AMAR ES...PERSEGUIR UNA ACTITUD POSITIVA

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Ante los problemas de la vida (grandes o pequeños) somos nosotros mismos los que decidimos cómo afrontarlos. 

Los problemas no tienen peso específico, no tienen la cualidad de poder definirse por niveles, porcentajes, magnitudes físicas. Se definen por cómo los afrontamos, por una decisión personal de gestión de la dificultad y el dolor.

Obviamente no será lo mismo la rotura de un pie que el incendio de una casa, no tiene la misma repercusión ni movilizará en nosotros tantos recursos para su gestión. PERO (debería decir mejor:  PERO es la forma en que decidimos hacer frente al problema lo que definirá el nivel de sufrimiento. 

La resiliencia es un concepto básico en el afrontamiento de problemas: la capacidad para crecerse ante las dificultades. En el extremo opuesto a la persona resiliente estaría la persona débil y victimista.

Los victimistas tienen un componente tóxico y un poco chupóptero de la energía de los otros. Ante las dificultades no se toman ni un tiempo mínimo en intentar afrontar los problemas, buscar soluciones, crecerse. Su forma de actuar es cómoda y sencilla: "si tengo un problema y se lo transmito a mis allegados como algo insalvable y que me hace sufrir inmensamente, ellos se sentirán responsables de aliviar mi sufrimiento".

El concepto como cómodo es comodísimo, es como pasar el testigo en una carrera de relevos: te paso mi dolor y así me alivio yo. 

Las personas que actúan así muestran muy poco amor por las personas que les rodean. Nada produce más impotencia que ver a una persona derrotada y que no hace esfuerzos por mejorar su situación, de la que hay que tirar continuamente como un pesado fardo que llevamos a la espalda. 

No existe problema en el mundo que no pase por el tamiz de nuestra propia valoración, de nuestros intentos por afrontarlo. La ayuda de las personas que nos quieren resulta fundamental (el apoyo social es básico en la superación del problema), pero no podemos dejar de diferenciar entre APOYARSE y TIRARSE ENCIMA DE. 

Querer a alguien, cuando tienes un problema, pasa por hacer esfuerzos (los que se puedan, grandes o pequeños, exitosos o tan solo intentonas) de salir adelante. Eso ofrece seguridad a las personas que nos rodean respecto a que estamos intentando afrontar las situaciones, que nos pueden dar la mano para recorrer el camino, pero que no tienen que llevarnos a su espalda.

Cuando tengas alguna dificultad en la vida, por favor, muestra amor a los tuyos. Mírate en un espejo a los ojos, busca la fuerza en tu interior y llega hasta donde puedas, siempre tendrás a los tuyos para acompañarte en los desiertos de la vida, pero no les hundas innecesariamente con el peso emocional de tirar de un carro que no quiere rodar, que quiere que le lleven en volandas.

Nunca digas "NO PUEDO" sin intentarlo, estarás diciendo "ME QUIERO MAS A MI QUE A TI", y todo lo que venga después, piénsalo en tu interior, serán palabras vacías. 

EL PACIENTE DIFÍCIL

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Diferentes problemas que requieren intervención terapéutica son especialmente difíciles de abordar por la actitud del paciente.

Cuando un paciente se bloquea en el "no puedo" no está realmente intentando promover el cambio (que está en su mano, no en el terapeuta, que puede guiarle, darle pautas, pero el esfuerzo de llevarlo a cabo es del paciente, con apoyo, pero es algo personal).

Algunas personas piensan que el hecho de ir a terapia y pagarla tiene que ser suficiente para curarse. Entre estos yo les recomendaría que fueran directamente a Salud Mental: psiquiatría, que pidieran medicación y se limitaran a quejarse de sus problemas paliándolos, que no solucionándolos. Al menos es gratis.

Los límites nos los ponemos nosotros. Un "no puedo" es síntoma de un esfuerzo mínimo, de una falta de capacidad para pensar que somos nosotros y nuestro esfuerzo, muchas veces titánico y doloroso el que promoverá nuestra mejoría.

Los terapeutas tampoco somos exactamente tiranos. Comprendemos estas dificultades, y no, no nos limitamos a escuchar: buscamos y promovemos un cambio en conductas y pensamientos, pero intentamos adaptar los cambios a la capacidad de cada paciente.

Cuando el paciente se limita a decir "no puedo" (parar los pensamientos, dar un pequeño paseo, levantarse de la cama, hacer actividades ligeras, escribir pensamientos negativos y modificarlos mediante técnicas aprendidas en consulta), poco se puede hacer.

Nadie puede conseguir lo que nosotros mismos no somos capaces de intentar. 

Decir "no poder" es rendirse antes de intentarlo, es no hacer esfuerzos, es pensar que la paciencia de las personas que nos rodean y se preocupan es infinita (y a veces no lo es).

No des jamás pena, deja de caer una y otra vez en tu propia sensación de incapacidad y empieza a cambiar ese diálogo interno del "no puedo" por el "tengo que poder". Si tan mal te encuentras como para pedir ayuda, aprovéchala. 

Los terapeutas sabemos lo difícil que es arrancar, el sufrimiento, el miedo, la sensación de incapacidad, y contemplamos estos factores e intentamos ayudar a superar estos momentos, pero si la persona no hace nada por cambiarlo, si su única pantalla mental es negra con un enorme NO PUEDO impreso, tal vez la terapia jamás les ayude a superar su situación.

Todos podemos intentarlo. Nadie, absolutamente nadie puede permitirse sufrir por no intentarlo.

Piensa en gente a tu alrededor, con grandes o pequeños problemas, pero con la determinación de intentar superarlo. Lo conseguirán o no lo conseguirán, pero siempre sentirán en su interior la satisfacción de haberlo intentado, el respeto por ellos mismos.

Si necesitas una mano, recuerda que yo tengo dos (San Agustin), pero a veces, además de mis manos o mis consejos necesitarás confiar en ti mismo. 

SOY CREYENTE, Y ME ENCANTA

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Hoy hablaba con una Amiga (con A mayúscula, a pesar de que no nos conocemos personalmente, ni lo necesitamos) y en un momento dado, por un tema personal me ha preguntado: eres creyente? Sí, lo soy. Creyente de las que tuvieron mil crisis de Fe, de las que creen después de renegar.

Soy católica desde que nací, y en esa Fé me criaron mis padres. Pero por algún motivo a mi no me llegaba ningún mensaje. De niña ir a Misa era el peor de los suplicios, no entendía nada y mi madre me daba unos pellizcos espantosos si me entraba un ataque de risa (me sigue sucediendo, hasta en los funerales, es una risa nerviosa). 

Seguí todos los preceptos de la Iglesia, customizándolos según crecía hasta convertirme una adulta sin tiempo para Dios. En ese momento pesaba más la superstición que la convicción.

Tuve hijos y les enseñé mi religión, y luego les dejé decidir. También es cierto que mi interpretación de la religión es un poco sui géneris y no establezco ningún tipo de diferencias entre la Fe, y considero las religiones interpretaciones muchas veces mediadas por el entorno cultural donde se desarrollan. 

Las circunstancias de la vida, me hicieron enfadarme con Dios y negarle. Eso y por supuesto, mi actitud prepotente de mujer de Ciencia (no está bien visto ser psicóloga evolucionista y creer en Dios). 

Y me reencontré con la Fe a través de mis pacientes. Ellos me enseñaron que Dios es todo o es nada, según el lugar que le demos en nuestro corazón. Dios es atemporal, incorpóreo, imposible de dimensionar. Dios habita en nosotros a través de nuestros actos, a través de la Esperanza, a través de la capacidad de sentir amor hacia aquellos que no conocemos, Dios es lo que nos hace ayudar a una anciana, enseñar a nuestros hijos a elegir el bien antes que el mal y muchísimas cosas que no tienen nada que ver con el concepto que parece entenderse por Fe.

Algunos dirán que eso es simplemente moral, pero va mas allá. La moral no nos acompaña, no dialogamos con la moral y especialmente, no nos hace no sentir miedo del futuro.

Yo me reencontré con Dios a través de una paciente (que ni siquiera sé si es católica), pero entendí que su afrontamiento a situaciones increíblemente duras, su dulzura, su paz interior, su falta de buscar culpables o quejarse de su suerte, tenía que ser la esencia de la Fe.

Ese día volví a creer (los renegados somos muy felices en el reencuentro).

Sigo sin ir a Misa, sigo sin saberme el Padre Nuestro actual (de hace 25 años), pero todos los días celebro mi propia liturgia con Dios, cuando en un diálogo interno le confieso mis miedos y me manda fuerza para seguir sin enfadarme con el mundo, le cuento mis errores y mis fallos garrafales cuando no tengo paciencia, o contesto como una borde, o miro hacia otro lado en vez de tender la mano a quien lo necesita, o me falta un te quiero para mis hijos o para mi madre, por pereza.

La Fe me ayuda a continuar y me ayuda a trabajar, no es esencial para mi profesión, sólo me da una dosis extra de humanidad en las ocasiones que considero que mi mano puede servir a una persona para reflotar, más allá del trabajo y más cerca del ser humano.

Y entiendo a todos los que no creen (yo también milité mucho tiempo en ese bando), pero sinceramente, a mi, una vez que encontré la Fe dentro de mi y supe lo que significaba me ayuda que mi mejor amigo sea Dios. 

