¿Contarle mi vida a un extraño? Hablar con un psicólogo

Es normal sentir pudor ante la idea de contar nuestros problemas personales a alguien a quien todavía no conocemos. Podemos preguntarnos por dónde empezar, qué pensará de nosotros o si seremos capaces de hablar de aquello que llevamos tanto tiempo guardando.

La primera vez, el psicólogo puede parecernos un extraño. Sin embargo, no es una persona cualquiera: es un profesional preparado para escuchar, comprender el malestar y ayudarnos a encontrar nuevas formas de afrontar lo que estamos viviendo.

Hablar con amigos no es lo mismo que hacer terapia

Contar nuestros problemas a personas de confianza puede ayudarnos a desahogarnos, sentirnos acompañados y recibir afecto. Los amigos y la familia constituyen una fuente de apoyo muy valiosa.

Pero precisamente porque nos quieren y forman parte de nuestra vida, no siempre pueden ser imparciales. Pueden consolarnos, decirnos lo que creen que necesitamos escuchar o aconsejarnos desde sus propias experiencias.

El psicólogo ocupa un lugar diferente. Escucha lo que contamos tratando de ordenar las piezas de un puzle, formular hipótesis, comprender qué mantiene el problema y plantear una forma de trabajo adaptada a la persona.

La terapia no sustituye al apoyo de nuestros seres queridos, pero ofrece algo distinto: un espacio profesional con unos objetivos, unos límites y una metodología.

No tienes que contarlo todo el primer día

Comenzar una terapia no obliga a explicar inmediatamente cada detalle de nuestra vida. La confianza se construye poco a poco y cada persona necesita su propio tiempo.

Puedes empezar hablando de lo que te resulta más fácil, expresar que algo te produce vergüenza o decir simplemente que todavía no te sientes preparado para abordar determinado tema.

El psicólogo debe respetar tus silencios y tu ritmo. En ocasiones será necesario acercarse a asuntos que duelen, pero eso debe hacerse con cuidado, con un objetivo terapéutico y dentro de una relación en la que puedas sentirte seguro.

Con el tiempo deja de ser «un extraño» y pasa a ser «tu psicólogo», igual que podemos hablar de nuestro médico o nuestro dentista. No contamos nuestra intimidad a cualquiera: la compartimos en un contexto profesional creado para cuidar nuestra salud.

¿Me juzgará por lo que le cuente?

El psicólogo no actúa como un juez y la consulta no es un tribunal. Nuestro trabajo no consiste en decidir si eres una persona buena o mala.

Trabajamos con hechos, conductas, emociones, pensamientos, motivaciones y experiencias. Intentamos comprender qué te ocurre, cómo has llegado hasta ese punto y qué puede ayudarte a recuperar tu bienestar.

Puede haber aspectos de nuestra propia conducta que necesitemos revisar o cambiar, pero señalarlos durante la terapia no equivale a juzgar a la persona.

¿Lo que cuento es confidencial?

Los psicólogos estamos sujetos al secreto profesional. La información compartida durante la terapia y los datos clínicos deben tratarse de forma confidencial y protegerse de acuerdo con las obligaciones profesionales y legales.

La confidencialidad tiene algunos límites excepcionales, por ejemplo, cuando existe un riesgo grave para la propia persona o para otras, o cuando se produce una obligación legal. En la atención a menores también existen particularidades relacionadas con su protección y con la participación de sus responsables legales.

Estas cuestiones pueden explicarse al comenzar la terapia para que sepas cómo se protege tu información y en qué situaciones excepcionales sería necesario actuar.

¿Y si no sé cómo explicar lo que me ocurre?

No necesitas preparar un discurso ni contar tu historia de manera ordenada. Tampoco tienes que conocer el nombre exacto de tu problema.

Puedes empezar diciendo cómo te sientes, qué ha cambiado en tu vida o qué situación te ha llevado a pedir ayuda. Nosotras te ayudaremos a ordenar el relato, formular las preguntas necesarias y avanzar a partir de lo que puedas compartir.

Nuestro objetivo es que encuentres un espacio seguro, profesional y libre de juicios en el que puedas hablar con comodidad desde el primer momento.

¿Necesitas un espacio para hablar?

Si necesitas ayuda, aquí estamos para escucharte y acoger tu relato con respeto e imparcialidad.

Puedes llamarnos al 676 173 715 o utilizar el formulario de contacto.