hablo de pertenencias, hablo de algo más difícil de obtener porque no se compra con dinero: tienen ilusiones, y ellos no, lo que les supone una gran insatisfacción que vierten al exterior sin preguntarse si "tal vez" deberían analizar que la ilusión es algo que nace de uno, que no puede copiarse ni imitarse, que el autoconocimiento puedo llevarnos a saber lo que nos gusta y lo que no, sin más, aunque con nuestros gustos entremos directamente en la categoría "perro verde" (perro verde es mejor que ser de los tristes). Ver una persona ilusionada con su nueva moto de quinta mano, comprarnos una moto de 1.200 cc y pensar que a más cilindrada más ilusión y ver que no, que sólo tenemos una moto pero no nos mueve por dentro nos hace enfadarnos con el mundo.

Es éso, tan sencillo como eso. Las personas se enfadan con el mundo porque no consiguen la satisfacción personal que ven en otras personas con pequeñas o grandes cosas. Nada les llena, y se convierten en personas amargadas, tristes, en muchas ocasiones faltas de empatía o simplemente antipáticas o egoístas.

¿Y ESTAS PERSONAS PUEDEN RECONCILIARSE CON EL MUNDO Y LA HUMANIDAD?

SÍ, POR SUPUESTO.

Es un trabajo terapéutico intenso, descentrar a la persona del concepto "mi ombligo es el centro del mundo" es complicado, porque en principio lo ven como un ataque personal. Son personas con muy baja autoestima, probablemente un pasado con dificultades en el que no encontraron los apoyos suficientes y poca capacidad de análisis de su situación personal y de por qué no son capaces de sentir satisfacción.

Probablemente tengan un pobre autoconcepto y sean... pelín envidiosas de la felicidad ajena.

Enseñarles a disfrutar de las pequeñas cosas de su vida, que aprendan a valorarse y comprender que su actitud personal frente a las personas es también importante y suele producir un efecto boomerang: si soy amable son amables, si sonrío me sonríen, si alegro se alegran de verme... y sonreír a la vida, aunque toda la satisfacción que puedas encontrar en un momento dado sea...comprarte un body milk con tu olor favorito, por algo se empieza, es tu olor es tu body milk y es la satisfacción que te produce olerlo.

"Los tristes" son uno de los núcleos de tratamiento más difíciles que existen, por su resistencia al cambio. Necesitan terapias combinadas de varios tratamientos y varios frentes que tratar, sin embargo, que aprendan a encontrar dentro de ellos la ilusión es reconfortante y una de las labores más apasionantes con las que nos encontramos.

PDT: hay un video de youtube sobre un dibujo animado que se llama "Trapito", muy antiguo, mis hijos lo veían de pequeños, pero creo que resume en esencia de lo que os estoy hablando. Os animo a verlo, especialmente a los que os miréis en el espejo y veáis un rictus en vuestra expresión, independientemente de vuestra edad.

Esta es la canción de "Trapito: la granja de Largirucho"

Los buenos propósitos de Septiembre

En el mes oficial del inicio de colecciones que se inicia mañana, no podemos dejar de lado los propósitos que nos hacemos para este "nuevo año escolar".

Sólo os pido que al pensarlos, tengáis en cuenta el camino además del destino. En este sentido en psicología hablamos de MINDFULNESS,  que supone la conciencia plena de lo que nos sucede en cada momento.

Disfrutad del camino, y para ello, para que podáis comenzar una pequeña reflexión de la importancia del proceso y su disfrute más que de los resultados, os dejo el poema de Itaca, sin duda todo un compendio de lo que debería ser cómo llegar a un objetivo.


Si vas a emprender el viaje hacia Itaca
pide que tu camino sea largo,
rico en experiencia, en conocimiento.

A Lestrigones y a Cíclopes,
o al airado Poseidón nunca temas,
no hallarás tales seres en tu ruta
si alto es tu pensamiento y limpia
la emoción de tu espíritu y tu cuerpo.

A Lestrigones ni a Cíclopes,
ni al fiero Poseidón hallarás nunca,
si no los llevas dentro de tu alma,
si no es tu alma quien ante ti los pone.

Pide que tu camino sea largo.
Que numerosas sean las mañanas de verano
en que con placer, felizmente
arribes a bahías nunca vistas;
detente en loa emporios de Fenicia
y adquiere hermosas mercancías,
madreperlas y coral, y ámbar y ébano,
perfúmenes deliciosos y diversos,
cuanto puedas invierte en voluptuosos y delicados perfumes;
visita muchas ciudades de Egipto
y con avidez aprende de sus sabios.

Ten siempre a Itaca en la memoria.
Llegar allí es tu meta.
Mas no apresures el viaje.
Mejor que se extienda largos años;
y en tu vejez arribes a la isla
con cuanto hayas ganado en el camino,
sin esperar que Itaca te enriquezca.
Itaca te regaló un hermoso viaje.
Sin ella el camino no hubieras emprendido.
Mas ninguna otra cosa puede darte.
Aunque pobre la encuentres, no te engañará Itaca.
Rico en saber y vida, como has vuelto,
comprendes ya qué significan las Itacas.