Este es el secreto de mi alegría, de mi fuerza. Yo nunca estoy sola. Juego con la ventaja de algo muy poderoso que me impulsa y me consuela.

Creo que es la experiencia interior que más me ha gratificado en mi vida.

Me siento afortunada

Extracto del libro Señor Dios, soy Anna (Fynn). Regalo de mi madrina cuando era una niña

Es fácil darse cuenta de la diferencia que hay entre un ángel y una persona. La mayor parte de un ángel está por dentro y la mayor parte de una persona está por fuera

Fynn
"Señor Dios, Soy Anna" 
Ed. Urano

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MALTRATO PSICOLÓGICO: NI CALVO NI CON PELUCA

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Para escribir este artículo debo clarificar de antemano mi opinión sobre el concepto de maltrato psicológico, en el que se da una situación reiterada de insultos, vejaciones, anulación de la persona hasta convertirla en una persona incapaz de dar una respuesta coherente a una situación que justifica desde su propio sentimiento de culpabilidad, y se da una situación de INDEFENSIÓN APRENDIDA. 

Diferenciaremos primero lo que es maltrato físico, en el que obviamente, ocurre una agresión y que puede tener diferentes grados y siempre un mal pronóstico.

No es este el tipo de maltrato al que me quiero referir, es al maltrato psicológico y las señales bastante equivocadas que nos están llegando respecto a la mujer maltratada y el hombre maltratador, y que hace que se nos escapen por el camino algunos factores importantes que corrompen la ecuación.

Considero una auténtica barbaridad la posibilidad de que una mujer se ampare en la figura jurídica del maltrato psicológico sin que exista un estudio de la dinámica familiar y el estilo de comunicación de la pareja. Maltratar no puede convertirse en un arma de chantaje para que el hombre siempre diga que sí por miedo a las consecuencias.

Debería comenzarse muchísimo antes a cambiar la base del concepto de maltrato, una educación real en valores que enseñe a los niños a identificar la diferencia entre diálogo y discusión, las repercusiones de ambas formas de comunicación y lo estéril que resulta la segunda forma como arma de persuasión o posibilidad de consensuar situaciones entre la pareja.

No sólo existen hombres maltratadores, también existen hombres con una gran paciencia que se someten sistemáticamente a los reproches, sospechas infundadas, denigraciones, exigencias, insultos, utilización del sexo como premio o castigo por parte de su pareja. ¿No es acaso esto maltrato? Obviamente el hombre no puede denunciar esto, y si lo denuncia se encontrará con la incompresión del sistema y el miedo a la estigmatización como "calzonazos".  Este tipo de maltrato es el que más se ve en las terapias de pareja, y por supuesto se tratan, pero no como maltrato, tan sólo intentando que la mujer flexibilice su posición y considere la pareja como un sistema cooperativo, en el que no se intenta cambiar a la otra persona, sino aceptar a aquel del que nos enamoramos como era.

El problema muchas veces es cuando este hombre se cansa o en una discusión se siente atacado y responde en la misma sintonía: el insulto o la vejación, éste es el punto importante. En ese momento a la mujer le estamos dando una escopeta cargada: la denuncia por maltrato.

Da igual si ella lleva "pegándole tiros en el pie" durante años, él no puede defenderse con las mismas armas, porque ella abrirá mucho los ojos y dirá: "me estás maltratando".

Habrá quien crea que exagero. Desgraciadamente no es así. Nos están lanzando el mensaje de que cualquier cosa que haga el hombre goza de la "presunción de culpabilidad" y que el Sistema nos protege de todo aquello que nos haga sentirnos vejadas o maltratadas, aunque esa sea nuestra forma de conducirnos con nuestra propia pareja.

No me gusta esta situación. No creo que una mujer que suelta veinte insultos, se considera maltratada por recibir una réplica y aún así sea capaz de continuar la misma línea tenga nada que ver con el auténtico maltrato. Es como dar más munición a una tocapelotas. 

Las mujeres maltratadas psicológicamente son perfectamente identificables: no miran a los ojos, se sienten inseguras, carecen de autoestima, tienen elevados niveles de ansiedad, tristeza, falta de ilusión y en muchas ocasiones poca conciencia de la situación. Han sido tan vejadas y humilladas, se les ha repetido tanto lo poco que valen que se lo creen, y lo que es peor: justifican a su maltratador, que las ha anulado de tal manera que consideran que él es la única persona que las admite. Esto es un maltrato psicológico, una situación espantosa y dificilísima por la mujer, que se mira en el espejo y ve una imagen distorsionada de sí misma, que tiene miedo a la interacción social, se aísla, sufre, aguanta lo que sea necesario en muchos casos porque su pareja la ha convencido que un Juez le quitaría a sus hijos.

Esto es maltrato.

Que estés machacando a tu pareja desde que entra por la puerta con gritos, reproches, diciéndole que es un inútil y que ha sido el peor error de nuestra vida, también es maltrato, pero de la mujer hacia el hombre, por mucho que el hombre termina diciendo cualquier salvajada.

Que un hombre le diga a su pareja: no me acuesto contigo porque estás gorda y no me pones es maltrato. Que una mujer le diga a su pareja no me acuesto contigo porque sudas mucho y estás gordo es el derecho de la mujer a decir no. ¿No suena discriminatorio?

Esta nueva tendencia a considerar maltrato a quien lleve la contraria (que no sé si se materializará en sentencias, pero que el mensaje que nos llega es exactamente este), no enseña a cambiar la forma de comunicación ni fomenta el dialogo en la pareja, es discriminatorio y propicia situaciones en las que se utiliza como chantaje.

De esta forma, yo soy absolutamente contraria a esta nueva tendencia respecto al maltrato.

Necesitamos más intervención psicológica (urgente, intensiva, extensiva) ante las mujeres auténticamente maltratadas, y medidas de protección social y comunitaria hacia ellas.

Yo a las tocapelotas simplemente les explicaría que el hecho de ser mujer no nos puede convertir en las débiles por sistema. Yo no lo quiero para mi ni para ninguna: protejamos entre todas a las débiles, identifiquemos en nuestro entorno a aquellas que necesitan de nuestra ayuda y aquí si, es nuestra obligación como mujer apoyarlas, ayudarlas, acompañarlas, animarlas a denunciar, prestarles todo el apoyo material y emocional que podamos. Eso sí es ser mujer: la solidaridad y capacidad empática nos define y enaltece. Que sea esa nuestra seña de identidad y no nos convirtamos en las dictadoras de nuestras relaciones sentimentales.

Y a todos esos hombres que se están haciendo la "carrera de calzonazos" les animo a que a pesar de la falta de apoyo y las risas disimuladas que van a encontrar al denunciar (reflexionemos también sobre esto), que denuncien.

Yo no quiero ser la mujer en que me quieren convertir: revanchista, instaurada en su propia verdad, inflexible, poco dialogante, dictadora, victimista.

En definitiva TODO MI APOYO A LAS MUJERES Y A LOS HOMBRES VÍCTIMAS DE MALTRATO DOMÉSTICO.

Y que la Ley sea igual de estricta y tajante con LA DENUNCIA AUTÉNTICA como con LA DENUNCIA FALSA, que necesita un endurecimiento de las leyes para proteger a las auténticas víctimas frente a las chantajistas del sistema. 

 

 

 

SOY TERAPEUTA, Y TENGO CÁNCER

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Mil veces he escuchado a mi hija (también psicóloga) decir: mamá, deberías escribir un libro sobre casos clínicos, podrían ayudar a mucha gente a comprender sus problemas.

Siempre le decía: algún día, cuando tenga tiempo libre, lo haré, aunque sólo sea para ti.

Las circunstancias han cambiado, y ahora mismo toca escribir sobre otras cosas, no sobre casos clínicos o trastornos de otros pacientes, sobre algo tan personal como es el momento inicial en el que te dicen "tienes un cáncer". 

No sé si con lo que os voy a contar puedo ayudar a otras personas que estén pasando ahora por lo mismo, pero es algo que le debo a mi hija, que siempre me anima a escribir, y esta vez lo haré, intentaré explicar cómo una persona de repente ve su vida vuelta del revés y se enfrenta a la decisión más dura entre todas las decisiones: cómo afrontar una enfermedad.

Hace apenas un mes me noté un bulto en el pecho (aquello no necesitó una autoexploración, era un bulto muy grande), esa misma tarde fui al médico de cabecera, que me conoce de toda la vida y sabe que suelo ir "con algo colgando" y casi no me siento porque voy con prisas y simplemente con una palpación me dijo: esto tiene muy mala pinta.

En una semana ya me habían llamado para hacerme una mamografía, a los dos días una biopsia, y en pocos días más tenía al médico sacando la bolita negra: cáncer de pecho.

Los peores días fueron los de las pruebas. Yo no era muy consciente de la situación y realmente me fastidiaba tener que ir a hacerme tanta prueba y cambiar a mis pacientes las fechas y trastocar mi mundo.

En realidad supe que era cáncer antes de ir a ver al cirujano (la sanidad pública a veces funciona, y en la aplicación del hospital podía ver los resultados de las pruebas y los informes casi de un día para otro).

En mi familia no hay antecedentes de cáncer, y lo primero que sentí fue culpa, pensando que a partir de ahora a la famosa pregunta de los médicos: ¿antecedentes de cáncer? mi hija, mis sobrinas dirían: sí. No sé por que fue el primer sentimiento: la culpa.

