Qué es el Trastorno de Ansiedad Generalizada (TAG)
El TAG nos lleva a saltar de una preocupación a otra, sin descanso
El TAG nos lleva a saltar de una preocupación a otra, sin descanso.
Todos nos preocupamos.
Por el trabajo, por nuestros hijos, por el dinero, por nuestra salud o por algo que tenemos que resolver mañana.
El problema aparece cuando la preocupación se vuelve excesiva, difícil de controlar y empieza a ocupar demasiado espacio en nuestra vida.
Eso es lo que ocurre en el Trastorno de Ansiedad Generalizada (TAG).
No terminamos de resolver una preocupación cuando nuestra cabeza ya ha encontrado la siguiente.
Vivir permanentemente en el «¿y si...?»
«¿Y si me despiden?»
«¿Y si este dolor es algo grave?»
«¿Y si a mi hijo le pasa algo?»
«¿Y si no puedo pagar esto?»
El TAG nos lleva continuamente hacia un futuro que todavía no ha ocurrido.
La mente intenta anticiparse a todos los problemas posibles para estar preparada.
Parece una buena estrategia.
Si pienso en todo lo que puede salir mal, quizá pueda evitarlo.
El problema es que nunca podemos tener todo bajo control.
Y la búsqueda constante de seguridad termina alimentando todavía más la ansiedad.
La preocupación difícil de controlar
Una de las características principales del TAG es precisamente esa dificultad para detener las preocupaciones.
No hablamos de una única preocupación.
Podemos empezar pensando en un problema laboral y terminar preocupándonos por nuestra salud, nuestros hijos o algo que podría ocurrir dentro de seis meses.
Es como tener muchas pestañas abiertas en el navegador y no conseguir cerrar ninguna.
Además, preocuparse puede dar una falsa sensación de control.
«Si dejo de preocuparme, bajaré la guardia».
«Si pienso mucho en ello, encontraré la solución».
Pero pensar más no siempre significa solucionar mejor.
¿Qué síntomas puede producir el TAG?
Vivir permanentemente en alerta resulta agotador.
Además de las preocupaciones, pueden aparecer:
Inquietud o sensación de estar siempre en tensión.
Dificultad para relajarse.
Cansancio.
Problemas de concentración.
Irritabilidad.
Tensión muscular.
Problemas de sueño.
También pueden aparecer otras manifestaciones físicas relacionadas con la ansiedad.
Por eso algunas personas llegan a consulta diciendo:
«No sé qué me pasa. Solo sé que no consigo desconectar».
TAG y TOC: preocuparse no es lo mismo que obsesionarse
A veces se confunden porque en ambos problemas podemos sentir que nuestra cabeza no se calla.
Pero no son exactamente lo mismo.
En el TAG predominan las preocupaciones sobre diferentes asuntos de la vida: salud, familia, trabajo, dinero o futuro.
En el TOC aparecen obsesiones: pensamientos, imágenes o impulsos intrusivos y no deseados que generan un intenso malestar.
Además, pueden aparecer compulsiones para intentar reducir ese malestar.
La diferencia no está simplemente en el tema sobre el que pensamos, sino en cómo aparecen esos pensamientos y qué hacemos para intentar neutralizarlos.
¿Por qué no puedo dejar de preocuparme?
Esta es una de las preguntas que más frustración produce.
«Sé que preocuparme no sirve para nada. ¿Por qué sigo haciéndolo?».
Porque decirte «no pienses» no suele funcionar.
Y porque muchas veces hemos aprendido que preocuparnos nos protege.
Nos hace sentir preparados.
Nos da una pequeña sensación de control sobre la incertidumbre.
Por eso el objetivo de la terapia no consiste simplemente en enseñarte a «pensar en positivo».
Necesitamos entender qué mantiene ese círculo de preocupación.
Tratamiento psicológico del TAG
En terapia trabajamos para que la preocupación deje de dirigir continuamente nuestra atención.
Aprendemos a identificar los pensamientos que alimentan la ansiedad y a relacionarnos de otra manera con la incertidumbre.
También trabajamos las conductas que utilizamos para intentar sentirnos seguros y que, sin darnos cuenta, pueden mantener el problema.
No buscamos que dejes de preocuparte para siempre.
Eso sería imposible.
Buscamos que una preocupación vuelva a ser una preocupación, y no el principio de una cadena interminable de «¿y si...?».
Si sientes que tu cabeza nunca descansa y que siempre encuentra algo nuevo por lo que preocuparse, podemos ayudarte.
Puedes conocer también cómo trabajamos el tratamiento psicológico de la ansiedad en nuestra consulta de Villaverde.
Diccionario de la Consulta
Aprensión ansiosa: Ese estado de «espera catastrófica» en el que nuestra cabeza se prepara constantemente para algo malo que todavía no ha ocurrido.
Preocupación difícil de controlar: Cuando intentas cerrar una preocupación y tu mente abre inmediatamente otra pestaña.
Intolerancia a la incertidumbre: La dificultad para aceptar que no podemos saber ni controlar todo lo que ocurrirá.
Malestar clínicamente significativo: Cuando la ansiedad deja de ser una molestia ocasional y empieza a interferir de verdad en tu trabajo, tus relaciones, tu descanso o tu vida cotidiana.