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Del "vivir bajo el mismo techo" al "vivir en familia"

En la Consulta Psicológica Villaverde a veces nos encontramos con que el núcleo del tratamiento no es una persona individual, sino el sistema completo.

Porque, seamos realistas: de poco sirve que una pieza del reloj esté limpia si el resto de los engranajes están oxidados o giran en direcciones opuestas.

Determinadas dinámicas familiares pueden volverse patológicas sin que apenas nos demos cuenta. No hablamos solo de malas contestaciones, sino de estructuras donde la comunicación se ha roto por completo:

  • Padres enfrentados con los hijos: Donde la autoridad se confunde con el autoritarismo o, por el contrario, con la total ausencia de límites.

  • Alianzas y bandos: Familias divididas en "facciones" que parecen firmar tratados de guerra unos contra otros.

  • Situaciones de crisis: Necesidad de terapia conjunta ante adicciones, duelos que sacuden los cimientos del hogar o enfermedades que afectan a todos.

  • Reencuentros tras la inmigración (Familias reagrupadas): Un reto emocional inmenso. Atendemos a hijos que llegan a España tras años de separación de sus progenitores.

    Gestionar el choque entre la imagen idealizada del padre/madre que enviaba dinero y la realidad de convivir con un "extraño" requiere un trabajo profundo de reconstrucción del vínculo y gestión del duelo migratorio.

Un espacio para desactivar la bomba

La terapia familiar es, ante todo, dinámica. No venís a sentaros a ver cómo el psicólogo anota cosas en una libreta; venís a exponer necesidades y frustraciones en un entorno donde nadie tiene el mando a distancia del otro.

El objetivo es cambiar el concepto frío de "casa" (ese lugar donde solo se coincide para cargar el móvil) por el concepto cálido de "hogar".

Para que esto funcione, en la consulta proporcionamos un entorno controlado con pautas claras:

  1. Sustituir la discusión por el diálogo: No se trata de ver quién grita más fuerte o quién tiene la "verdad" sobre lo que pasó hace cinco años.

  2. Escuchar en lugar de suponer: Conocer los sentimientos reales tras la conducta del otro. A menudo, tras un portazo de un adolescente o el silencio de un padre, hay una razón que el resto desconoce.

  3. Reasignación de roles: Especialmente necesaria cuando los roles se han desdibujado (hijos que hacen de padres, o padres que no saben cómo recuperar su sitio tras años de distancia por la inmigración).

Como psicólogos, nuestra labor es ser dinamizadores: controlamos el ambiente para que la sesión sea un lugar de reconciliación y consenso, no una extensión de la batalla del desayuno.

¿CREES QUE LA TERAPIA FAMILIAR PODRÍA AYUDAROS?

Si sentís que necesitáis estabilizar la relación, encauzar un distanciamiento que duele o integrar a un hijo que acaba de llegar, estamos aquí para ayudaros.

 TERAPIA FAMILIAR PARA LA SOLUCIÓN DE CONFLICTOS


TERAPIA FAMILIAR
CONSULTA PSICOLÓGICA VILLAVERDE

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