Después pensé en mi familia, en mi madre ya muy mayor y en mis dos hijos (y sí, en mis perros, el pequeño un cachorro de 3 meses) y volvió la culpa por fallarles, por preocuparles, por disgustarles.

Una vez que supe exactamente lo que tenía: cáncer de pecho localizado y sin metástasis, me pasé tres días sin querer hablar con nadie, sólo podía trabajar con normalidad y luego dormir para no afrontar el problema. No quería pensar en las consecuencias y no quería hablar con nadie. Llegue a pedir a la gente que lo supo por cercanía que no me nombrara el tema.

Cuando fui a ver al cirujano y me explicó con claridad lo que tenía y los pasos a seguir me sentí profundamente liberada de una carga: ellos se iban a ocupar de mi, esta vez yo no tenía que buscar las soluciones, y simplemente escuché los pasos:

quimioterapia /mastectomía radical/ radioterapia

Perfecto, había un plan de ruta y sólo me quedaba seguirlo.

En esa misma entrevista con el cirujano estuve bromeando sobre perder un pecho o perder el pelo, porque no lo considero cosas importantes. No son vitales, y además, decidí que ellos cuidarían mi cuerpo y yo cuidaría mi mente.

EL AFRONTAMIENTO

Tener miedo es normal: lo desconocido da miedo, el dolor da miedo, pero el miedo si no se reestructura te vence y se convierte en pánico, y hay situaciones en la vida en las que nadie te va a poder ayudar más que tu actitud.

He decidido establecer una hoja de ruta en 3 pasos:

1. quimio

2. operación

3. radioterapia

Estoy en el primer paso, y sinceramente los otros dos no me preocupan, ni siquiera nadie me puede garantizar que mañana no me caiga un tiesto en la cabeza y no haya valido la pena planificar a medio ni largo plazo.

Me he informado (lo justo, para no caer en hipocondrias) sobre los efectos secundarios. Ya sé, el pelo, que se cae. Pero soy bastante tozuda y he decidido que antes de que esto suceda me lo corto y voy acostumbrándome a mi nuevo aspecto. No pienso usar pelucas, que deben picar un montón, prefiero un pañuelo y andando, yo no tengo nada que ocultar.

Llegó la quimio y con ella mis primeras lecciones. Una sala llena de personas que con enorme naturalidad reciben su tratamiento y siguen con su vida, sin dramas, sin compasiones, sin mirar al otro con pena, sino más bien como compañeros de viaje.

La quimio en sí es algo muy personal: por lo visto a algunos les sienta fatal y a otros fenomenal. En mi caso no sabría definirlo, son molestias que curan y hay que pasarlas, no merece la pena pensar mucho en ello. Cuando te encuentras peor piensas en alguna gripe rastrera que has pasado en la vida y dices: "aquella vez si que estaba hecha polvo, no me vale excusarme en la quimio para regodearme en los efectos", y los efectos de la quimio son como los niños caprichosos, dan un poco la lata, y si no les haces mucho caso siguen ahí, pero no te molestan tanto. No merece la pena regodearse en la jugada de unas llagas o de una náuseas. Es simplemente como tener un montón de cosas que has tenido en la vida a la vez, pero que sabes que los efectos pasarán. 

Yo todavía no estoy perdiendo el poco pelo que me deje después de raparme (la gran alegría que sentí porque tenía los 20 cms. suficientes para poder donarlo para pelucas para niños oncológicos), y estoy a la expectativa de si al pelo de la cabeza se va a acompañar perder el pelo de las piernas, porque en caso contrario me sentiré algo estafada, la verdad.

Ahora siento rabia, porque no puedo pasear a los perros o hacer algunas cosas por el cateter ese que te implantan en el esternon para meter la medicación y que hasta que no pase un poco de tiempo me tiene limitado hacer esfuerzos o deportes, pero son unos días y luego pasará a ser parte de mi y ni me acordaré.

Estoy en una fase muy inicial del tratamiento, en la que el mayor estrés ha sido intentar llevar una alimentación más sana.

Soy fumadora y lo voy a dejar en el segundo ciclo de quimio. Es así como me lo he programado: el primer ciclo es más estresante por todo lo nuevo que no conoces, y no quería meter factores añadidos que pudieran desestabilizarme. Prefiero prepararme para cada paso que doy y pisar segura. 

LA FAMILIA Y LA NOTICIA DE UN CÁNCER

Es un momento duro cuando tienes que dar un disgusto así a la familia. En mi caso me preocupa muchísimo mi madre, que es mayor (87 años y sigue siendo guapa la muy de ella). Yo no puedo ayudarla, y de hecho, no ayudo mucho porque está empeñada en que "es imposible que siempre esté de buen humor", piensa que miento o que intento protegerla, así que hablé con la Asociación Española contra el Cáncer (AECC) y visitará a un psicólogo de la asociación para que desdramatice la situación y acepte que este es un momento para venirse arriba y no abajo.

Mis hijos no han sido ningún problema. Están sin agobiarme, preferimos compartir el tiempo riéndonos (tenemos un pequeño problema con el humor negro) y disfrutando de situaciones agradables. En este sentido la moral de las tropas está muy alta.

Y los amigos, de aquellos que se dice que en momentos malos "conoces a tus verdaderos amigos", debí hacer una criba tan salvaje en el pasado, que ni uno sólo ha dejado de estar ahí, que para mi estar no es agobiar, es simplemente estar.

Por lo demás, me siento arropada pero no agobiada, sigo haciendo mi vida y sonriendo, como siempre hago. Estoy satisfecha conmigo misma porque he conseguido dar con la clave para tener una actitud muy positiva respecto a esta enfermedad.

En aquellos tres días en los que me encerré en mi misma conseguí vencer todos mis fantasmas, mis demonios, mis miedos. 

¿Y QUÉ PASARÁ?

Recuerdo una viñeta preciosa de Charly y Snopy abrazados de espaldas en la que Charly decía: "Snoopy, algún día nos moriremos", y Snoopy contestaba: "Sí, algún dia pero hoy no". 

El corto plazo es fundamental para vencer el miedo. La ansiedad (y aquí me pongo un poco psicóloga) tiene su raíz en la falta de control. Y ante cualquier enfermedad no podemos estar completamente seguros de lo que va a ocurrir. Los pensamientos catastrofistas no ayudan en absoluto (y encima ninguno tenemos certezas de nada, nunca), así que lo mejor es vivir el día a día, "que cada día tenga su afán", intentar que merezca la pena, disfrutar de pequeñas cosas o simplemente descansar, el siguiente escalón no ha llegado, no podemos preocuparnos de cómo será. Sólo justo antes de su inicio es el momento de pensar en él y planificar cómo lo acometemos.

¿Y QUÉ ACTITUD TOMAR?

Preguntad lo que os inquiete: la incertidumbre suele conducir a malos pensamientos

No penséis en futuro a largo plazo (no porque sea un cáncer, es que si montáis en coche va a ser un poco más de lo mismo)

Pensar que el pronóstico en este tipo de enfermedades es muchísimo más benigno en personas que tienen un afrontamiento positivo de la enfermedad

Anima a los tuyos: tu estás en tu piel, pero tu gente puede estar muy preocupada. No dejes de decirles los buenos momentos que tengas, las cosas que has hecho durante el día, las ganas que tienes de dar un paseo .... tus ganas de vivir son lo que más les puede ayudar.

Y normaliza, por favor, normaliza: hoy en día tener un cáncer es una putada, admitido, pero excepto en casos muy agresivos, cada vez es más alto el porcentaje de curaciones. La calidad de vida es muy buena y los servicios sanitarios suelen tener en este tipo de especialidades una calidad humana excepcional.

Haz que la vitalidad salga de ti a raudales, regala una sonrisa a aquel que se muestra preocupado, no hagas de esta enfermedad una burbuja en la que introducirte y lleva con naturalidad un proceso que suele ser largo. Si toca llorar pues se llora (a ver si sólo lloramos por un cáncer y no por 700 cosas como un mal día, un desengaño, un incremento de peso o un disgusto familiar). 

Evita el estrés, es el momento en el que tienes que mostrarte inflexible en este punto: lo que no suma, fuera. No puedes permitirte situaciones de estrés, ni aceptes la compañia de personas que te bajen la moral. 

No aceptes la pena, porque eres una persona fuerte, valiente, digna, y vas a luchar en cada momento con las fuerzas que te queden.

No te regodees en las molestias físicas: se agudizarán si estás pendiente de ellas.

Que cada día bueno se convierta en una fiesta, y cada día malo en un alto para coger fuerzas

Relativiza todo eso: antes disfrutar de todo y de todos. Vive el día a día, confia en las muchísimas personas que velan por ti, y, hasta en los peores momentos, que te acompañe una sonrisa, porque esa sonrisa unida a otras sonrisas son las que en el futuro conseguirán que la gente no se sienta aterrada ante un diagnóstico que hoy en dia resulta aterrador.

No sé si mi experiencia os puede resultar de ayuda. Tan sólo intento mostrar cómo he aplicado lo que llevo trabajando muchos años: el afrontamiento positivo y los beneficios sobre el estado de salud percibido. A mi me sirve, espero que a alguien también.

No son horas de escribir, creo. He conseguido que mi pequeño cachorrito saque otra vez todos los peluches al salón, como si ya fuera de día, así que, momento de recoger juguetes y pensar que al fin, después de meses sin escribir en mi página, he vuelto a tomar un hábito que tenia perdido en mi mundo de prioridades raras.