(Constantino Kavafis, 1863-1933, Poesías completas, XXXII)

lucha por tus ilusiones

Y de repente... llega el día en el que te enfrentas a una mañana sin expectativas, sin ilusión. Una página blanca que no sabes cómo llenar, y eso te aterra, y te sientes sola y triste, y miras a las personas a tu alrededor sonriendo, charlando, haciendo planes y el vacío en tu interior se hace inmenso.

Perder la ilusión no es como perder las llaves del coche, no te despiertas un día y ha desaparecido. Es un proceso lento, en el que nos vamos hundiendo como aguas movedizas y en lo que no queremos pensar: la racha, malos tiempos, estoy estos días como de bajón...

Estar "de bajón" le pasa al más común de los mortales, desde el palo de Hacienda a un par de noches que descansas peor puede producir unos días de falta de energía y de motivación, pero eso es algo pasajero. Mundano, insustancial. No hablo de eso.

Hablo de algo que puede ser una sensación anímica demoledora y que muchas veces pasa desapercibido para los allegados. La persona continúa su vida, como un autómata, poniendo buena cara, sigue con su trabajo e incluso en algunas ocasiones (las menos) consiente en salir con los amigos. Sale por salir, porque de hecho sólo está deseando volver a su zona de confort, ese lugar solitario en el que continuamente piensa, una y otra vez en la soledad no deseada, en la falta de motivación por la vida y en la incapacidad de encontrar soluciones.

Es complicado el paso hasta que estas personas deciden pedir ayuda terapéutica, normalmente creen que lo que ellos no han conseguido, es imposible que otros lo consigan.

Sin embargo la tarea, en la que sin duda el paciente lleva el peso del trabajo, es altamente gratificante. Cosas simples como hacerles reír, hacerles recordar momentos felices de su vida ejercen en ellos un efecto positivo, es como depositar la semilla de algo que hubo, y a partir de ese momento ayudarles a que germine el "habrá".

El trabajo siempre pasa por tareas para casa, que en principio son consideradas como un suplicio, pero el cambio de actitud genera al cabo de poco tiempo un incremento de activación un cese de los pensamientos obsesivos y pesimistas sobre el futuro que va abriendo miras hacia un futuro mejor.

La semana pasada tuve la oportunidad de ver un ex paciente de estas características...vaya con el de la falta de ilusiones! El nuevo terremoto que pasó por mi consulta a saludar tenía una agenda de actividades, de planes de futuro, de conversaciones sobre pequeñas cosas que le habían ilusionado durante los últimos tiempos que, debería haberme sentido satisfecha por el trabajo, pero reconozco que sentí una pequeña punzada de envidia.

La ilusión se recupera. Cuesta más que la desesperanza pero sus frutos son tremendamente más dulces y duraderos.

¿Es tu vida un valle de lágrimas?

El victimismo es un mal común entre las personas, una rémora que le impide avanzar hacia sus objetivos y le sirve de excusa para justificar conductas de pasividad y falta de iniciativa en la vida.

La persona que se considera una víctima cree que el mundo en general está en su contra, que tiene peor suerte que los demás, que hace "grandes esfuerzos" pero nunca logra nada mientras que para los demás la vida resulta un camino de rosas.

En la base de este problema, y que se puede detectar en la niñez (y modificar) está el LOCUS DE CONTROL.

Este término consiste en la atribución de responsabilidad de los hechos de forma externa o interna.

Una persona con Locus de control externo considera los éxitos y fracasos como suerte, como cosas que suceden por azar y en los que ellos no tienen responsabilidad. Obviamente, el nivel de esfuerzo disminuye y aparece el victimismo: "la mala suerte".

Por el contrario, las personas con locus de control interno consideran que sus éxitos y fracasos dependen de sus acciones, y tienden a esforzarse y analizar los motivos de situaciones adversas y considerar que su esfuerzo tiene recompensas.

La víctima piensa mal de los demás: no le quieren, no le aceptan, le soportan porque no queda otra, lo que sucede es por maldad ajena... nunca se paran a pensar en la propia imagen que proyectan: en que los demás tienen que estar pendientes de él, que en vez de esforzarse por demostrar su valía se quejan de su incapacidad, que absolutamente toda la responsabilidad de las situaciones adversas son culpa de otro.

Reflexión ante las situaciones, intentar mejorar como persona, no esperar a recibir, sino dar (una y otra vez, sin medir resultados absolutos), fijarse metas y luchar por ellas y, especialmente analizar el por qué ocurren aquellas cosas que se traducen en su eterna mala suerte pueden ir modificando su relación con ellos mismos y con los demás.

Podemos pasar por la vida como nosotros mismos deseemos: nadie elige por nosotros: la valentía, apretar los dientes, buscar vías de solución, aprender de los errores o simplemente dejar que esto sea un camino de baches en el que estamos señalados con el dedo de la "maldición divina".

Cambiar nuestra forma de atribución de las situaciones, nos ayuda sin duda a dejar de pensar que "la vida es un valle de lágrimas": Nunca debemos de olvidarnos que nos dieron un boleto: una vida y sólo nosotros somos responsables del uso que le demos, y de cómo afrontemos las dificultades que se nos van presentando.