Qué es la agorafobia y cuáles son sus síntomas

En un ataque de agorafobia la persona puede sentir mareos, taquicardias y dificultad de respiración

La agorafobia es un problema de ansiedad que provoca un miedo intenso ante determinadas situaciones en las que la persona piensa que escapar podría resultar difícil o que no recibiría ayuda si empezara a encontrarse mal.

No consiste únicamente en tener miedo a los espacios abiertos. Puede aparecer al utilizar el transporte público, entrar en un centro comercial, permanecer en una cola, encontrarse entre una multitud o alejarse de casa sin compañía.

A menudo, las personas llegan a nuestra consulta de psicología en Villaverde diciendo que “tienen ataques de pánico” o que “les da miedo salir”, pero no saben ponerle nombre a lo que les ocurre.

Si sientes que tu vida se está reduciendo progresivamente a los lugares que consideras seguros, comprender qué está pasando puede ser el primer paso para recuperar tu autonomía.

¿La agorafobia es miedo a salir de casa?

No exactamente.

Algunas personas con agorafobia pueden llegar a tener grandes dificultades para salir de casa, pero otras continúan haciéndolo siempre que vayan acompañadas, lleven medicación, utilicen determinadas rutas o sepan que pueden abandonar rápidamente el lugar.

El elemento central no es el lugar en sí, sino el temor a encontrarse atrapado, no poder escapar o no recibir ayuda si aparecen ansiedad, mareos, sensación de ahogo, desorientación u otros síntomas.

Por eso, en ocasiones se describe la agorafobia como “miedo al miedo”: la persona empieza a temer las propias sensaciones de ansiedad y las situaciones en las que cree que podrían aparecer.

¿Cómo saber si puedes tener agorafobia?

La agorafobia puede manifestarse mediante síntomas físicos, pensamientos anticipatorios y conductas de evitación.

Tener alguno de estos síntomas de forma aislada no significa necesariamente que exista agorafobia. Para realizar una valoración hay que analizar en qué situaciones aparecen, cuánto tiempo llevan presentes y hasta qué punto interfieren en la vida cotidiana.

1. Síntomas físicos: la alarma del cuerpo

Cuando la persona se encuentra en una situación temida, el organismo puede activar una respuesta intensa de alarma.

Algunos síntomas frecuentes son:

  • Palpitaciones o aceleración del corazón.

  • Sudoración y temblores.

  • Mareo, inestabilidad o sensación de desmayo.

  • Sensación de ahogo o dificultad para respirar.

  • Opresión o molestias en el pecho.

  • Náuseas o malestar digestivo.

  • Sensación de irrealidad o desconexión.

  • Miedo a perder el control.

Estos síntomas son reales, aunque se produzcan como respuesta a una situación que el cerebro está interpretando como peligrosa.

Si aparecen síntomas físicos nuevos, intensos o diferentes a los habituales, es importante consultar con un profesional sanitario para descartar otras causas.

2. Síntomas cognitivos: los pensamientos «¿y si…?»

La ansiedad suele ir acompañada de predicciones catastróficas sobre lo que podría suceder:

  • “¿Y si me desmayo y nadie puede ayudarme?”

  • “¿Y si pierdo el control y hago el ridículo?”

  • “¿Y si me da un infarto y no puedo salir de aquí?”

  • “¿Y si me quedo atrapado?”

  • “¿Y si no soy capaz de volver a casa?”

La persona no solo teme el lugar. Teme que ocurra algo grave dentro de él y no poder afrontarlo.

Aunque estas predicciones pueden parecer completamente ciertas en ese momento, suelen sobreestimar tanto el peligro como la incapacidad para manejarlo.

3. Síntomas conductuales: evitación y búsqueda de seguridad

Para intentar evitar la ansiedad, la persona puede dejar de:

  • Viajar en metro, autobús o tren.

  • Entrar en supermercados o centros comerciales.

  • Permanecer en colas o lugares concurridos.

  • Alejarse de casa.

  • Conducir por determinadas vías.

  • Acudir sola a citas, eventos o espacios desconocidos.