Prometo no tocar mucho más este tema. Tan sòlo cuando vaya pasando las etapas y tenga alguna noticia tranquilizadora o simplemente vayan sucediéndose cosas que necesiten una reorganización mental.

Por el momento mi próximo objetivo es darme el mimo de comprarme algún pañuelo bonito.

Y que a un día le suceda el siguiente, y como cada día, tenga algo que haga ese día bueno y especial

 

 

 

 

 

LA JUBILACIÓN: UN ARMA DE DOBLE FILO

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Cuántas veces oímos a alguien decir: "estoy deseando jubilarme". Quitando temas económicos, la jubilación se supone un período de tiempo en el que la persona puede dedicarse a todo aquello que no pudo realizar anteriormente.

En el mundo occidental la esperanza de vida es muy alta, y hoy en día las personas llegan a la edad de jubilación con una excelente condición física y mental (por lo general), lo que podría traducirse en un tiempo de disfrute y tranquilidad.

Sin embargo esto no siempre es así. Hay personas que han dedicado todos sus esfuerzos al trabajo, hasta el punto de no saber qué hacer una vez que se jubilan: no tienen amigos, no se les ocurre ninguna actividad de ocio que pueda resultarles interesantes (porque nunca han pensado en ellos mismos) y llega la DEPRESIÓN y en muchos casos LAS DIFICULTADES EN LA RELACIÓN DE PAREJA.

Las generaciones que se están actualmente jubilando todavía obedecen a un patrón social diferente al actual: no existe la plena integración de la mujer al trabajo, o en caso de que trabajen, suelen tener asumido el rol de ama de casa. Por otra parte las mujeres suelen ser más proactivas  socialmente y muchas tienen a familiares, amigas, van a clase de yoga u otras circunstancias que le permiten afrontar este salto de una manera más suave.

En los hombres se dan situaciones complejas: bajada de autoestima, sentimientos de menor valía personal y mucho tiempo libre que no saben ocupar. Ante esta situación se vuelven menos activos y adoptan el "rol del jubilado", sí, el de que va a por el pan, da un paseo por la calle principal de su barrio y si acaso se sienta en un banco al sol.

Como plan de vida para un hombre de 65 años o 70 resulta demoledor, y al poco tiempo se les ve taciturnos, torpes y con conductas incluso corporales impropias de un estado físico normal. Las quejas somáticas empiezan a sucederse y sus visitas al médico empiezan a formar parte de su plan de actividades semanales.

LA PREVENCIÓN DEBE COMENZAR ANTES DE LA JUBILACIÓN

Es necesario que la persona, de forma previa a su jubilación, vaya haciendo un pequeño repaso a su vida: a los planes que dejó de hacer, los sitios que no pudo visitar, las actividades para las que nunca tuvo tiempo. A veces esto es complicado, y se necesita un "brain storming" en el que no se permita a la persona juzgar la posibilidad de realizar sus planes a priori, simplemente dejarle soñar.

Igualmente planificar la actividad física y la forma de relacionarse con las personas suele ser necesario. 

La idea fundamental es la PREVENCIÓN de una situación lógica cuando pasamos de una actividad rutinaria y continua que no nos da margen para pensar a otras cosas a 24 horas para pensar, y pensar mal, en términos de estar acabado, de "ser un viejo" y perlitas de este tipo que son producto de la inadaptación a un nuevo momento personal que puede convertirse en la mejor época de la vida de una persona o un declive que empieza por lo mental y continúa por lo físico. 

 

IMPLEMENTAMOS UN NUEVO SERVICIO DE SEGUIMIENTO PERSONAL

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Las nuevas tecnologías tienen que servir para algo más que una diversión o, en muchísimas ocasiones una pérdida de relaciones sociales (parece que hemos perdido la capacidad de dialogar y todo se ciñe a mensajería instantánea.

Sin embargo, es muy común que tras una sesión de psicoterapia el paciente cuando llegue a casa haya olvidado parte de lo que hemos hablado, no recuerde bien los ejercicios si es que los debe realizar o no sea capaz de integrar toda la información. Esto no es que sea sólo común a los pacientes de terapia psicológica, yo reconozco que cuando voy al médico se me olvida la mitad de lo que tenía que decirle y recuerdo un cuarto de lo que él me ha dicho.

Tras analizar la situación, en la Consulta hemos decidido implementar un seguimiento online de las sesiones, de forma que tras la consulta, el paciente reciba un resumen de lo tratado, las soluciones que hemos ido pensando, las técnicas, a aplicar, etc. 

La experiencia piloto ha resultado muy satisfactoria, ya que supone un respaldo para el paciente y una mejora en la adherencia al tratamiento.

A continuación podéis ver, a grandes rasgos cómo se realiza este seguimiento. 

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FAMILIARES DE ENFERMOS: CUIDADO CON LA GANANCIA SECUNDARIA

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La ganancia secundaria es el beneficio que obtiene un enfermo expresando quejas sobre su enfermedad, y de esta manera recibiendo mayor atención de sus cuidadores.

No se trata de un fenómeno realizado conscientemente, simplemente el aprendizaje de las consecuencias de una conducta de queja (mayor atención) hace que se perpetúe y acentúe.

Esta situación pone a los familiares ante un dilema moral: la atención que requiere el enfermo por un lado (sería el componente subjetivo), y la necesidad de mantener una conducta firme pero cariñosa, no atendiendo sistemáticamente a estas quejas (componente objetivo). 

Pongamos el ejemplo de una persona con una depresión (valdría para muchísimas enfermedades, y es también frecuente en los pacientes que padecen dolor crónico y no siguen las prescripciones de realizar ejercicio).

Pues bien, la persona con una depresión severa se siente incapaz de realizar las tareas encomendadas y necesarias para empezar a salir de la depresión: realizacion de pequeñas actividades, levantarse de la cama, escribir sobre sus pensamientos negativos e intentar neutralizarlos, y otras muchas herramientas destinadas a sacar a la persona de su estado de inactividad y pensamientos obsesivos de corte catastrofista.

Como a estas personas les cuesta muchísimo iniciar cualquier tipo de actividad, cuando sus familiares les animan a realizar las tareas encomendadas, suelen refugiarse en el llanto y en quejas sobre sus ganas de morirse, en acusaciones sobre incomprensión de su enfermedad, etc. Esto suele derrumbar a las personas del entorno, dejando de insistir a la persona que está sufriendo esta enfermedad. La ganancia secundaria que consigue el enfermo es cuidados constantes, atención, comprensión y aceptación de su falta de fuerzas para iniciar cualquier actividad, perpetuando el problema.

Podríamos extender este ejemplo a personas que tienden a tener ansiedad. No realizan las actividades encomendadas y en muchas ocasiones los intentos de los familiares porque pongan algo de su parte se traduce en hiperventilación, mareos y acusaciones sobre que la presión les produce un incremento de la ansiedad.

Esta situación de ganancia secundaria por parte del enfermo desgasta emocionalmente a sus familiares y perpetua o agrava al problema, ya que impide la adherencia al tratamiento. 

Ante esta situación, es necesario ignorar las quejas somáticas de los pacientes que no consigan llevarnos a su terreno. Aquellas cosas que son buenas para ellos pero que se niegan a hacer, se les instará a hacerlo, pero ante su negativa, cualquier otra queja tendrá que ser respondida con una atribución de su responsabilidad en la falta de esfuerzos para iniciar su mejoría.

Es una situación muy complicada, que en muchos casos requiere orientación terapeutica para poder comprender las conductas que deben ser reforzadas, las que no y que los familiares comprendan que el exceso de cuidados pueden perjudicar al paciente, haciéndole una persona dependiente, demandante y abandonando cualquier esfuerzo para recuperarse. 

¿14 DE FEBRERO SIN PAREJA? IGUAL HASTA ES PARA CELEBRARLO

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Llega el día más cursi del año, y menos mal que no estamos en EEUU, eso ya es sobredosis de corazones y tarjetitas proclamando un amor que en muchas ocasiones tiene más valor que el ramo de flores que se compra.

Que exista un dia de los enamorados es algo demasiado absurdo e impostado, y hacer un regalo en este día es una forma de comercializar con los sentimientos que a mi me parece repelente.

¿Quieres celebrar el Día de los Enamorados? tienes 365 días al año para no refunfuñar por bajar la basura, para tener un gesto de complicidad con tu pareja, para preparar sorpresas y tener detalles que reflejen la calidad de tu amor.

El amor se cuida cada día, y el Día de los Enamorados es todos y cada uno de los días que te levantas pensando en esa persona especial que te impulsa a ser mejor persona. El amor es perder el egoísmo para intentar satisfacer e ilusionar a la otra persona, aunque en realidad es también un acto de egoísmo, porque su felicidad alimenta la nuestra.

Yo no conozco procesos como estos que se reactiven una vez al año, ni creo que esperar el regalo en el día que hay que hacerlo porque así esté estipulado sea precisamente reforzante para el amor: el amor es sorprender, nunca debe ser imposición de nada.

