Reorganicemos nuestro departamento de solución de problemas
Si te cuesta tomar decisiones porque dudas de todo y nunca estás seguro de elegir bien, te propongo un ejercicio de visualización:
Imagina que tu cerebro es una empresa con muchos departamentos.
Para que esta empresa funcione, la información debe circular y cada trabajador tiene que ocuparse de aquello para lo que ha sido contratado.
El problema aparece cuando los departamentos se colapsan, los empleados se meten en tareas que no les corresponden y los papeles terminan amontonados encima de la mesa.
El Departamento de Procesamiento de Información
Todo lo que sucede en tu vida pasa primero por el Departamento de Procesamiento de Información.
Su trabajo consiste en estudiar cada situación, ponerle una etiqueta y enviarla al lugar adecuado.
En principio, solo tiene que elegir entre dos destinos:
Departamento de Aceptación
Aquí van las situaciones que no podemos cambiar mediante una decisión.
Un duelo, el paso del tiempo, una ruptura que ya se ha producido o determinados cambios inevitables no son problemas pendientes de solución. Son realidades dolorosas que necesitamos encajar y atravesar.
Ojo con dejar esta clasificación en manos de los becarios. Con toda su buena intención, pueden pasarse semanas buscando una solución para algo que no la tiene y liarla pardísima.
Departamento de Solución de Problemas
Aquí llegan las situaciones sobre las que sí podemos actuar.
Su trabajo es valorar:
Qué está ocurriendo realmente.
Qué parte depende de nosotros.
Qué importancia tiene.
Qué urgencia tiene.
Cuál puede ser el siguiente paso.
Parece fácil, pero algunas empresas mentales tienen este departamento completamente desbordado.
Cuando la oficina se convierte en un caos
Hay cerebros en los que el Departamento de Solución de Problemas parece una oficina un lunes a primera hora después de tres semanas de vacaciones.
Hay papeles por todas partes, teléfonos sonando y demasiada gente caminando como pollos sin cabeza.
Unos empleados intentan resolver diez asuntos al mismo tiempo. Otros revisan cien veces la misma decisión. Algunos no hacen nada porque tienen miedo de equivocarse.
Mientras tanto, nadie decide por dónde empezar.
Llegan los empleados del «¿Y si…?»
En mitad de este caos aparece el Departamento de Anticipación de Problemas Futuros.
Sus empleados empiezan a preguntar:
¿Y si me equivoco?
¿Y si sale mal?
¿Y si después me arrepiento?
¿Y si los demás piensan que he tomado una mala decisión?
¿Y si ocurre algo que ahora no he previsto?
Estos empleados son unos cenizos. No siempre inventan situaciones imposibles, porque algunas de las cosas que tememos podrían ocurrir. El problema es que presentan cada posibilidad como si fuera inminente y necesitaran resolverla ahora mismo.
De esta manera, interrumpen, distraen y consumen los recursos de la empresa.
Los demás departamentos empiezan a pagar las consecuencias
Cuando la preocupación ocupa casi todo el presupuesto mental, otros departamentos se quedan sin recursos.
El Departamento de Ocio deja de funcionar. Aunque estés descansando, sigues pensando en los problemas.
El Departamento del Sueño abre por la noche para intentar resolver lo que no se resolvió durante el día.
El Departamento de Concentración pierde documentos, olvida tareas y no consigue terminar nada.
Y el Departamento de Síntomas Físicos empieza a recibir quejas: tensión muscular, dolor de cabeza, molestias digestivas, cansancio o sensación de estar permanentemente en alerta.
No significa que cualquier dolor proceda de la ansiedad. Los síntomas físicos deben valorarse cuando sea necesario. Pero la preocupación mantenida también puede notarse en el cuerpo.
Hagamos una auditoría
Antes de tomar una decisión, conviene ordenar los papeles y responder a unas preguntas:
¿Esto es un problema real o una posibilidad futura?
¿Puedo hacer algo para cambiarlo?
¿Qué parte depende de mí?
¿Es urgente o solo parece urgente porque estoy nervioso?
¿Cuál es el siguiente paso más pequeño que puedo dar?
No necesitas solucionar el problema completo de una vez. Muchas veces basta con decidir cuál será el próximo movimiento.
Cómo trabaja un Departamento de Solución de Problemas organizado
Cuando el asunto sí puede resolverse, el equipo debería seguir un procedimiento sencillo:
1. Definir el problema
No es lo mismo decir «mi vida es un desastre» que decir «tengo que hablar con mi jefe sobre mi horario».
El primer enunciado paraliza. El segundo permite actuar.
2. Buscar varias opciones
No descartes las ideas demasiado pronto. Primero haz una lista y después valora las ventajas y los inconvenientes de cada posibilidad.
3. Elegir una opción suficientemente buena
No siempre existe una decisión perfecta. A veces solo podemos elegir utilizando la información disponible y aceptar que no controlamos completamente el resultado.
4. Ponerla en práctica
Una decisión que nunca se lleva a cabo vuelve a la bandeja de asuntos pendientes.
5. Revisar el resultado
Si la opción elegida no funciona, no significa necesariamente que hayas fracasado. Puedes revisar la información y probar otra alternativa.
Es hora de hacer un ERE cerebral
No vamos a despedir pensamientos por tener pensamientos. Tampoco podemos impedir que aparezca cualquier «¿Y si…?».
Pero sí podemos quitarles el despacho, el teléfono de empresa y la capacidad para convocar reuniones urgentes a cualquier hora.
En la Consulta Psicológica Villaverde podemos ayudarte a reorganizar esta empresa mental:
Diferenciar los problemas reales de las preocupaciones hipotéticas.
Ordenar prioridades.
Tomar decisiones con mayor seguridad.
Aceptar la incertidumbre que no puede eliminarse.
Reducir el tiempo dedicado a dar vueltas a lo mismo.
Recuperar espacio para el descanso y el ocio.
No dejes que el Departamento de Problemas se quede con todo el presupuesto.
El Departamento de Vivir también necesita recursos.
¿Te ayudamos a gestionar tus problemas? Abre el formulario y cuéntanos brevemente qué está colapsando tu oficina.
Diccionario de la Consulta
Los «¿Y si…?»: empleados especializados en anticipar todo lo que podría salir mal. A veces avisan de riesgos reales, pero otras convocan una reunión de emergencia para resolver situaciones que ni siquiera han ocurrido.
Preocupación hipotética: problema que solo existe como posibilidad futura y que no puede solucionarse en el momento presente.
Problema real: situación concreta sobre la que podemos tomar una decisión o realizar alguna acción.
Departamento de Síntomas Físicos: forma metafórica de explicar cómo la ansiedad mantenida puede acompañarse de tensión, cansancio, dolores o molestias digestivas.
ERE cerebral: proceso de retirar autoridad a pensamientos y comportamientos que consumen recursos sin ayudar a resolver el problema.
Departamento de Vivir: parte de nuestra empresa mental dedicada a descansar, disfrutar, relacionarnos y ocuparnos de lo que está sucediendo ahora.