Reglas básicas para la autoprotección de tus hijos

anciano ofreciendo un caramelo a un niño con la puerta de una camioneta abierta

Por qué enseñar autoprotección a los niños

Enseñar autoprotección a un niño no consiste en explicarle que el mundo es peligroso ni en conseguir que tenga miedo de los desconocidos.

Consiste en darle unas reglas sencillas para reconocer situaciones que le incomodan, saber qué puede hacer y, sobre todo, tener claro que puede pedir ayuda.

La seguridad también se aprende. Y podemos enseñarla poco a poco, adaptando las explicaciones a la edad del niño y practicándolas con naturalidad.

Reglas básicas de autoprotección infantil

No tienes que ayudar a un adulto si te sientes incómodo

Podemos enseñar a los niños que no tienen obligación de acompañar a un adulto, acercarse a su coche o ir a algún lugar porque alguien les pida ayuda.

Frases como «ayúdame a buscar a mi perro» o «ven, que quiero enseñarte una cosa» pueden utilizarse para practicar qué harían ante una situación así.

• No acompañar a esa persona.

• Mantener la distancia.

• Alejarse hacia un lugar seguro.

• Buscar a un adulto de confianza y contarle lo ocurrido.

Y una idea importante: estas reglas no deberían aplicarse únicamente a desconocidos. Si una persona conocida hace algo que le incomoda, también puede alejarse y contarlo.

No hay secretos que te hagan sentir mal

Este es uno de los mensajes de protección más importantes que podemos transmitir.

Podemos diferenciar entre una sorpresa y un secreto que produce miedo, vergüenza o incomodidad.

Una fiesta de cumpleaños puede ser una sorpresa que guardamos durante unos días.

En cambio, si alguien le dice «esto no se lo puedes contar a mamá», «si lo cuentas se enfadarán contigo» o «este es nuestro secreto», el niño debe saber que puede contarlo.

Incluso si había prometido que no lo haría. Incluso si la persona es alguien conocido o querido.

Tu cuerpo también tiene límites

Los niños necesitan aprender que su cuerpo les pertenece y que pueden expresar incomodidad ante determinados contactos.

No hace falta asustarlos ni darles información que no corresponde a su edad. Podemos enseñarles progresivamente qué partes de su cuerpo son privadas y que pueden pedir ayuda si alguien sobrepasa sus límites.

También es importante que sepan algo:

Si alguna vez no consiguen decir «no», gritar o marcharse, no significa que tengan la culpa de lo ocurrido. La responsabilidad siempre corresponde al adulto o a la persona que ha vulnerado ese límite.

Aprende a gritar cuando necesites ayuda

A muchos niños les enseñamos continuamente a comportarse bien, hablar bajito y obedecer a los adultos. Pero existen situaciones en las que queremos exactamente lo contrario.

Si alguien intenta llevárselo o sujetarlo, puede gritar de una manera que permita a otras personas entender rápidamente qué ocurre.

• «¡No conozco a esta persona!»

• «¡No es mi padre!»

• «¡No es mi madre!»

Podemos practicar estas frases jugando en casa. La intención no es asustarle, sino conseguir que sepa que, ante un peligro, tiene permiso para gritar, correr y llamar la atención.

Mantén una distancia de seguridad

También podemos enseñar algunas reglas sencillas cuando un adulto desconocido se acerca desde un coche. No necesita aproximarse a la ventanilla porque alguien quiera preguntarle algo. Puede responder desde la distancia o continuar caminando hacia un lugar seguro.

En la calle, además, conviene enseñar progresivamente las normas habituales de seguridad vial y adaptar la autonomía del niño a su edad.

Podemos tener una contraseña familiar

Una contraseña familiar puede ser un recurso sencillo para determinadas situaciones. Si alguien que el niño no esperaba aparece diciendo «tu madre me ha dicho que venga a buscarte», puede preguntarle cuál es la contraseña acordada con la familia.

Si no la conoce, no debería marcharse con esa persona.

Pero la contraseña no sustituye a una regla todavía más sencilla: los cambios sobre quién recoge al niño deberían comunicarse previamente siempre que sea posible.

Si algo te hace sentir incómodo, puedes marcharte

A veces hablamos de «hacer caso a la intuición», pero para un niño puede resultar un concepto demasiado abstracto.