Y después de esto tenemos a los que hoy no tienen pareja. En personas que acaban de dejar una relación, los mecanismos cognitivos que se despiertan tienen que ver con sentimientos de fracaso, frustración, búsqueda de los momentos felices pasados (ignorando los malos momentos), y sensación de ser "un perdedor". Para esos casos en los que la pérdida de relación es reciente, o aquellos que están obsesionados con la búsqueda de pareja como si fuera el santo grial, el día es malo, muy malo. Es como si pensamientos erróneos poblaran su mente sin poder reevaluar una situación de una forma más global.

Estar enamorado no es siempre tener pareja. Hay un tipo de enamoramiento más duradero: el amor por la vida, por las sorpresas que nos da, por los disgustos que nos da a veces, por la cantidad de cosas que pasan a nuestro alrededor y que pueden producir emociones poderosas. La capacidad de valorar nuestra vida, lo que hacemos, lo que somos, luchar por nuestra felicidad y sentirnos satisfechos de lo que vamos consiguiendo es un síntoma de enamoramiento de la vida, de querernos a nosotros mismos (que a fin de cuentas, con la única persona que acabarás tus días es contigo mismo).

El amor romántico no es el único tipo de amor que existe. El amor de mariposas en el estómago dura dos años,  luego puedo surgir otro amor más pleno y duradero o que la situación derive a otras relaciones más sanas o más tóxicas, depende en gran medida del amor que nos tengamos a nosotros mismos, de nuestro sentido de valía personal y de dignidad.

Si no tienes pareja, ademas de lo que te vas a ahorrar, celebra todos los días el Día de los Enamorados, buscando tu propia felicidad (que si es bendecida con una pareja, pues muchísimo mejor). Si estás enamorado, celebra igualmente este y todos los días. El ramo de flores está bien, pero si es inesperado mucho mejor. El beso, el traer una manta para que la otra persona no se enfríe es también celebrar el dia de los Enamorados.

Celebra 365 días al año este día....que cada día tenga su afán

SI A UNA PERSONA JOVEN QUE HA ROTO UNA RELACIÓN LE DICES: "ERES JOVEN", CÁLLATE, NO ESTÁS AYUDANDO

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La vida son etapas, cada una con sus características. Cuando demos un consejo a una persona joven, debemos tener en cuenta que aunque la experiencia es un grado, también es necesario saber apreciar la fuerza de la juventud, la esencia de "el aquí y ahora". Si no podemos ponernos en su lugar, tal vez no sea muy acertado el consejo dado con tan buena intención.

No debería sorprenderos la fuerza de la juventud, su ímpetu, su falta de proyección en el futuro.

Una persona de 18,, 20, 25 años es incapaz de tener una experiencia vital que le enseñe que las cosas duelen, dejan de doler y pasan, viven sus experiencias como lo que son, lo más grande en las experiencias: el primer dolor, el primer desamor, la primera ruptura.... es desgarrador.

Para los chicos y chicas jóvenes que pasan por la experiencia de una ruptura sentimental no deseada, la vida se despedaza, porque es casi todo lo que han experimentado. La entrega al primer amor, sin experiencias previas, es algo puro, es la máxima expresión de un afecto que se considera atemporal y que la propia juventud hace ver imbatible, más allá de las dificultades.

Cuando se produce esta ruptura nos encontramos con dos perfiles: los que han sabido conservar su núcleo de amistades, han diferenciado un poco el mundo "de la pareja" de los amigos y se pueden refugiar en su grupo, en su gente, para vivir esta terrible experiencia con el total apoyo de sus amigos (nunca nadie sentirá tanto la intensidad de la amistad como cuando se produce una ruptura en la juventud).

Hay otro grupo de chicos, a los que yo llamo cariñosamente "los matrimonios de enanos", que se han encerrado en una relación hermética al mundo, absorbente. Han ido apartándose de amistades y planes de ocio y han convertido a su pareja en su auténtica "costillita". Este grupo tiene a menudo dificultades serias para superar el momento.

La depresión se une a la baja autoestima, la perplejidad, su primer mundo roto en pedazos y la sensación que jamás van a superar este momento. Los que ya llevamos una temporada por estos lares, sabemos que de todo se sale, y que al final el rodaje hacia la normalidad tiene muchas tardes de cara de póker y estar muriéndose por dentro, hasta que dejan de apetecer las canciones tristes, recordar los momentos felices que no volverán, y se tiene conciencia de que la vida sigue, que no se va a detener y que hay que seguir adelante.

Un joven ante una ruptura necesita EMPATÍA, pero de la buena, no de la "sé cómo te sientes", de la de "me acuerdo cómo me sentí". Saber que todas sus emociones, sus miedos, su inseguridad son reales y no menos dolorosas que cualquier otro dolor de la vida son fundamentales.

No le digas a un joven en proceso de ruptura "eres joven". Eso no le ayuda y sólo demuestra que no aceptas su dolor porque lo pasas por la tamiz de una experiencia de la que ellos carecen, y que tienen que vivir.

Proporcionarles herramientas para no caer en errores como vigilar o espiar a su ex, sentirse culpable, aislarse del mundo o pensar que volverá, es fundamental en estos momentos.

Reconstruir a un chico joven herido duele. Verle salir de la consulta para comerse el mundo a bocados es una experiencia maravillosa.

 

HUBO UN TIEMPO EN QUE LAS LECHUGAS SABÍAN A LECHUGAS Y LOS NIÑOS TENÍAN INFANCIA

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Me siento triste y alarmada viendo las características de los niños que vienen ultimamente a consulta, el último eslabón de una serie de errores cada día más comunes en la educación de los niños. El motivo de la consulta es la falta de habilidades sociales, y si empezamos a tirar del hilo en sentido inverso... los niños dejan de ser niños al comenzar la primaria!

Sí culpo a los padres, no por no querer a sus hijos (eso es indudable). Les culpo de ir a lo fácil y de meterles en una espiral de soledad, de falta de estimulación sobre lo que es realmente la vida, en una falta de comunicación preocupante.

Padres, sociedad, maestros que no advierten, fuerzas sociales que no dan la voz de alarma...y aquí estamos, con unos niños alienados, que sólo piensan en los videojuegos o en ser youtubers (ya les llegará el momento de beber los vientos de los influencers). Estamos criando pequeños robots que molestan poco y están dejando atrás una auténtica infancia.

Comprendo perfectamente la presión social sobre los pequeños: "todos sus amigos juegan a la consola", y claro, nuestro hijo no va a ser menos. Por otra parte, qué maravilloso sistema para que no de la lata, no manche y encima el chantaje perfecto si se portan mal o no estudian.

Una ola gigante a esos padres que se dejan llevar por la corriente de "pensar" que son unos padres fabulosos. 

Tan sólo una recomendación: pensad en vuestra propia infancia. Ya, que el niño no se va a poner a jugar a "la zapatilla por detrás", ni les vamos a contar las historias de nuestra propia infancia como "el abuelo porretas". En eso estamos de acuerdo, pero hay cosas que están ahi mismo, a su alcance, que deben aprender y aprehender para convertirse en adultos que han tenido una infancia, con sus experiencias, sus anécdotas, sus propias aventuras que contar.

Probablemente muchos de estos niños odien profundamente ir al campo, hacer planes de familia, jugar con JUGUETES. No es que el niño "sea así", es que le estamos privando de un aprendizaje fundamental, porque el juego es un role play para la vida, y con tanta maquinita se lo están perdiendo. 

Pregúntale a tu hijo qué es una luciérnaga, llévale una noche estrellada a ver las estrellas con una hamburguesa, rétale a hacer el pino, haz un campeonato de globos de chicle, haz un dique con ramas en el campo, hazle un plano del tesoro para que encuentre algo tonto, juega a por qué letra empieza, monta un campamento de exploradores en el salón, canta "cuando alfonso XII usaba pantalón" con todas las vocales, hazte un parchís a muerte... vive con tu hijo.

Probablemente leerás esto y pensarás: "esta de niños no entiende nada". Afortunadamente no me encuentro en ese punto. He sido niña, y con una memoria prodigiosa para aplicarlo cuando fui madre, y hoy puedo pasarme horas hablando con mis hijos de mil historias vividas, creadas, vida, amor, aprendizaje de la Naturaleza, amor a los animales, comprensión y ayuda al más débil... todo eso se forjó en una vida en la que existía consola, pero no era demasiado importante cuando había que cocinar paellas de plastilina, organizar campos de batalla, vender croquetas de arena o.... hacer carreras de coche en la arena, en el que el volante era el cubo y el cambio la pala.

Tienes un hijo, no un mueble de Ikea. Aunque se niegue, aunque sólo admita ir a sitios con WIFI, lucha, en el punto en el que estés, tenga 3 o tenga 13 años. 

No es suficiente darle comida y caprichos. Dale amor, dedicación y échale muchísima imaginación.

Que cuando tu hijo sea padre pueda recordar la infancia mágica que creaste para él, y que no se compra ni se vende.

Por favor: lee esto, reflexiona y si con el corazón en la mano crees que el mejor amigo de tu hijo es una videoconsola: sácale de ahí.

 

¿ES LA ANSIEDAD LA PRINCIPAL CAUSA DE LOS TRASTORNOS PSICOLÓGICOS DEL MUNDO OCCIDENTAL?

Sin lugar a dudas la respuesta es SI.

Probablemente la sociedad occidental se haya convertido en una cultura enferma, que no ha sabido equilibrar el progreso con la necesidad de preservar todo aquello que hace a la persona poder vivir el momento, tomar su tiempo para ordenar sus prioridades.

