Copy of Los buenos propósitos de Septiembre

En el mes oficial del inicio de colecciones que se inicia mañana, no podemos dejar de lado los propósitos que nos hacemos para este "nuevo año escolar".

Sólo os pido que al pensarlos, tengáis en cuenta el camino además del destino. En este sentido en psicología hablamos de MINDFULNESS,  que supone la conciencia plena de lo que nos sucede en cada momento.

Disfrutad del camino, y para ello, para que podáis comenzar una pequeña reflexión de la importancia del proceso y su disfrute más que de los resultados, os dejo el poema de Itaca, sin duda todo un compendio de lo que debería ser cómo llegar a un objetivo.


Si vas a emprender el viaje hacia Itaca
pide que tu camino sea largo,
rico en experiencia, en conocimiento.

A Lestrigones y a Cíclopes,
o al airado Poseidón nunca temas,
no hallarás tales seres en tu ruta
si alto es tu pensamiento y limpia
la emoción de tu espíritu y tu cuerpo.

A Lestrigones ni a Cíclopes,
ni al fiero Poseidón hallarás nunca,
si no los llevas dentro de tu alma,
si no es tu alma quien ante ti los pone.

Pide que tu camino sea largo.
Que numerosas sean las mañanas de verano
en que con placer, felizmente
arribes a bahías nunca vistas;
detente en loa emporios de Fenicia
y adquiere hermosas mercancías,
madreperlas y coral, y ámbar y ébano,
perfúmenes deliciosos y diversos,
cuanto puedas invierte en voluptuosos y delicados perfumes;
visita muchas ciudades de Egipto
y con avidez aprende de sus sabios.

Ten siempre a Itaca en la memoria.
Llegar allí es tu meta.
Mas no apresures el viaje.
Mejor que se extienda largos años;
y en tu vejez arribes a la isla
con cuanto hayas ganado en el camino,
sin esperar que Itaca te enriquezca.
Itaca te regaló un hermoso viaje.
Sin ella el camino no hubieras emprendido.
Mas ninguna otra cosa puede darte.
Aunque pobre la encuentres, no te engañará Itaca.
Rico en saber y vida, como has vuelto,
comprendes ya qué significan las Itacas.

(Constantino Kavafis, 1863-1933, Poesías completas, XXXII)

Queda oficialmente inaugurado el período "objetivos para no cumplir"

 

Seamos realistas: ponemos el arbolito, empezamos las compras navideñas como posesos, comemos y bebemos como si no hubiera un mañana... y nos hacemos los propósitos para el próximo año.

Parece que tan sólo con formular nuestros objetivos para cambiar definitivamente nuestra vida, fueran ya una potencial solución.

Obviamente es una época dorada para gimnasios, fabricantes de parches de nicotina, la sección de productos "light" de cualquier hipermercado, vendedores de colecciones y, como no, las academias para aprender chino mandarín.

No aprendemos, año tras año nos marcamos objetivos que caducan más o menos a la velocidad de una bandeja de pollo, y seguimos insistiendo, casi con la misma fe como en conseguir "El Gordo" de Navidad.

Parece que mi opinión es muy negativa sobre "los propósitos de año nuevo", y realmente no es así, tan sólo me parece que requiere un par de ajustes: utilizar un poco la experiencia, el sentido común y manejar la visión realista de las cosas.

Si nos marcamos objetivos demasiado ambiciosos, probablemente nuestro subconsciente maneja la posibilidad de fallar: es obvio: "no pude hacerlo porque era imposible" es mejor que "no pude hacerlo porque si no lo hago en octubre, a saber por qué iba a hacerlo más de 10 días en enero".

