Evaluación psicológica en candidatos a cirugía bariátrica

medico escribiendo en ordenador

La cirugía bariátrica es una intervención de cirugía mayor destinada al tratamiento de la obesidad grave.

Dependiendo de la técnica empleada, puede reducir la capacidad del estómago, modificar la absorción de nutrientes o producir cambios en las señales hormonales relacionadas con el hambre y la saciedad.

Es una herramienta eficaz, pero no funciona como una solución aislada. Implica cambios en la alimentación, seguimiento médico y nutricional y un compromiso con los cuidados posteriores.

En la Consulta Psicológica Villaverde, nuestro trabajo no consiste en decidir si alguien “merece” operarse. Evaluamos si la persona comprende el proceso, qué dificultades pueden aparecer y qué apoyos necesita para afrontar el cambio en las mejores condiciones posibles.

No se trata de aprobar o suspender.

Se trata de mirar el mapa antes de empezar el viaje.

1. ¿Qué valoramos antes de una cirugía bariátrica?

La evaluación psicológica estudia diferentes áreas que pueden influir en la adaptación posterior.

Conducta alimentaria

Exploramos cómo come la persona y qué función tiene la comida en su vida:

  • Presencia de atracones.

  • Picoteo frecuente.

  • Ingesta emocional.

  • Restricciones rígidas.

  • Vómitos u otras conductas compensatorias.

  • Consumo de bebidas o alimentos muy calóricos.

  • Dificultad para reconocer el hambre y la saciedad.

No buscamos una alimentación perfecta. Buscamos conocer qué conductas pueden necesitar tratamiento o preparación antes de la intervención.

Comprensión y capacidad de adaptación

La persona necesita comprender:

  • En qué consiste la cirugía.

  • Qué riesgos y limitaciones puede tener.

  • Cómo cambiará su forma de comer.

  • Qué controles deberá mantener.

  • La importancia de los suplementos y del seguimiento sanitario.

  • Que la operación ayuda, pero no resuelve por sí sola todos los problemas relacionados con la comida.

Si aparecen dificultades importantes de comprensión, valoramos qué apoyos necesitará para seguir las indicaciones de manera segura.

Estado psicológico

También exploramos la presencia de:

  • Depresión o ansiedad.

  • Trastornos de la conducta alimentaria.

  • Consumo problemático de alcohol u otras sustancias.

  • Impulsividad.

  • Problemas de autoestima o imagen corporal.

  • Expectativas poco realistas.

  • Dificultades para mantener hábitos.

  • Antecedentes de autolesiones o riesgo suicida.

Tener un problema psicológico no significa quedar automáticamente excluido/a. Lo importante es valorar su gravedad, si está siendo tratado y cómo podría afectar al proceso.

Expectativas sobre la operación

Algunas personas esperan que la cirugía no solo cambie su peso, sino también su relación de pareja, su autoestima, su vida social o todos los problemas que arrastran desde hace años.

La cirugía puede producir cambios muy importantes, pero no convierte automáticamente la vida anterior en otra completamente distinta.

Trabajar estas expectativas evita que una intervención médicamente exitosa termine viviéndose como un fracaso personal.

Apoyo social y familiar

Valoramos si la persona dispone de ayuda para acudir a revisiones, seguir las pautas y afrontar los momentos difíciles.

El apoyo puede ser muy valioso, pero no todas las personas cuentan con una familia disponible. En esos casos estudiamos qué otros recursos pueden construirse sin convertir la ausencia de apoyo familiar en una descalificación automática.

2. ¿Cómo hacemos la evaluación?

La herramienta principal es la entrevista clínica.

En ella hablamos sobre la historia del peso, los intentos anteriores de cambio, la relación con la comida, el estado emocional y las expectativas sobre la cirugía.

Cuando es necesario, podemos complementar la entrevista con:

  • Registros de alimentación: La persona anota qué come, cuándo, en qué situación y qué estaba sintiendo. Así podemos entender qué desencadena y mantiene determinadas conductas.

  • Cuestionarios de conducta alimentaria: Instrumentos como el BITE, el EDI o el BSQ pueden aportar información sobre atracones, síntomas bulímicos, preocupación por la comida e insatisfacción corporal.

  • Pruebas de personalidad o psicopatología: Pueden utilizarse cuando necesitamos explorar con mayor profundidad alguna dificultad.

  • Evaluación cognitiva: Solo cuando existen dudas razonables sobre la comprensión, la autonomía o la capacidad para seguir los cuidados posteriores.