Nuestra sociedad nos impone un ritmo frenético en el que nos vemos inmersos desde la escuela: superación, consecución de objetivos, no quedarse atrás, ser el mejor, no fracasar.

Esta presión constante hace que las personas terminen perdiendo el contacto con su mundo interior, con sus deseos y necesidades, algo íntimo ligado a la personalidad, los intereses y la concepción del mundo.

Son muy pocos los que logran imponer su propio ritmo de vida y reflexionar sobre sus verdaderas prioridades, y nos terminan convenciendo que hay que esforzarse por tener más, aunque en la mayoría de los casos, los esfuerzos son los que consumen el tiempo, pero no se disfruta de lo conseguido, surgiendo inmediatamente nuevos retos que nos impiden pararnos y tomar aliento.

Un ligero estrés es necesario para la activación, y por supuesto tener metas y objetivos es el motor de la vida, pero en ocasiones convertimos nuestra vida en una sucesión de metas extrínsicamente impuestas sin pararnos jamás a analizar si el desgaste por “alcanzar” compensa nuestra vida.adi

Nos falta reflexión, nos falta valentía para pararnos y decir: esto no es lo que quiero hacer de mi vida. A este respecto, hay un precioso poema de Konstantin Kavafis, “Itaca”, que nos habla sobre nuestro paso por la vida buscando llegar a una meta y sin disfrutar del camino, siendo realmente el camino el tesoro.A

El problema que genera esta búsqueda constante de superación y consecución de objetivos, así como el sentimiento de fracaso que sentimos en algunas ocasiones (por no llegar, por no poder ser, por fallar), es un factor determinante de la aparición de muchos trastornos psicológicos, sin embargo, hay que entender que la ansiedad a veces es una causa de un trastorno y en otras ocasiones es un efecto de algún otro problema.

Voy a intentar hacer un pequeño y rudimentario croquis de cómo se manifiesta la ansiedad en diferentes trastornos. En muchas ocasiones la ansiedad irá acompañada de depresión, y aquí tenemos un círculo vicioso: estar deprimido genera ansiedad por no poder estar bien; tener ansiedad puede llevar a una depresión por el sentimiento de indefensión y desesperanza ante la agitación constante.

Sería demasiado extenso exponer todos los trastornos o problemas comunes en consulta y el punto que ocupa la ansiedad en ellos, por lo que simplemente, a través del listado que se incluye, y pinchando sobre él se puede obtener más información.

Si padecéis de ansiedad, recordad que los síntomas físicos y el miedo a ellos se pueden mitigar con un trabajo personal que empieza con aceptar la ansiedad como algo natural, descubrir su origen y empezar a trabajar en su superación de una forma sosegada, incidiendo expresamente en el origen mental del síntoma físico.

 
 
 
 

LA SOLEDAD COMO UNA DE LAS PRINCIPALES CAUSAS DE TRATAMIENTO PSICOLÓGICO

Efectivamente, uno de los principales motivos de petición de consulta en el psicólogo es "la soledad".

Este sentimiento se distribuye de forma homogénea entre la población, es un mal que no respeta sexo ni edad (nos referimos a la edad adulta).

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Muchos casos de los que se presentan obedecen a una ruptura de pareja, pero en muchas ocasiones, las personas que sienten esta emoción tan negativa, son personas jóvenes que se encuentran aisladas, ya que al llegar a una edad en la que sus amigos o amigas se han emparejado, cambian los planes y ellos se encuentran de golpe aislados.

La soledad se siente muchas veces incluso cuando se está rodeado de gente, porque la soledad de la que hablamos, la patologica, la que produce miedo y se ve como irreversible, es una soledad respecto a la posibilidad de compartir intimidad, planes, ideales, proyectos, de sentirse especial para alguien.

La emocionalidad negativa unida al sentimiento de soledad produce pensamientos catastróficos, la persona no encuentra una salida a esta situación, se siente atrapada, sin capacidad de cambiar las cosas. 

El mayor error que puede cometer una persona que siente ese tipo de soledad (la del alma), es lanzarse a la búsqueda de una persona que mitigue esa sensación. Puede encontrarla, puede cerrar esa sensación en falso, pero la realidad es que es una manera rápida de alivio que simplemente supone no enfrentarse a la realidad de no saber disfrutar el momento vital, el no querer reconocer que no ha llegado a la madurez personal que supone no necesitar una pareja (lo que a veces desemboca conformarse, engañarse a uno mismo o priorizar la compañía a la auténtica felicidad que supone la plenitud de una relación). 

Cuando una persona siente esa soledad, debería realizar un trabajo personal previo, analizar sus pensamientos catastrofistas, su necesidad de alivio a cualquier precio, la obsesión por encontrar fuera lo que debería encontrar dentro de su persona.

Hay muchas maneras de ser feliz, y no todas pasan por estar en pareja (de hecho hay personas que se aferran a estar en pareja a pesar de su profunda insatisfacción, pero el miedo a esa soledad les impide avanzar, ser valientes para intentar aprender a disfrutar de la vida).

La persona que sufre de "soledad" primero debe quererse (normalmente la autoestima está dañada), profundizar sobre las cosas que le hacen disfrutar o que desea realizar, y priorizarlas. Muchas puede empezar a hacerlas sola, evitando la rumiación del "todos en pareja menos yo", y cambiándolo por "tengo la suficiente autonomía para saber qué cosas me gustan y hacerlas, no dejar pasar la oportunidad".

El trabajo en uno mismo, aprender a caminar sólo por la vida sin obsesiones por encontrar a alguien o esos pensamientos negativos sobre la imposibilidad de tener una pareja, hace que poco a poco (y tengo que recalcar el poco a poco), la persona se centre en sí misma y en sus necesidades, se siente orgullosa de sus pequeños y grandes logros y pierda el miedo a la soledad.

Cuando la persona deja de obsesionarse con buscar a alguien, pierde ese halo de negatividad y de cierto grado de desesperación, que actúa como un auténtico repelente para las otras personas. Nada más agradable que la serenidad y seguridad en si misma que emana de alguien que disfruta por si mismo de lo que hace, que se siente libre de decidir y hacer: que elige.

Las personas que aprenden a vivir en soledad, disfrutar de lo que hace, abrirse a nuevas experiencias, propiciar nuevas amistades, nuevas formas de ocio, que saben lidiar con la frustración de los días grises (que se tienen en soledad y sin ella), se muestran serenas, satisfechas, abiertas a nuevas experiencias, recuperan su autoestima y, esto es fundamental: eligen.

Si estás en un período en el que te encuentras solo debes recordar algunas cosas:

- Cuanto más desesperadamente busques a alguien, más posibilidades de elegir mal

- Sentirse solo es una oportunidad de conocerse a uno mismo y aprender a valorarse y disfrutar por uno mismo de las cosas

- Tu soledad durará tanto tiempo como el que tu te dediques a sentir autocompasión de ti mismo. Mírate al espejo y decide si a esa persona que te devuelve el reflejo la quieres hacer un ser triste o prefieres sacudirte el polvo del camino y empezar de cero, paso a paso, hacia la seguridad en ti mismo

- Aprovecha este momento para enriquecerte como persona

- Deja de huir de ti mismo: al final sólo te tienes a ti

- La gente no te mira como un bicho raro por ir solo a los sitios: comer en un restaurante, ir solo al cine o al teatro puede ser desagradable si estás más pendiente de lo que piensan los demás que si te centras en el disfrute, en un par de veces te importará bien poco lo que opine la gente

- Tras ese proceso duro de soledad, saldrás reforzado como persona, y probablemente los demás te encontrarán una persona enriquecedora e interesante

Acuérdate que la vida tiene momentos malos. De ti depende en convertir un mal momento en una oportunidad para aprender a ser feliz. 

Y...jamás te conformes por evitar este momento de dolor. No siempre vas a estar solo, pero de cómo gestiones esta experiencia puede depender encontrar la persona adecuada o encontrar la persona que te hace sentir que tienes pareja, pero que con el corazón en la mano piensas "estaba mejor sola que mal acompañada".

La soledad no es eterna. El camino para superar esa sensación es duro. Los frutos son dulces.

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TERAPIA PSICOLÓGICA ASISTIDA CON ANIMALES

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TERAPIA ASISTIDA CON ANIMALES

Está ampliamente demostrado que la utilización de animales para mejorar diferentes aspectos de la salud mental y física de pacientes con diferentes problemas, produce mejoras terapéuticas, en muchos casos superiores a la terapia convencional.

Ya hace años que está plenamente instaurado el uso de caballos y delfines (el primer caso es común en niños con parálisis cerebral, el segundo en graves problemas depresivos), no siendo estos los únicos núcleos de población atendida.

Sin embargo, y ya desde hace algunos años, se está avanzando en la utilización de perros como co-terapeutas en diferentes problemas.

La terapia asistida con animales no se centra exclusivamente en sesiones centradas en la interacción paciente-perro, es un instrumento más, una potente herramienta terapéutica en las que se establece una vinculación propia entre ambos.

Por supuesto, una de las grandes ventajas de utilizar perros en terapia es su tamaño, lo que les hace accesibles a todo tipo de población.

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¿QUÉ NOS APORTA EL PERRO COMO CO-TERAPEUTA?

Mucho se habla en las corrientes psicológicas más punteras de la “aceptación y compromiso” con uno mismo, de la necesidad de no juzgarnos, de centrarnos en el momento y vivirlo en toda su implicación de disfrutar el momento.