Además del gasto económico que puede suponer la compra de la hidratante que te vas a echar cuatro días, la cuota del gimnasio (o el entrenador personal, que una meta en una meta), el fracaso periódico en nuestras metas produce un PERJUICIO PARA NUESTRA MOTIVACIÓN: el hecho de haber fallado en aquello que nos hemos propuesto es la excusa perfecta para justificar nuestra falta de impulso en pequeños objetivos: "para qué voy a cuidarme la alimentación si este año dije que bajaba 4 Kgs. y he cogido 7".

Sin embargo, el hecho de formular estos propósitos de año nuevo, nos permite saber exactamente cuáles son las parcelas de nuestra vida que nos tienen más insatisfechos: nuestra imagen personal, nuestro cuidado de la salud, el tiempo dedicado al ocio o a la familia, nuestro deseo de aprender cosas nuevas que siempre se quedan como un deseo no realizado...

Necesitamos unir los dos conceptos: los deseos de cambio que sí sabemos formular claramente (especialmente en estas fechas), y la visión realista de nuestras fuerzas, disponibilidad de tiempo y energía. 

Tal vez sea más prudente formular esos deseos de una manera muy precisa: "adelgazar 3 kilos caminando todos los días una hora y cenando fruta" que un "ponerme a dieta", por ejemplo. Los objetivos precisos, detallados y con un esfuerzo creciente son más fáciles de cumplir, ya que conseguir superar las pequeñas metas nos impulsa hacia adelante, mientras que vernos incapaces de alcanzar metas gigantes nos empuja a abandonar el esfuerzo.

De esta manera mi consejo es: final de año es un excelente período para recapacitar sobre aquello que deseamos cambiar en el futuro, pero hacerlo poco a poco, sin excesiva presión, sin una lista interminable de camios, hará más posible el éxito.

Y recordad: todos aquellos que habéis ido al colegio, sabéis en vuestro fuero interno que el año empieza en septiembre, como una eterna vuelta al cole que nos acompaña durante toda nuestra vida.

Felices y pequeños propósitos, y suerte con aquello que emprendais.

Somos como somos porque no nos vemos

 

La edad adulta, qué importantes nos creemos!

Nuestro mundo gira en torno a los logros, al éxito, a conseguir cosas, a expresar nuestras opiniones como si fueran verdades absolutas, en tener LA RAZÓN, en salir a la calle con ese gente de personas triunfadoras y bastantes serias (debe ser porque las personas triunfadoras tienen muchas responsabilidades y no se ríen, claro). 

Las personas mayores en general tienen un sistema de ocio que es una castaña pilonga. Cuentan sus aventuras, que ya no se sabe si las hacen porque les apetece o porque está en su planning de personas adultas. La casa rural, un mito: "ir a respirar y desconectar", como si te fueran a meter en una bomba hiperbárica. 

No todas las personas viven esa vida de adultos "conseguidores" de una vida sin pensar que la vida en sí es lo realmente importante, claro, que la felicidad no se compra, se trabaja sin remuneración y hay que pensar y a veces renunciar a caminar por las rodadas.

Aquí los únicos felices son los niños (y los asimilados a niños, que son los adultos que tienen la suficiente memoria y la suficiente valentía para no renunciar a lo que le enseñó su niñez sobre enfrentarse a la vida. 

Los niños tienen más responsabilidades que los adultos, cierto que no saben de dónde sale la comida ni cuánto cuestan las cosas, pero tienen que aprender un montón de cosas, relacionarse durante horas con otros niños mejores o peores y tienen un jefe, pero un jefe de los chungos, de los que te vigila a todas horas. Un niño tiene que aprender a jugar, a obedecer, a aguantarse las ganas de conseguir un taco de cromos, a irse a la cama sin sueño y a tener que ir día tras día al colegio con ese anorak hortera que le compró su madre.

A pesar de los exámenes, los castigos, la frustración por no conseguir algo, el disgusto con su compañero, los niños sonríen. 

¿Y cual es la gran diferencia de actitud entre un niño y un adulto?

No es la responsabilidad, que está repartida cualitativamente según la capacidad de cada uno, pero es similar en importancia.