Los test aportan información, pero no sustituyen a la entrevista ni permiten decidir por sí solos si una persona debe operarse.

3. ¿Cuándo conviene tratar algo antes de la operación?

En algunas situaciones puede ser aconsejable aplazar temporalmente la cirugía para trabajar primero aquello que aumentaría el riesgo o dificultaría la adaptación.

Trastorno de la conducta alimentaria activo

La presencia de bulimia, purgas, atracones frecuentes u otras conductas alimentarias graves requiere una valoración específica.

No se trata de imponer automáticamente el mismo periodo de espera a todo el mundo. Se trata de estabilizar el problema y coordinar la decisión con el equipo médico responsable.

Consumo problemático de sustancias

Cuando existe un consumo activo que dificulta el autocuidado o el seguimiento del tratamiento, debe abordarse antes de la intervención.

Problemas psicológicos descompensados

Una depresión grave, un episodio psicótico, un riesgo suicida o cualquier situación que afecte seriamente a la capacidad de decisión y autocuidado necesita tratamiento y estabilización.

Dificultades importantes de comprensión

Si la persona no comprende las consecuencias de la cirugía o no puede seguir de manera autónoma las indicaciones, habrá que valorar los apoyos disponibles y coordinarse con el equipo.

Conductas que pueden mantenerse después

El picoteo continuo, la ingesta emocional o el consumo habitual de líquidos muy calóricos no siempre desaparecen porque el estómago sea más pequeño.

La cirugía modifica el aparato digestivo, pero no borra automáticamente los hábitos ni la función emocional que tenía la comida.

4. Prepararse para comer de otra manera

La evaluación no debería limitarse a señalar problemas. También puede servir para comenzar a preparar el cambio.

Antes de la operación trabajamos aspectos como:

  • Comer más despacio y prestar atención a cada bocado.

  • Aprender a reconocer el hambre y la saciedad.

  • Evitar comer automáticamente mientras se mira una pantalla.

  • Diferenciar el hambre física del hambre emocional.

  • Identificar las situaciones que desencadenan el picoteo.

  • Introducir pausas durante la comida.

  • Buscar otras formas de manejar la ansiedad.

  • Mejorar el sueño y las rutinas diarias.

  • Pedir ayuda cuando aparecen dificultades.

No exigimos que la persona llegue a la operación convertida en un ejemplo de perfección.

Buscamos que conozca sus puntos débiles, disponga de herramientas y comprenda que pedir ayuda a tiempo también forma parte del tratamiento.

El cambio no termina en el quirófano

La pérdida de peso puede modificar la relación con el cuerpo, la pareja, la comida y la propia identidad.

Después de la cirugía también pueden aparecer miedo a recuperar peso, frustración, dificultades con la imagen corporal o problemas para adaptarse a la nueva forma de comer.

Por eso, el seguimiento psicológico no debería entenderse como un trámite previo para conseguir un informe. Puede ser una parte importante de la preparación y de la adaptación posterior.

Si estás buscando psicólogos en Villaverde para realizar una evaluación psicológica antes de una cirugía bariátrica, en la Consulta Psicológica Villaverde podemos valorar tu situación y ayudarte a preparar los cambios que vendrán después.

La cirugía puede cambiar el aparato digestivo. El trabajo psicológico ayuda a que los hábitos y las expectativas puedan acompañar ese cambio.

Diccionario de la Consulta

  • Evaluación prequirúrgica: No es un examen para aprobar. Es una forma de detectar qué dificultades conviene trabajar antes de la operación.

  • Análisis funcional: Mirar qué ocurre antes, durante y después de comer para entender por qué repetimos una conducta.

  • Hambre emocional: Comer para calmar la ansiedad, el aburrimiento o la tristeza, aunque el cuerpo no esté pidiendo alimento.

  • Expectativas realistas: Saber qué puede cambiar la cirugía y qué problemas no desaparecerán únicamente con la pérdida de peso.

  • Seguimiento: La parte del tratamiento que empieza después de la operación. El quirófano es un paso importante, pero no es el final del camino.

CONSULTA PSICOLOGICA VILLAVERDE

Centro Psicológico ubicado en la Ciudad de Los Angeles (Madrid).

Atendemos niños, jovenes, adultos, terapia de pareja, tercera edad. Igualmente ofrecemos el servicio de informes periciales.

https://www.almudenapelaez.es
Anterior
Anterior

¿Por qué falla el sexo? Las causas psicológicas

Siguiente
Siguiente

¿Enfadado con el mundo? Te ayudamos a reconciliarte