¿Ir al psicólogo significa estar loco?
Ir al psicólogo no significa estar loco. Significa que existe algún malestar, una dificultad o una situación que queremos comprender y afrontar con ayuda profesional.
Las personas que acuden a terapia suelen ser conscientes de que algo no va bien: se sienten desbordadas, están atravesando una etapa complicada o comprueban que sus pensamientos, emociones o comportamientos están interfiriendo en su vida.
Reconocerlo no nos acerca a la «locura». Al contrario, demuestra que existe un deseo de cuidar la salud mental y recuperar el bienestar.
Dejemos atrás la palabra «loco»
«Estar loco» es una expresión imprecisa, anticuada y, con frecuencia, despectiva. Agrupa realidades muy diferentes y contribuye a mantener el estigma que todavía existe alrededor de los problemas psicológicos.
Hay personas que acuden al psicólogo para afrontar ansiedad, tristeza, estrés, duelo, problemas de autoestima, dificultades familiares o una crisis personal. Otras presentan trastornos psicológicos que requieren una intervención más especializada.
Cuando el problema lo necesita, psicólogos y psiquiatras podemos trabajar de forma coordinada. La atención psicológica y la psiquiátrica no compiten entre sí: son formas distintas y, en algunos casos, complementarias de cuidar la salud mental.
Pedir ayuda no es una muestra de debilidad
Acudir al psicólogo no significa ser incapaz de manejar nuestra propia vida. Todos tenemos recursos para afrontar dificultades, pero no siempre son suficientes ante determinadas experiencias.
Cuando tenemos un dolor físico que no desaparece, consultamos con un profesional sanitario. No esperamos necesariamente a que el problema sea insoportable. Con la salud mental debería ocurrir lo mismo: podemos pedir ayuda antes de llegar al límite.
Reconocer que necesitamos apoyo y buscarlo es una decisión responsable, no una señal de debilidad.
¿Ir al psicólogo es ir «al loquero»?
La primera vez que escuché esta expresión directamente fue cuando una paciente respondió al teléfono diciendo: «Ahora no puedo, estoy en el loquero».
No me ofendió; me hizo reír y le quité importancia. Era una persona muy joven y utilizaba esa palabra para mostrarse fuerte ante su interlocutor y restar importancia al hecho de estar acudiendo a terapia.
A veces recurrimos al humor para protegernos de lo que puedan pensar los demás. Sin embargo, nadie debería sentirse avergonzado por cuidar su salud mental.
¿Al psicólogo solo van las personas con una enfermedad mental grave?
No. El psicólogo desarrolla una labor de evaluación, prevención y tratamiento ante problemas muy diversos.
Podemos acudir porque padecemos un trastorno psicológico, pero también porque atravesamos una situación que no sabemos cómo procesar, necesitamos aprender nuevas herramientas o queremos evitar que un malestar termine convirtiéndose en un problema mayor.
Afortunadamente, nuestra sociedad va comprendiendo que la salud mental forma parte de la salud general. Mente y cuerpo no funcionan por separado: se influyen mutuamente y ambos necesitan cuidados.
¿Tienes alguna duda sobre acudir al psicólogo?
Si estás pensando en comenzar una terapia y hay algo que te preocupa o te impide dar el paso, puedes consultarnos. Te orientaremos sin compromiso para que puedas tomar una decisión informada.