Pues bien, si un paciente establece una relación con un perro, puede estar seguro que la aceptación es auténtica, la corriente empática que se establece se basa en el afecto y en la conexión emocional, sin juicios, basándose en el beneficio de una corriente de emociones positivas sin ningún tipo de condiciones.

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El perro de terapia actúa en diversos ámbitos: infancia, adolescencia, trastornos de ansiedad y depresión, aislamiento social, tercera edad y discapacidades.

¿LA TERAPIA ASISTIDA CON ANIMALES ES UNA MODALIDAD DE TERAPIA?

No exactamente. La terapia psicológica se basa en una metodología científica en la que persiguen unos beneficios psicológicos para la persona, y se vale de los instrumentos que científicamente se han mostrado más eficaces.

Una terapia asistida con un perro es como una terapia en la que se utiliza una relajación: es simplemente un vehículo más para potenciar los efectos de mejora que se persiguen, pero la terapia en sí no está basada en una técnica o herramienta, sino en un conjunto de ellas.

¿CÓMO ES UN PERRO DE ASISTENCIA PSICOLÓGICA?

La raza del perro no es un factor importante, es el carácter y su capacidad de cumplir su objetivo de establecer una conexión con el paciente y ayudarle en el proceso global de recuperación de sus problemas o sus carencias, sin embargo, un perro grande puede ser un “problema” en personas que tienen cierta prevención con los perros, o simplemente por el espacio con el que se trabaja (personalmente considero que los perros Golden Retriever son excelentes en muchísimos niveles).

Hay que buscar un perro que sea cariñoso, alegre sin ser excesivamente movido, de un tamaño pequeño, que disfrute con la compañía humana, y: que sea hipoalergénico, es decir, que su pelo no produzca alergias. En ese sentido, yo opto por el bichón frisé, ya que aúna todas las cualidades en su temperamento, y aspecto como para ser un excelente perro de terapia.

¿ES EL PERRO EL TERAPEUTA?

No, en absoluto, es un ayudante, un co-terapeuta. Nos ayuda en partes del tratamiento en los que queremos dejar aparte partes fundamentales de la terapia, como puede ser la corrección de pensamientos, el aprendizaje de nuevas conductas, el análisis de las actuaciones del paciente, para dejar un espacio de expresión en el que la persona se sienta acogida, relajada, que deje atrás ese rol de paciente para sentir la naturalidad de la acción junto al perro.

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Dependiendo de los objetivos, puede significar simplemente que el animal se deje acariciar, consiguiendo bajar los niveles de cortisol y reducir el estado de ansiedad, otras veces la interacción con respuesta del animal (ven, trae la pelota, dame la pata), puede hacer romper barreras a personas muy bloqueadas en su interacción.

En niños con autismo, es mucho más sencillo la conexión con el mundo animal que con el mundo de los humanos, permitiéndose logros importantes en su nivel de interacción.

Los problemas de conducta también tienen un buen campo de actuación, la actitud colaborativa y lúdica que se establece entre un niño y el perro, en el que ve que su autoestima dañana no requiere una actuación disruptiva para sentirse “alguien” (malo pero alguien), sentir la mirada del perro, su deseo de jugar y su alegría al verle aparecer, suele tener efectos muy positivos

¿Y SI ME ENCARIÑO CON MI PERRO DE TERAPIA?

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Los perros de terapia están seleccionados por sus cualidades de interacción, por los beneficios emocionales que saben aportar y su docilidad, y están adiestrados para poder aportar todos estos aspectos positivos de equilibrio emocional o mejoras en la relación de los humanos, pero no son perros en venta. No obstante, en muchas ocasiones la persona decide integrar un perro en su propio núcleo familiar, y en ese sentido se le aconseja sobre las características que debe tener el perro, dejando que establezcan posteriormente su propia relación con su mascota.

¿EN QUÉ CASOS SE HA MOSTRADO EFICAZ EL USO DE PERROS DE ASISTENCIA EN LAS TERAPIAS?

El campo de actuación es amplio, y abarca muchos segmentos de población y diferentes patologías, ya que las posibilidades de actuación están diseñadas expresamente para cada problema.

En los siguientes gráficos expondremos de una forma general, no pormenorizada, los diferentes problemas que pueden ser abordados con una terapia asistida con animales.  

ASISTENCIA EN LA TERAPIA CON NIÑOS

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ASISTENCIA EN LA TERAPIA CON ADULTOS

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TERAPIA PSICOLÓGICA DE ANCIANOS

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TERCERA EDAD: APRENDE A COMPRENDER LA DEPRESIÓN

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La población tiene una esperanza de vida cada vez mayor, con lo que el número de ancianos se multiplica y son muchos los hogares donde existen personas de la tercera edad que necesitan de nuestros cuidados.

La tendencia es a cuidar su salud y considerar a aquellos que están tristes que es algo normal en las personas mayores.

DOBLE ERROR: muchas veces las quejas sobre la salud son la forma que tienen las personas mayores de conseguir que les presten más atención, además que en estados depresivos las quejas somáticas se multiplican. El segundo error es pensar que la depresión es normal en la tercera edad.

Desgraciadamente las políticas sociales se centran en ocuparse (tarde, mal o nunca) en los ancianos dependientes, pero nos olvidamos de todos aquellos ancianos que sufren de aislamiento y no tienen un ocio adaptado, quedando confinados en un sillón frente a una televisión.

Qué triste debe ser pasar una vida luchando para terminar aparcado y olvidado por la sociedad y en muchas ocasiones por la propia familia.

¿Por qué tomamos esa actitud de pensar que cuidamos a nuestros mayores porque les proporcionamos cuidados médicos y comodidades? ¿Tanto miedo nos da confrontar nuestro propio futuro?

Esos ancianos fueron nuestros padres, los que nos cuidaron, nos llevaron al médico y nos abrigaron (en ese sentido podemos tener la conciencia tranquila, se supone), pero… también fueron aquellos que con infinita paciencia nos llevaron al zoo, nos enseñaron juegos, nos escucharon nuestra interminable cháchara infantil. Eso no lo estamos devolviendo: les cuidamos con demasiados automatismos y poco examen de conciencia.

Es necesario proporcionar a nuestros mayores, ocasiones de disfrutar de pequeñas cosas, pensar que cada día para ellos tiene un valor mayor que el nuestro. ¿Nos podemos imaginar levantarnos todos los días pensando que lo más emocionante será ir al médico?

Podríamos reflexionar sobre cómo se pueden sentir nuestros mayores, cómo viven, qué estímulos reciben, que mensajes reciben de nosotros, y tal vez, caminando un ratito con sus zapatos nos demos cuenta que nos queda mucho por hacer.

Tal vez un primer paso sea aprender a detectar síntomas de depresión en un anciano (que se tratan, exactamente igual que en niños o adultos). Existen terapias adaptadas a las necesidades de la tercera edad que consiguen cambios en la forma de pensar y de vivir el día a día con mayor optimismo.

A continuación puedes ver las diferencias entre la depresión en la vida adulta y la tercera edad:

  • Los ancianos deprimidos tienen más quejas sobre sus dolores, convirtiéndolos en el centro de sus preocupaciones
  • Mayor incidencia de miedo a padecer enfermedades o contraerlas
  • El estado de ánimo deprimido es más evidente en adultos que en ancianos
  • No suele producirse cambios en el peso. No suele incidir en el apetito
  • En los adultos los sentimientos de culpa y los pensamientos negativos respecto al futuro son más intensos. En los ancianos suele existir desesperanza
  • La falta de autonomía personal y la dificultad de movilidad incide en una importante pérdida de autoestima.
  • Suelen existir quejas de pérdida de memoria que lo achacan a la edad, aunque en realidad es por la depresión (los adultos son más conscientes de esta relación memoria/depresión)
  • Periodos letárgicos más prolongados durante el día
  • La disforia prevalece menos sobre los otros síntomas (como las quejas somáticas o la falta de autonomía personal)
  • Las personas de la tercera edad deprimida expresan más sentimientos de crítica hacia los otros que los adultos.
  • La satisfacción obtenida en sus logros personales a lo largo de su vida son más importantes en la tercera edad.
  • Mayor número de suicidios y menor número de intentos de suicidio como llamada de atención
  • Los ancianos que se intentan o consiguen suicidarse, no suelen mostrar un cuadro depresivo grave (de forma externa)
  • Las limitaciones físicas suponen un motivo de tristeza
  • Mayor cronificación (en muchos casos por falta de intervención)
  • Presentan sentimientos de desesperanza, tensión, agitación y ansiedad
  • Rumiación de los problemas sin búsqueda de soluciones

Visto esto, es el momento de mirar a las personas mayores como lo que son, mayores y personas. Ayudémosles con paciencia a buscar pequeñas cosas que les puedan distraer. A veces se negarán, pero no hay que hacer mucho caso de esa negación, que puede significar “pídemelo más para estar seguro que no soy un estorbo”

DEPRESIÓN EN LA TERCERA EDAD VS DEPRESIÓN VIDA ADULTA

La depresión en la tercera edad difiere de la depresión que puede aparecer en la edad adulta, tanto en los pensamientos como en las conductas asociadas al problema.