Es una capacidad de disfrutar de lo que se tiene, de hacer de cada cosa pequeña y de cada momento algo importante y digno de ser vivido. Los niños cogen la vida como una plastilina y juegan con ella, pueden estar horas con una bola de plastilina construyendo, imaginando, viviendo otras vidas sentados en el suelo. 

Un adulto en un trozo de plastilina ve una masa pegajosa y que va a dejar manchas: mucho mejor unas horitas de tele viviendo otras vidas ajenas para luego irse a la cama y quejarse de que mañana hay que madrugar.

Las responsabilidades las tenemos, y a veces se convierten en problemas, y a veces en problemones, de eso no cabe ninguna duda, pero si sumas a lo que viene implícito en el hecho de ser adulto y le restas todo lo bueno que tenía la infancia, porque es "inmaduro" ilusionarse, ya tenemos una persona que posiblemente tenga una capacidad de disfrute limitada, o que su vías de escape estén dentro del circuíto social de "esto lo que hace uno para divertirse".

Coge setas, pasea por bosques, lee, busca el scalextric, come cosas que nunca has probado...haz cosas diferentes y tuyas, y sobretodo, sonríe. (sí probablemente te preguntarán qué puñetas te pasa). Sonreír porque decides que la vida no se convierta en una agenda programada y tu en una persona importante es simplemente comprender que "el rebaño" puede resultar muy aburrido.

Reflexiona, por favor, reflexiona sobre tus actitudes, tus metas y hasta tu expresión corporal. Gástate menos en "lo de todos" y baila en tu casa (ahorras y adelgazas, esto ya es increíble). 

Y si con esto nada te dice que tal vez te hayas convertido en una persona aburrida, haz un ejercicio de memoria y recuerda tu infancia. Métete en la piel del niño que fuiste y que te vea cómo eres ahora, lo que haces, lo que piensas. 

Nunca es tarde para volver a tomar el único control que nos concede la vida: el control sobre nuestra forma de enfrentarla.

La resiliencia, o se tiene o se adquiere

 

Resiliencia es la capacidad de una persona para adaptarse a las situaciones adversas con un afrontamiento activo y una mentalidad positiva y luchadora.

Es una herramienta vital muy potente (como el turbo de enfrentarse a los problemas) y entronca directamente con el autoconcepto de la persona, su consideración de ser capaz de afrontar problemas y dificultades de la vida diaria, sin hundirse, sin esconder la cabeza como un avestruz, confiando en su fuerza vital para superar o aceptar las situaciones.

A los niños podemos enseñarles a aumentar su capacidad de resiliencia con mensajes positivos sobre su valía personal, animándoles a resolver problemas y elogiando su fuerza y valentía en el día a día. De esta forma creamos "fajadores de batalla", que saben que los problemas tienen mayor importancia cuanto mayor es nuestro miedo y nuestra incapacidad para superarlos.

La personalidad de cada uno también tiene mucho que ver con la capacidad de resiliencia, de forma que en familias con varios hermanos, los pequeños, que suelen ser más independientes (a los que no se les esteriliza el chupete, sino que se sopla), aprenden a manejar las situaciones con un afrontamiento activo y confianza en sus propias posibilidades de superación.

Las personas no resilientes sufren ante cualquier avatar de la vida, todo les supera y suelen requerir ayuda externa para enfrentarse a  las situaciones, sintiéndose que la vida les viene grande. Son personas que se hacen pequeñas ante los problemas, normalmente con una baja autoestima.

Afortunadamente los esquemas cognitivos que llevan a la  persona a esa situación de indefensión aprendida (inmovilidad ante las situaciones adversas, falta de capacidad de respuesta), se pueden modificar, enseñando a la persona, a través de problemas basados en su experiencia vital y la respuesta que han dado en cada momento, a buscar otras posibilidades de afrontamiento, de forma que se vayan dando cuenta que poseen esa capacidad, y que superar las dificultades produce una sensación de control y confianza que revierte de forma directa en su sensación de bienestar.

