PSICOLOGÍA JURÍDICA

 

El Psicólogo Jurídico interviene en los procesos de divorcio, especialmente cuando la pareja tiene hijos menores, situándose su intervención en diferentes momentos: de forma previa a la separación, durante el proceso y en ocasiones después de la separación o divorcio.
En el ámbito del Derecho de Familia, el psicólogo puede actuar desde una doble vertiente: como psicólogo clínico, ayudando a las personas a superar el proceso de duelo y ayudarle en el proceso de adaptación y reencuadre de su nueva vida, o como psicólogo jurídico forense, emitiendo informes periciales referidos a la idoneidad de los padres para ejercer la custodia de los hijos menores.

El psicólogo juridico realiza la peritación psicológica de los cónyuges y de los hijos a petición de las partes o por mandato judicial, con objeto de establecer en muchos casos la idoneidad para ejercer la custodia de los hijos. Igualmente se perita a los niños para ver cuales son los vínculos emocionales con los padres y sus necesidades, de forma de establecer de forma objetiva un sistema de custodia que tenga como objeto preferente lo mejor para los intereses del menor.

PSICOLOGÍA JURÍDICA

MEDIACIÓN

INFORMES PERICIALES PSICOLOGICOS

LA CUSTODIA DE MENORES

BARBARIDADES QUE A VECES SE COMETEN EN LOS PROCESOS DE CUSTODIA

¿NECESITAS AYUDA?

Tel. 676 173 715

email: almudenapelaez.psicologa@gmail.com

MEDIACIÓN: ACUERDOS EXTRAJUDICIALES EN DIVORCIO

La separación conyugal esta conside­rada como un proceso estresante que afecta a diversas áreas de la vida de un sujeto, como la familiar, la emocional, la económica, la social, la laboral y la legal. La separación supone también la pérdida de la principal fuente de refuerzo y de apoyo social, además genera inestabilidad, inseguridad, desprotección y nerviosismo en todos los miem­bros de la familia

Esta situación implica, de forma directa la reorganización y reestructuración ,de la vida de los cónyuges y de los hijos, pero afecta también de forma indirecta a la familia en su globalidad

La separación se produce en varias fases o etapas, en cada una de ellas se dan diferentes acontecimientos y cada fase conlleva la expresión de diversos sen­timientos .

Las consecuencias psicológicas de la ruptura conyugal, se manifiestan tanto en los adultos como en los hijos. En los cónyuges aparecen la depresión expresa­da por tristeza, soledad, desilusión, llan­to y falta de motivación, y la ansiedad cuyos síntomas son la irritabilidad, la rabia, el odio, la desconfianza y los mie­dos que conducen a la evitación de situa­ciones que recuerdan su vida anterior. Además están presentes los trastornos del sueño y la baja autoestima.

También son frecuentes la falta de apoyo social, la confusión acerca de los roles sociales y sexuales, el incumplimiento del régimen de visitas y del pago de la pen­sión alimenticia. En algunas ocasiones, la separación conduce a la penuria económi­ca y al paro laboral

La crisis de una separación se vive tam­bién de forma distinta, dependiendo de quien inicia o toma la decisión de separar­se. El que toma la decisión normalmente ha encontrado una alternativa mejor, o la separación le supone una liberación y un alivio, el que es dejado se siente fracasado y teme al futuro; en ambos casos aparecen problemas ya que la separación supone una ruptura de expectativas y la necesidad de un replanteamiento vital.

A pesar de que el proceso de separación lleva sentimientos de rencor y frustración, y a veces se busca castigar al otro cónyuge a través de los acuerdos que se tomen, el replanteamiento de la situación como una cese de convivencia de forma amistosa, puede repercutir de forma muy positiva en el futuro personal de ambos cónyuges, especialmente si hay niños en el núcleo familiar. Por ello, la mediación como un proceso de diálogo dirigido por un especialista, en el que ambas personas puedan expresar sus necesidades y temores de forma objetiva, puede producir acuerdos más satisfactorios a nivel económico y emocional.