Evidentemente las preocupaciones que pueden llevar a una persona a caer en una depresión en las diferentes etapas de la vida, suelen ser diferentes, pero en los ancianos hay que tener muy presente que las QUEJAS SOMÁTICAS y la FALTA DE PERSPECTIVAS (como un abandono, una falta de lucha por el día a día), hacen que las características sean muy diferentes, asi como, lógicamente, el tratamiento psicologico que se puede implementar.

En términos generales, en la tercera edad se suele presentar:

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RUPTURA DE PAREJA: EL ALMA DEVASTADA

Una ruptura de pareja, aunque sea la mejor opción que pueda tener una persona para llegar a ser feliz, supone pasar un período de intenso dolor y desesperanza respecto al futuro.

Dentro de una pareja, la persona encuentra un refuerzo positivo en algunos aspectos fundamentales para el ser humano: sentirse acompañado (no estar solo en la vida), no percatarse de su propia soledad o aislamiento en caso de haber dejado de lado su vida anterior (ocio, amigos), sentir que camina junto a alguien.

La ruptura, aún siendo deseada o necesaria, produce un sentimiento de caos emocional en la persona: se encuentra perdida y experimenta dificultades para reorganizar su mundo personal (emocional y social). 

El miedo atenaza, la desesperación por no saber cómo salir de esa situación y entonces aparece la idealización de la pareja perdida, omitiendo todos aquellos aspectos negativos y dolorosos de la relación: se empieza a pensar que tal vez se esté mejor acompañado que en soledad, y no se contempla la posibilidad de mejoría a largo plazo (ese corto plazo que nos lleva a todos por tan malos caminos). 

El inicio de terapia con estas personas es difícil, tanto porque no son capaces de analizar el pasado con objetividad, como los pensamientos catastrofistas respecto al futuro. El "yo puedo" no suele ser parte de su vocabulario, y eso les dificulta, les lastra en su proceso de recuperación.

Utilicemos un símil (siempre vienen bien en terapia):

Imaginemos que teníamos un pequeño jardín: había flores y muchas hierbas malas. Era un jardín que no podíamos disfrutar porque las ortigas lastimaban nuestras piernas. A veces veíamos flores bonitas, pero en la mayoría de las ocasiones era un jardín al que no podíamos acceder.

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Nadie quiere un jardín así. Tal vez sea necesario coger nuestra pequeña parcela y sanearla: es la ruptura.

Tras esa ruptura nos encontraremos con una parcela de tierra, en la que todavía hay alguna mala hierba (nuestros pensamientos torturadores, el anhelo de una relación, la desesperanza respecto al futuro). Ya no hay ortigas, sólo malas hierbas, que tendremos que arrancar pacientemente hasta dejar la tierra sana.

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Aún no es hermoso, no nos gusta nuestro jardín vacío de todo.

Empecemos la terapia entonces.

Sembremos.

Cuando se siembran semillas, el trabajo es arduo y no hay una recompensa inmediata. Trabajamos duramente sin recibir ningún fruto, ninguna flor, sólo la expectativa, la ilusión de que" algo hermoso brote. Este es el núcleo de nuestra terapia: sembrar, trabajar de cara al futuro. Elegir y diseñar nuestro jardín, soñar con cómo será, sin saber exactamente cuándo lo veremos florecer.

Y poco a poco, ese jardín personal irá llenándose de todo aquello que hemos plantado. Pueden morir algunas plantas, puede que algún árbol no de buenos frutos, pero puede que algunas de las flores nos sorprendan con su belleza.

Sera nuestro jardiín, probablemente no perfecto, pero si nuestro, agradable de ver y de disfrutar. Un jardín que no daña, que no hiere, y del que podemos sentirnos orgullosos hasta del último de sus frutos.

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Trabaja a largo plazo, siembra, sueña, aguanta el tirón de los malos momentos y no te quedes en el pasado o en el presente doloroso.

Si te hicieron daño, recuerda a Scarlatta O'Hara, y en tu campo sin fruto, levanta un puñado de tierra hacia el cielo y grita: "A Dios pongo por testigo que luchare para labrar mi propia felicidad"

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Terapias psicológicas: cuando colorear no sólo es cosa de niños

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Una queja muy frecuente en los pacientes con ansiedad, estrés, depresión, ideas obsesivas al terminar una relación, preocupaciones recurrentes es: “no puedo dejar de pensar”.
 Lo que quieren decir es: no puedo relajarme, no puedo sacarme los malos pensamientos de la cabeza.
 Pensar puede ser bueno, y soñar despierto, increíblemente agradable, pero los pensamientos obsesivos agotan psíquicamente a la persona.
 Necesitan técnicas que le ayuden a desconectar la mente, y algunas veces son incapaces de disfrutar de una sesión de relajación.
 En este punto la arte-terapia puede ser una excelente herramienta terapéutica para producir esa desconexión con los pensamientos que nos atenazan y nos invaden.
 Hay muchos tipos de arte-terapia, pero yo os quiero hablar de una que por su sencillez, es tan buena para niños como para ancianos, para trastornos de ansiedad como para superar un duelo.

 Sencillo, barato y fácil: COLOREAR.

 La explicación más técnica se basaría en el hecho de que el hemisferio izquierdo es el encargado de la racionalización, búsqueda de soluciones, y es el que está más activo cuando ponemos en marcha nuestra batería de preocupaciones. Sin embargo, el hemisferio derecho, que se suele emplear mucho menos, pertenece a lo no racional, el dirigido a las emociones.

 NIVELES DE DIFICULTAD SEGÚN CARACTERÍSTICAS DEL PACIENTE

 

Con los niños se suelen utilizar mandalas sencillas. Son dibujos geométricos que tienen que colorear según sus preferencias. Tienen un nivel de complejidad ascendente, y ayuda tanto a niños con un exceso de actividad motora como aquellos que necesitan mejorar su atención.
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En adultos, y centrándonos en aquellos que tienen algún tipo de pérdida cognitiva, les ayuda a ejercitar la mente, y relajarse. Se pueden utilizar dibujos para colorear infantiles, con un grado de complejidad adecuado a la capacidad cognitiva que tiene la persona. A veces necesitan guías para los colores (marcar pequeños puntos en las áreas que van a ser coloreadas), y en otras, si son dibujos con su representación en el mundo real, intentar que utilicen los colores que sean adecuados (partes del cuerpo color carne, labios rojos, etc).
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En las personas que están sometidas a un alto nivel de estrés o tienen pensamientos obsesivos recurrentes, la concentración en la elección de colores, el trazo fino necesario, etc, hacen que se centren en una actividad lejana del mundo de sus preocupaciones, pudiendo ocupar ese espacio mental en actividades que les producen calma y satisfacción.
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Los mandalas siguen siendo una buena elección, sin embargo, en los últimos años han salido al mercado libros para colorear para adultos que configuran pequeñas obras de arte, y que producen un enorme nivel de abstracción y concentración en los adultos, que al final de su “rato de colorear”, sienten las mismas sensaciones de tranquilidad que una sesión de relajación.
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"El Jardín Secreto". Johanna Basfotd

 

Ciclo Vital: una pequeña reflexión

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Si nos centramos en las tres etapas centrales de la vida de una persona: juventud/edad adulta/madurez, podemos sacar una conclusión:

En la juventud LUCHAMOS POR AQUELLO QUE DESEAMOS

En la edad adulta DESCARTAMOS AQUELLO QUE NO QUEREMOS

En la madurez disfrutamos del balance entre lo conseguido y eliminado.

No vale de gran cosa mirar al pasado con nostalgia, sobre aquellos ideales de juventud que no logramos alcanzar. La juventud está llena de optimismo, y muchas veces la ilusión (tremendo don que jamás deberíamos perder) se alía con la fuerza para ponernos metas que no llegamos a alcanzar.

Ya en la madurez hemos trazado un camino, no inalterable, pero al menos sí en cierta manera previsible, es donde podemos decir que no a aquello que nos desagrada o nos hace sentir incómodos o infelices, es más un trabajo de "poda" de todo aquello que hemos conseguido en la juventud, desechando lo que realmente ya no nos interesa.

Pero la edad realmente dorada es aquella en la que hemos logrado el equilibrio, en el que las fuerzas en oposición se han equilibrado y podemos disfrutar de los sueños acumulados en nuestra vida sin llevar pesadas cargas de situaciones que no nos hacen realmente felices.

El Eclesiastés dice: 

Todo tiene su momento oportuno; hay un tiempo para todo lo que se hace bajo el cielo:

2 un tiempo para nacer,
    y un tiempo para morir;
un tiempo para plantar,
    y un tiempo para cosechar;
3 un tiempo para matar,
    y un tiempo para sanar;
un tiempo para destruir,
    y un tiempo para construir;
4 un tiempo para llorar,
    y un tiempo para reír;
un tiempo para estar de luto,
    y un tiempo para saltar de gusto;
5 un tiempo para esparcir piedras,
    y un tiempo para recogerlas;
un tiempo para abrazarse,
    y un tiempo para despedirse;
6 un tiempo para intentar,
    y un tiempo para desistir;
un tiempo para guardar,
    y un tiempo para desechar;
7 un tiempo para rasgar,
    y un tiempo para coser;
un tiempo para callar,
    y un tiempo para hablar;
8 un tiempo para amar,
    y un tiempo para odiar;
un tiempo para la guerra,
    y un tiempo para la paz.

Vivamos la plenitud de cada momento, apreciemos el momento de sembrar, el momento de recoger y el momento de sentarnos al atardecer, sin más afán que ver el trigo meciéndose al sol.