"A mi mujer siempre le duele la cabeza, y de novios era una tigresa"

No es ningún tópico lo de "a mi mujer siempre le duele la cabeza". Las diferencias en la forma de vivir la sexualidad dentro de la pareja son a menudo fuente de conflictos e importantes desavenencias.

Muchos hombres se quejan de que su mujer nunca quiere tener relaciones sexuales, que siempre tiene excusas: está cansada, le duele la cabeza, está con el período, justo el único rato que tiene para descansar...

La forma de vivir esta situación difiere en el hombre y la mujer. El hombre se siente frustrado, cree que ya no es atractivo para su mujer, que ella "pasa de él", que ya no está enamorada. Ella se siente muy presionada por la actitud del hombre, dice que le agobia, que no la comprende, que realmente no tiene ganas pero eso no significa que no quiere a su pareja.

La realidad es que los seres humanos ponemos nuestro interés y energía, sentimos motivación hacia aquello que deseamos obtener: la mujer, por motivos biológicos, sociales, culturales, etc, pierde cierta motivación sexual cuando considera que su pareja está consolidada. Se siente segura en la relación y presta más atención a otras cosas (su carrera, los niños, la casa). Ya no tiene todos sus anhelos puestos en su pareja, a la que claro que quiere, pero de una forma menos apasionada.

El hombre no pierde esa motivación sexual (la testosterona, que manda mucho). El hombre tiene un reflejo sexual mucho más saliente, y suele tener mucha mayor necesidad de una vida sexual más intensa. Para él, el grado de satisfacción dentro de la pareja está mucho más ligado en proporción directa al grado de satisfacción sexual. Volvemos a la biología.

En este contexto las mujeres que padecen este problema indican que una vez que inician la relación sexual no tienen ningún problema, pueden llegar al orgasmo y disfrutar el momento. Es más, suelen preguntarse por qué son tan "perezosas" para iniciar el contacto sexual, pero se les olvida rápido. La pereza puede con ellas.

Este trastorno está considerado en el Manual Diagnóstico DSM-5, que se utiliza para ver los criterios que cumplen diferentes trastornos psicológicos o psiquiátricos dentro de las Disfunciones Sexuales, con el nombre de Trastorno del interés/excitación sexual femenino.

Aquí tenéis los criterios diagnósticos que se utilizan para diagnosticarlo. Es necesario que se cumplan tres o más de los siguientes síntomas en la mujer: 

A. Ausencia o reducción significativa del interés/excitación sexual femenina, que se manifiesta por lo menos por una de las tres siguientes:

1. Interés ausente o reducido en la actividad sexual.

2. Fantasías o pensamientos sexuales o eróticos ausentes o reducidos.

3. Inicio reducido o ausente de la actividad sexual y habitualmente no receptiva a los intentos de la pareja por iniciarla.

4. Excitación o placer sexual ausente o reducido durante la actividad sexual en casi todas o todas las ocasiones (aproximadamente 75-100 %) de la actividad sexual en pareja (en situaciones y contextos concretos o, si es generalizada, en todos los contextos).

5. Excitación o placer sexual ausente o reducido en respuesta a cualquier invitación sexual o erótica, interna o externa (p. ej., escrita, verbal, visual).

6. Sensaciones genitales o no genitales ausentes o reducidas durante la actividad sexual en casi todas o todas las ocasiones (aproximadamente 75-100 %) de la actividad sexual en pareja (en situaciones y contextos concretos o, si es generalizada, en todos los contextos).

B. Los síntomas del Criterio A han persistido durante unos seis meses como mínimo.

C. Los síntomas del Criterio A provocan un malestar clínicamente significativo en el individuo.

D. La disfunción sexual no se explica mejor por un trastorno mental no sexual o como consecuencia de una alteración grave de la relación (p. ej., violencia de género) u otros factores estresantes significativos y no se puede atribuir a los efectos de una sustancia/medicamento o a otra afección médica.

Especificar si: De por vida: El trastorno ha existido desde que el individuo alcanzó la madurez sexual. Adquirido: El trastorno empezó tras un período de actividad sexual relativamente normal. Especificar si: Generalizado: No se limita a determinados tipos de estimulación, situaciones o parejas. Situacional: Ocurre solamente con determinados tipos de estimulación, situaciones o parejas. Especificar la gravedad actual: Leve: Evidencia de malestar leve a causa de los síntomas del Criterio A. Moderado: Evidencia de malestar moderado a causa de los síntomas del Criterio A. Grave: Evidencia de malestar grave o extremo a causa de los síntomas del Criterio A.