Podemos enseñarle a prestar atención a señales más sencillas.

«Esto no me gusta».

«Me da miedo».

«No quiero estar aquí».

«Quiero irme».

No necesita demostrar que existe un peligro para buscar a sus padres o a otro adulto de confianza.

Enseñarles que pueden decir «no» a un adulto

Esta regla puede chocar con otro mensaje que repetimos muchísimo durante la infancia:

«Hay que obedecer a los mayores».

Los niños necesitan normas y deben aprender a seguir las indicaciones de sus cuidadores. Pero obedecer no significa aceptar cualquier petición de cualquier adulto.

Podemos enseñarles que hay situaciones en las que tienen permiso para decir «no», alejarse, gritar o pedir ayuda.

Ser educado nunca es más importante que estar seguro.

La confianza con los padres es la mejor protección

De poco sirve enseñar muchas reglas si el niño piensa que, cuando cuente algo, vamos a enfadarnos con él.

Necesita saber que puede acudir a nosotros aunque haya cometido un error, haya desobedecido una norma o haya hecho algo que previamente le dijimos que no hiciera.

Si nos cuenta una situación que le ha asustado o incomodado, primero escuchamos.

Después averiguaremos qué ocurrió.

La confianza se construye cuando el niño comprueba que puede contarnos las cosas difíciles sin que nuestra primera reacción sea culparle.

Practicar sin asustar

No necesitamos sentarnos un día y ofrecer a nuestros hijos un catálogo completo de todo lo terrible que podría ocurrirles.

Es mucho más útil introducir pequeñas reglas y practicarlas de manera natural.

Podemos plantear situaciones:

• «¿Qué harías si alguien te dice que mamá le ha mandado a buscarte?»

• «¿Qué harías si te pierdes en un centro comercial?»

• «¿Y si un adulto te pide que le acompañes a buscar a su perro?»

• «¿A qué personas podrías pedir ayuda?»

• «¿Qué harías si alguien te pide guardar un secreto que te hace sentir mal?»

Así podemos comprobar qué ha entendido realmente el niño y corregir sus respuestas sin generar alarma.

Autoprotección no significa que el niño sea responsable de protegerse solo

Esta es probablemente la regla más importante para los adultos.

Podemos enseñar habilidades de autoprotección, pero la responsabilidad de proteger a los niños sigue siendo nuestra.

Si un niño se bloquea, no grita, obedece a un adulto o no cuenta inmediatamente algo que ha ocurrido, no significa que haya fallado en su autoprotección.

Estas reglas son herramientas.

Nunca deben convertirse en una forma de responsabilizar al niño si algo malo sucede.

Psicología infantil y orientación a padres en Villaverde

Enseñar autoprotección significa proporcionar recursos sin convertir el mundo en un lugar aterrador. Las normas deben adaptarse a la edad y madurez del niño.

En la Consulta Psicológica Villaverde podemos orientar a las familias sobre cómo hablar con sus hijos de límites, seguridad y situaciones difíciles de una manera adecuada a su desarrollo.

Diccionario de la Consulta

• Autoprotección infantil: conjunto de habilidades que ayudan al niño a reconocer determinadas situaciones de riesgo, alejarse cuando sea posible y buscar ayuda.

• Inhibición por educación: nuestra forma de describir una situación frecuente: el niño ha aprendido tanto que «hay que obedecer a los mayores» o «no hay que ser maleducado» que puede costarle negarse ante una petición inadecuada.

• Contraseña familiar: palabra acordada entre los cuidadores y el niño que puede utilizarse como una medida adicional de comprobación ante determinadas situaciones.

• Adulto de confianza: persona a la que el niño sabe que puede acudir cuando necesita ayuda o quiere contar algo que le preocupa.

• Sorpresa y secreto: una sorpresa termina y busca provocar alegría. Un secreto que genera miedo, presión o incomodidad es algo que el niño debe saber que puede contar.

CONSULTA PSICOLOGICA VILLAVERDE

Centro Psicológico ubicado en la Ciudad de Los Angeles (Madrid).

Atendemos niños, jovenes, adultos, terapia de pareja, tercera edad. Igualmente ofrecemos el servicio de informes periciales.

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