Pánico. Qué se siente y cuál es su tratamiento

como tratar una crisis de pánico

Una crisis de pánico puede hacerte sentir que vas a morir, sufrir un infarto, desmayarte, perder el control o volverte loco. Aunque las sensaciones son muy intensas, suelen deberse a una activación exagerada del sistema de alarma del organismo.

En la Consulta Psicológica Villaverde ayudamos a personas que sufren crisis de pánico a comprender lo que les ocurre, perder el miedo a sus sensaciones físicas y recuperar las actividades que han empezado a evitar.

¿Qué se siente durante una crisis de pánico?

Una crisis de pánico es una aparición repentina de miedo o malestar intenso. Puede surgir en una situación concreta, pero también cuando aparentemente todo estaba tranquilo.

Entre los síntomas más frecuentes se encuentran:

  • Palpitaciones o aceleración del corazón.

  • Sensación de ahogo o dificultad para respirar.

  • Presión o molestias en el pecho.

  • Mareo, inestabilidad o sensación de desmayo.

  • Sudoración, temblores o escalofríos.

  • Hormigueo o entumecimiento.

  • Náuseas o molestias abdominales.

  • Sensación de irrealidad o de estar desconectado de uno mismo.

  • Miedo a perder el control, volverse loco o morir.

Estos síntomas pueden resultar aterradores, especialmente cuando aparecen por primera vez. Por eso, muchas personas acuden a urgencias convencidas de que están sufriendo un problema físico grave.

Si los síntomas son nuevos, diferentes a los habituales o existe alguna duda sobre su origen, es importante solicitar una valoración médica. No debe darse por hecho que cualquier dolor en el pecho, dificultad respiratoria o mareo se debe a la ansiedad.

El círculo vicioso del pánico

El modelo cognitivo de Clark y Beck explica que las crisis de pánico pueden mantenerse por la interpretación catastrófica de determinadas sensaciones corporales.

El proceso suele desarrollarse de esta manera:

  1. Aparece una sensación corporal: notas una palpitación, un mareo o una ligera dificultad para respirar.

  2. La interpretas como una amenaza: piensas «me va a dar un infarto», «voy a desmayarme» o «estoy perdiendo el control».

  3. Aumenta la ansiedad: esa interpretación activa todavía más el sistema de alarma del organismo.

  4. Se intensifican las sensaciones: aumentan las palpitaciones, la respiración se acelera y aparece una mayor sensación de ahogo o mareo.

  5. Se confirma aparentemente el peligro: la intensidad de los síntomas parece demostrar que realmente está ocurriendo algo grave.

Así se forma el círculo vicioso del pánico: cuanto más miedo provocan las sensaciones, más intensas se vuelven.

¿Por qué se repiten las crisis de pánico?

Después de haber sufrido una crisis, es frecuente empezar a vigilar constantemente el cuerpo para comprobar si vuelve a aparecer algún síntoma.

También pueden desarrollarse conductas de seguridad o evitación:

  • No utilizar el metro o el transporte público.

  • Evitar centros comerciales, ascensores o lugares concurridos.

  • No alejarse de casa.

  • Necesitar ir siempre acompañado.

  • Sentarse cerca de una salida.

  • Evitar hacer ejercicio para que no aumente el ritmo cardiaco.

  • Llevar agua, medicación u otros objetos «por si acaso».

Estas estrategias producen alivio a corto plazo, pero pueden reforzar la idea de que la situación era peligrosa y de que solo se pudo afrontar gracias a ellas. De este modo, el miedo se mantiene y la vida puede quedar cada vez más limitada.

Tratamiento psicológico de las crisis de pánico

La Terapia Cognitivo-Conductual es uno de los tratamientos psicológicos recomendados para el trastorno de pánico. El tratamiento se adapta a las características de cada persona, pero puede incluir los siguientes componentes:

Comprender qué es el pánico

Conocer el funcionamiento de la ansiedad ayuda a interpretar correctamente las sensaciones físicas y a dejar de verlas como señales de una catástrofe inminente.

Reestructuración cognitiva

Se identifican pensamientos como «voy a morir», «me desmayaré» o «perderé el control» y se aprende a analizarlos de una manera más realista.