Si te consideras "un cobarde" ante la vida, reacciona, mira a tu alrededor y pregúntate qué necesitas para coger los toros por los cuernos, y si no sabes la respuesta, pide ayuda, pero la ayuda real: aprender a manejarse por uno mismo.

 

Los buenos propósitos de Septiembre

En el mes oficial del inicio de colecciones que se inicia mañana, no podemos dejar de lado los propósitos que nos hacemos para este "nuevo año escolar".

Sólo os pido que al pensarlos, tengáis en cuenta el camino además del destino. En este sentido en psicología hablamos de MINDFULNESS,  que supone la conciencia plena de lo que nos sucede en cada momento.

Disfrutad del camino, y para ello, para que podáis comenzar una pequeña reflexión de la importancia del proceso y su disfrute más que de los resultados, os dejo el poema de Itaca, sin duda todo un compendio de lo que debería ser cómo llegar a un objetivo.


Si vas a emprender el viaje hacia Itaca
pide que tu camino sea largo,
rico en experiencia, en conocimiento.

A Lestrigones y a Cíclopes,
o al airado Poseidón nunca temas,
no hallarás tales seres en tu ruta
si alto es tu pensamiento y limpia
la emoción de tu espíritu y tu cuerpo.

A Lestrigones ni a Cíclopes,
ni al fiero Poseidón hallarás nunca,
si no los llevas dentro de tu alma,
si no es tu alma quien ante ti los pone.

Pide que tu camino sea largo.
Que numerosas sean las mañanas de verano
en que con placer, felizmente
arribes a bahías nunca vistas;
detente en loa emporios de Fenicia
y adquiere hermosas mercancías,
madreperlas y coral, y ámbar y ébano,
perfúmenes deliciosos y diversos,
cuanto puedas invierte en voluptuosos y delicados perfumes;
visita muchas ciudades de Egipto
y con avidez aprende de sus sabios.

Ten siempre a Itaca en la memoria.
Llegar allí es tu meta.
Mas no apresures el viaje.
Mejor que se extienda largos años;
y en tu vejez arribes a la isla
con cuanto hayas ganado en el camino,
sin esperar que Itaca te enriquezca.
Itaca te regaló un hermoso viaje.
Sin ella el camino no hubieras emprendido.
Mas ninguna otra cosa puede darte.
Aunque pobre la encuentres, no te engañará Itaca.
Rico en saber y vida, como has vuelto,
comprendes ya qué significan las Itacas.

(Constantino Kavafis, 1863-1933, Poesías completas, XXXII)

COACHING: APORTACIÓN PSICOLÓGICA AL ASESORAMIENTO PERSONAL

 

Se ha puesto muy de moda el concepto de coach como asesor, "entrenador personal" de algunos aspectos de la vida. 

En el área de la Psicología, este asesoramiento personal busca la aplicación de unos conocimientos sobre Psicología Social, Teorías de la Motivación, Resolución de Problemas, Superación de la Procrastrinación, Mejora de la Autoestima a la problemática de una persona, siempre teniendo en consideración sus características personales, sociales y culturales.

No son personas que presenten ningún tipo de patología, pero determinados problemas de su vida personal o profesional les pueden llegar a superar en algún momento. 

La perspectiva del asesoramiento personal es dirigiendo a una persona, es una especie de diálogo socrático hacia un conocimiento más profundo de su problema y de los factores que inciden sobre él: no se le dan soluciones perfectas, se deja que la persona realice el trabajo, a veces "arduo" de explorar el problema que le preocupa desde diferentes prismas, intentando ser objetivo y "mirando un poco más lejos".

A la vez, las técnicas encaminadas a incrementar la motivación de la persona y mejorar la autoestima supondrían el combustible necesario para emprender la acción.