¿TIENE TRATAMIENTO?

El tratamiento psicológico de este problema engloba a ambos miembros de la pareja, ya que aunque se trabaja con la mujer a nivel conductas, cogniciones, motivaciones, cambios de rutina, etc, el hombre debe mostrar paciencia y comprensión y evitar presionar o enfadarse con su pareja, ya que se requiere un trabajo que proporcione a la mujer una retroalimentación positiva de sus progresos, por muy lentos que sean. 

Si quieres leer más sobre el Trastorno del interés/excitación sexual, puedes consultar en el apartado de Disfunciones Sexuales de la página: http://www.todopsicoterapia.es/parejas/

 

"esas cositas que los hombres creen y que son su peor enemigo"

LOS MITOS SEXUALES

Los hombres no leen el Cosmopolitan, y se les nota un montón. En algunos "asuntos" se han quedado con lo que se contaban en el patio del colegio cuando descubrieron el sexo , y entre la liga de fútbol y las carreras de motos se les olvidó comprobar la realidad de esas creencias erróneas que dieron como ciertas, y así estamos, que se oye cada "cosita" en la consulta que dan ganas de empezar por primero de sexualidad, a ver si se relajan (y así disfrutan más de sus relaciones).

Estas son algunas "perlitas" que pueden llegar a creer los hombres (y algunas mujeres, por cierto): 

- El hombre siempre está dispuesto y desea llevar a cabo interacciones sexuales

Falso: el hombre no es una máquina. Puede estar cansado, entretenido con otras cosas o de un humor de perros. Que su deseo sexual sea más constante que en la mujer es cierto, pero no por ello son insaciables. 

- Un hombre no debe expresar sus sentimientos a su pareja sexual

Esto es un poco del tipo "los hombres no lloran". Ya hemos pasado la época del rudo macho que encendía las cerillas con la barba. El hombre debe expresar sus sentimientos porque la interacción sexual no es algo meramente físico, es también un momento de unión de sentimientos. 

- Un hombre siempre se excita en una situación sexual, por tanto, si en una situación señalada como "sexual" no se excita, tiene un problema o "no funciona"

Efectivamente, tiene un problema: no le apetece en ese momento tener relaciones sexuales. Si su pareja acaba de montarle la bronca de la vida por una tontería y encima se piensa que una situación señalada como sexual es tumbarse en la cama como si le fueran a hacer una autopsia, pues igual el hombre no se siente muy motivado.

- Cuando un varón pierde la erección es porque no encuentra a su pareja atractiva

Es la maldición del "pene chivato". La mujer pierde la excitación y el hombre no tiene ni por qué enterarse. El hombre pierde la erección y lo menos que escucha es que "ya no me encuentras atractiva" o "seguro que hay otra". La realidad es que el hombre puede perder la erección por muchísimas causas: porque no encuentre a su pareja colaboradora, porque su pareja sexual le imponga demasiado, porque se sienta inseguro, por miedo a eyacular antes de tiempo, porque se le cruce una preocupación por la cabeza o porque esté tomando algún tipo de medicamento (y por mil cosas más)

- El sexo requiere una buena erección. El hombre que no consiga buenas erecciones no tiene capacidad sexual y jamás será un compañero sexual adecuado

La duración y firmeza de una erección está un poco relacionada con la edad, se va perdiendo dureza con los años, pero esto no es óbice para una excelente relación sexual. Por otra parte hay momentos en que las erecciones no son tan potentes, especialmente una segunda vez en la misma noche...existe el período refractario, y varía mucho de un hombre a otro

- Un pene pequeño no será capaz de producir placer a una mujer

La mujer suele encontrar muy satisfactorios los preliminares. El sexo no es sólo o por encima de todo penetración, ni la penetración tiene que ser profunda para conseguir un orgasmo. La importancia no está en el tamaño, sino en que la mujer haya alcanzado la plataforma orgásmica, y esto se produce habitualmente sin haber llegado a la penetración. 

- Cuando un hombre tiene una erección debe alcanzar rápidamente el orgasmo

Este es un mito demoledor para las relaciones basadas en disfrutar y sentir cosas más allá del puro acto físico. El hombre puede disfrutar de una relación prolongada, haciendo pausas para no llegar al "punto de no retorno" en que la eyaculación es inminente. Este mito podría llamarse "aquí te pillo aquí te mato"... a las mujeres no les suele agradar. 