No se trata simplemente de pensar en positivo, sino de comprobar qué evidencias sostienen esas interpretaciones y construir explicaciones más ajustadas.

Exposición interoceptiva

Consiste en provocar de manera controlada algunas de las sensaciones temidas, como el aumento de las pulsaciones o un ligero mareo.

El objetivo es aprender, dentro de un contexto seguro y planificado, que esas sensaciones pueden tolerarse y que no producen las consecuencias catastróficas anticipadas.

Exposición a las situaciones evitadas

La persona vuelve progresivamente a los lugares o actividades que ha dejado de realizar: viajar en metro, entrar en un centro comercial, hacer ejercicio o alejarse de casa.

Esta exposición permite recuperar autonomía y comprobar que es posible permanecer en esas situaciones sin escapar ni depender constantemente de conductas de seguridad.

Prevención de recaídas

En la fase final se consolidan los aprendizajes y se prepara a la persona para responder de manera diferente si vuelve a experimentar ansiedad.

El objetivo no es impedir para siempre cualquier sensación desagradable, sino aprender a interpretarla y afrontarla sin reactivar el círculo del pánico.

Diez pautas para afrontar una crisis de pánico

Si notas que el miedo empieza a aumentar, estas recomendaciones pueden ayudarte:

  1. Recuerda qué está ocurriendo. Tu sistema de alarma se ha activado intensamente, pero la sensación irá disminuyendo.

  2. No conviertas cada sensación en una amenaza. Una palpitación o un mareo no demuestran por sí solos que esté ocurriendo una catástrofe.

  3. Evita alimentar los «¿y si…?». Intenta centrarte en lo que está pasando realmente, no en aquello que temes que pueda suceder.

  4. No vigiles continuamente tu cuerpo. Comprobar las pulsaciones o analizar cada cambio físico puede aumentar la ansiedad.

  5. Permite que las sensaciones estén presentes. Luchar desesperadamente contra ellas puede intensificar el miedo.

  6. Respira con suavidad. Evita realizar inspiraciones grandes y rápidas, porque pueden aumentar la hiperventilación y el mareo.

  7. Observa tu entorno. Dirige la atención hacia lo que ves, escuchas o estás haciendo en ese momento.

  8. Espera a que la intensidad descienda. La ansiedad no permanece indefinidamente en su punto máximo.

  9. Valora lo que has conseguido. Permanecer en la situación, aunque hayas sentido miedo, ya constituye un avance.

  10. Retoma progresivamente tu actividad. Cuando la ansiedad disminuya, intenta continuar con lo que estabas haciendo.

Estas pautas pueden servir como apoyo, pero no sustituyen una evaluación ni un tratamiento psicológico individualizado.

Psicólogos para crisis de pánico en Villaverde

Cuando el miedo a sufrir otra crisis empieza a condicionar tus desplazamientos, tu trabajo, tus relaciones o tu vida cotidiana, puede ser conveniente pedir ayuda profesional.

En la Consulta Psicológica Villaverde, en Madrid, trabajamos las crisis de pánico mediante una evaluación individualizada y un tratamiento basado en la Terapia Cognitivo-Conductual.

Diccionario de la Consulta

  • Señales interoceptivas: sensaciones que proceden del interior del cuerpo, como un latido más fuerte, calor, presión, mareo u hormigueo.

  • Exposición interoceptiva: ejercicio terapéutico mediante el cual se provocan de forma controlada algunas sensaciones temidas para aprender a interpretarlas sin miedo.

  • Círculo vicioso del pánico: proceso por el que una sensación corporal se interpreta como peligrosa, aumenta la ansiedad y genera nuevas sensaciones que parecen confirmar la amenaza.

  • Conductas de seguridad: acciones que se realizan para intentar impedir una supuesta catástrofe, como comprobar el pulso, buscar una salida o ir siempre acompañado.

CONSULTA PSICOLOGICA VILLAVERDE

Centro Psicológico ubicado en la Ciudad de Los Angeles (Madrid).

Atendemos niños, jovenes, adultos, terapia de pareja, tercera edad. Igualmente ofrecemos el servicio de informes periciales.

https://www.almudenapelaez.es
Anterior
Anterior

Trastornos gastrointestinales y problemas emocionales

Siguiente
Siguiente

Incremento de la autoestima en la adolescencia