¿QUÉ ES LA ALIANZA TERAPÉUTICA?

La alianza terapéutica es la relación de colaboración y confianza que se construye entre el psicólogo y el paciente durante la terapia.

No consiste únicamente en «llevarse bien». Implica que ambas partes comprendan qué se quiere conseguir, estén de acuerdo con los objetivos y colaboren en las tareas necesarias para avanzar.

Una buena alianza permite que el paciente pueda hablar con tranquilidad, sentirse escuchado y expresar incluso aquello que le produce vergüenza, miedo o incomodidad.

¿En qué se basa la alianza terapéutica?

La alianza terapéutica se apoya en tres elementos principales:

  • El vínculo de confianza entre el paciente y el psicólogo.

  • El acuerdo sobre los objetivos de la terapia.

  • La colaboración en la forma de trabajar para alcanzar esos objetivos.

Para construirla también son fundamentales:

  • La confidencialidad y el respeto a la intimidad.

  • La escucha sin juicios.

  • La empatía y la comprensión.

  • La sensación de sentirse acogido y validado.

  • La sinceridad por ambas partes.

  • La posibilidad de expresar desacuerdos o incomodidades.

  • La adaptación del tratamiento a la persona y a sus circunstancias.

El psicólogo no está para decir siempre lo que el paciente quiere escuchar, pero tampoco para imponerle lo que debe pensar o hacer. Su función es ayudarle a comprender lo que está ocurriendo, señalar aquello que puede estar manteniendo el problema y trabajar conjuntamente para favorecer el cambio.

La confianza se construye poco a poco

No todas las personas se sienten cómodas desde la primera sesión. Algunas necesitan tiempo para hablar de aspectos íntimos o dolorosos de su vida.

La alianza se va construyendo mediante la coherencia, el respeto, la escucha y la sensación de que el profesional comprende tanto el problema como el contexto en el que vive la persona.

Conocer sus circunstancias familiares, sociales y laborales nos permite ofrecer una ayuda más realista y adaptada a sus necesidades.

¿Siempre se consigue una buena alianza terapéutica?

No siempre. Puede ocurrir que el paciente no termine de sentirse comprendido, que no conecte con la forma de trabajar del psicólogo o que ambos tengan expectativas diferentes sobre la terapia.

También pueden producirse momentos de desacuerdo, enfado, decepción o distanciamiento. Esto se conoce como una ruptura de la alianza terapéutica.

Una ruptura no significa necesariamente que la terapia haya fracasado. Hablar de lo ocurrido, escuchar la experiencia del paciente y buscar una forma de reparar la relación puede fortalecer el proceso terapéutico.

Si, a pesar de intentarlo, no se consigue establecer una relación de trabajo adecuada, puede ser conveniente valorar la derivación a otro profesional.

¿El psicólogo tiene que decirme lo que quiero escuchar?

No. Una relación terapéutica basada únicamente en dar la razón difícilmente ayudará a producir cambios.

El psicólogo puede señalar contradicciones, patrones de comportamiento o aspectos que resulten incómodos. La diferencia está en cómo se hace: desde el respeto, con una finalidad terapéutica y dentro de una relación de confianza.

La terapia puede remover emociones y llevarnos a observar cosas que preferiríamos evitar, pero el paciente debe comprender por qué se está abordando un determinado asunto y poder expresar cómo se siente durante el proceso.

¿Qué ocurre si el paciente siente un vínculo emocional intenso?

La terapia puede generar sentimientos intensos hacia el psicólogo porque se comparten experiencias muy personales dentro de una relación de apoyo y confianza.

Esto no obliga automáticamente a interrumpir el tratamiento o derivar al paciente. En muchas ocasiones, esos sentimientos pueden hablarse y comprenderse dentro de la propia terapia, manteniendo siempre unos límites profesionales claros.

La derivación puede ser necesaria cuando el profesional no dispone de la especialización requerida, existe un conflicto de intereses, no se están obteniendo beneficios o no es posible mantener adecuadamente los límites de la relación terapéutica.

El psicólogo debe evitar cualquier abuso de poder y proteger en todo momento el bienestar y la autonomía del paciente.

¿Cómo saber si existe una buena alianza terapéutica?

Probablemente existe una buena alianza cuando puedes:

  • Hablar con libertad y sentirte escuchado.

  • Expresar desacuerdos sin temor.

  • Comprender los objetivos de la terapia.

  • Saber por qué se utilizan determinadas estrategias.

  • Participar activamente en las decisiones sobre tu tratamiento.

  • Sentir que el psicólogo respeta tu ritmo y tus límites.

  • Percibir que estáis trabajando en la misma dirección.

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