También puede recurrir a conductas de seguridad, como salir únicamente con una persona de confianza, sentarse cerca de la puerta, comprobar constantemente las salidas o llevar siempre determinados objetos “por si acaso”.

Estas estrategias alivian la ansiedad a corto plazo. Sin embargo, a largo plazo pueden reforzar la idea de que la situación es peligrosa y de que la persona no podría afrontarla sin esa protección.

De este modo, el mundo va haciéndose cada vez más pequeño y la zona de seguridad, cada vez más limitada.

¿Es lo mismo la agorafobia que un ataque de pánico?

No, aunque pueden estar relacionados.

Un ataque de pánico es un episodio de miedo intenso acompañado de síntomas físicos y cognitivos. La agorafobia es el miedo persistente a determinadas situaciones y la tendencia a evitarlas por temor a no poder escapar o recibir ayuda.

Algunas personas desarrollan agorafobia después de sufrir ataques de pánico en ciertos lugares. Otras pueden presentar agorafobia sin haber experimentado ataques de pánico.

Una evaluación psicológica permite diferenciar la agorafobia de otros problemas de ansiedad y diseñar el tratamiento más adecuado.

¿Cómo se trata la agorafobia?

La agorafobia tiene tratamiento. Uno de los abordajes con mayor respaldo es la Terapia Cognitivo-Conductual.

El tratamiento puede incluir:

  • Comprender cómo funciona la respuesta de ansiedad.

  • Identificar las interpretaciones catastróficas.

  • Aprender nuevas formas de relacionarse con las sensaciones físicas.

  • Reducir progresivamente las conductas de seguridad.

  • Afrontar de manera gradual y planificada las situaciones evitadas.

  • Recuperar actividades, relaciones y espacios importantes.

  • Preparar estrategias para prevenir recaídas.

La exposición no consiste en obligarte a enfrentarte de golpe a aquello que más temes. Se planifica de forma gradual, con objetivos realistas y adaptados a tu situación.

El propósito no es conseguir que nunca vuelvas a sentir ansiedad, sino que la ansiedad deje de decidir dónde puedes ir y cómo debes vivir.

¿La medicación cura la agorafobia?

La medicación puede ayudar a algunas personas a reducir determinados síntomas, pero debe valorarse de manera individual y ser prescrita por un médico.

En algunos casos puede utilizarse junto con el tratamiento psicológico. En otros, la intervención psicológica puede ser suficiente.

Por tanto, no es adecuado considerar toda medicación como un “parche” ni interrumpirla sin supervisión médica. El tratamiento debe decidirse teniendo en cuenta la intensidad de los síntomas, la situación personal y las recomendaciones de los profesionales implicados.

Tratamiento psicológico de la agorafobia en Villaverde

En la Consulta Psicológica Villaverde trabajamos para ayudarte a comprender qué mantiene el miedo y recuperar progresivamente los espacios y actividades que has ido evitando.

No se trata de presionarte ni de pedirte que “seas valiente”. Se trata de avanzar mediante pasos acordados, comprender las señales de alarma y comprobar que puedes afrontar las situaciones sin depender cada vez más de la evitación.

No tienes que esperar a que tu vida quede completamente limitada para pedir ayuda.

Si la agorafobia está condicionando tus desplazamientos, tus relaciones o tu autonomía, puedes contactar con nosotros para solicitar información o una primera cita.

Diccionario de la Consulta

  • El "Y si...": El motor de la ansiedad. Una pregunta que siempre tiene una respuesta catastrófica y que es la especialidad de la agorafobia para convencerte de que te quedes en el sofá.

  • Zona de Seguridad: Ese espacio (tu casa, tu calle, o estar cerca de una persona concreta) donde crees que el pánico no puede entrar. En Villaverde trabajamos para que tu zona de seguridad sea el mundo entero.

  • Ansiolítico "Parche": La medicación que tapa el síntoma pero no enseña al cerebro que no hay peligro real. Es como poner una tirita en una grieta de un embalse.

CONSULTA PSICOLOGICA VILLAVERDE

Centro Psicológico ubicado en la Ciudad de Los Angeles (Madrid).

Atendemos niños, jovenes, adultos, terapia de pareja, tercera edad. Igualmente ofrecemos el servicio de informes periciales.

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