- La masturbación es físicamente dañina y moralmente sucia

La masturbación es una forma de aliviar una tensión sexual propia de hombres y mujeres. Es un acto puramente físico y supone una descarga necesaria en algunos momentos. No podemos tenerlo todo, queremos un hombre que no esté todo el día queriendo tener relaciones sexuales y tampoco se puede masturbar. Eso no es posible, el ritmo de la pareja o no tener pareja, hace necesario el alivio de la tensión sexual como un acto puramente físico (otro tema sería la masturbación compulsiva, que entra en otra categoría, como el hecho de llamarse compulsiva nos está diciendo)

- Todo hombre ha de saber cómo dar placer a una mujer, incluso en la primera relación

Normalmente la primera interacción sexual de una pareja es bastante desastrosa, por parte de ambos. Cada persona tiene una forma personal de conseguir satisfacción, y se necesita un tiempo de conocimiento del cuerpo del otro, de su forma de reaccionar para conseguir relaciones placenteras. 

- El sexo sólo debe suceder por iniciativa del hombre

Efectivamente, en el Siglo XIX debía ser la costumbre. Hoy en día en las parejas, las relaciones sexuales se viven con plena naturalidad y cualquiera de las dos personas puede tomar la iniciativa (al hombre es algo que le encanta)

- El hombre siempre debe llevar la iniciativa en el sexo y dirigirlo

Este pensamiento, absolutamente machista, equivale a decir que el hombre utiliza la interacción sexual para su placer exclusivo, y como hemos dicho que "los hombres también lloran", pues no nos vale esta premisa. 

- Las mujeres siempre esperan que el hombre les proporcione un orgasmo cada vez que llevan a cabo una interacción

Este mito, absolutamente dañino, ha generado por parte de la mujer en muchas ocasiones, la necesidad de fingir un orgasmo. Igual que el hombre puede no estar motivado en algún momento para una interacción sexual, la mujer, en ocasiones puede no alcanzar un orgasmo por motivos completamente ajenos a la interacción (algún disgusto, cansancio, preocupaciones, etc), y no pasa nada!

LA REALIDAD DETRÁS DE UN TEMIDO "GATILLAZO

 

Cuando un hombre con una actividad sexual satisfactoria sufre un "fracaso en la erección", aparece un terremoto de sensaciones y preocupaciones, tanto en él como en su pareja (aunque lo niegue).

La pérdida de erección se considera un "estigma" para la virilidad, y el hombre, al sufrir este problema de incapacidad de conseguir/mantener una erección, piensa que ha perdido su vigor sexual, que existe un problema.

Por su parte, su pareja actúa habitualmente de una forma comprensiva, restando importancia al hecho, aunque en muchas ocasiones en su fuero interno se cuestiona si el hombre la sigue deseando sexualmente, si está interesado por otra persona...

Ante un fallo en la erección no debe cundir el pánico. Existen muchas causas psicológicas que explican este hecho y no debe ser considerado como un problema que se va a volver a repetir.

El gran problema ante un "gatillazo" es la obsesión: si en ese momento el hombre se empeña en conseguir una erección a toda costa y no lo consigue, se incrementará su malestar y sensación de fracaso. En muchas ocasiones la obsesión del hombre por el problema puntual que ha tenido hace que tengan miedo a un nuevo contacto sexual por miedo a que se repita la situación, de forma que en la interacción sexual están más preocupados por su erección que por el acto sexual en sí o el intercambio de gratificación sexual.

Obviamente, si alguien está centrado en que algo ocurra (casi como si fuera un mentalista que puede hacer levitar objetos o partir cucharas), no puede estar centrado en dar y obtener placer sexual, con un acusado incremento de las posibilidades que esto suceda.

Ante un problema puntual de fracaso en la erección, la pareja debe normalizar la situación, con la idea clara de que no toda la actividad sexual se reduce a la penetración, incrementando el tiempo dedicado a caricias y juegos preliminares, sin tener como meta la penetración y no "monitorizando" las reacciones corporales. 

La ansiedad anticipatoria puede suponer una de las principales causas de repetición de un fracaso en la erección.

Hay problemas como estrés, discusiones en el trabajo, preocupaciones puntuales que pueden causar una falta de erección puntual. Igualmente problemas de relación, cansancio o abuso de alcohol intervienen en el problema.

De esta forma, aunque estadísticamente la falta de erección secundaria, suele producirse en mayor medida por causas psicológicas que orgánicas, cuando se produce una repetición en el fracaso, hay que valorar primero su origen médico y una vez descartado, trabajar sobre el aspecto psicológico del problema.