Disfunciones sexuales: Choque entre el deseo y la realidad

Hablemos de sexo. Pero de ese sexo que no sale en las películas: el que genera dudas, el que duele, el que da pereza o el que, simplemente, no termina de «arrancar».

Las dificultades sexuales son mucho más frecuentes de lo que pensamos. Pueden aparecer en el deseo, la excitación, el orgasmo o durante las relaciones sexuales y convertirse en una importante fuente de preocupación.

Además, cuando algo empieza a fallar, podemos entrar en un círculo bastante antipático: nos preocupa que vuelva a ocurrir y esa preocupación hace todavía más difícil disfrutar del siguiente encuentro.

¿Cuándo hablamos de una disfunción sexual?

Que un día no tengamos ganas, perdamos una erección o no alcancemos el orgasmo no significa que tengamos una disfunción sexual.

Nuestra respuesta sexual cambia. Influyen el cansancio, el estrés, la relación de pareja, determinados medicamentos, nuestro estado físico y emocional o simplemente el momento de nuestra vida.

Hablamos de un problema cuando la dificultad se mantiene, se repite y genera malestar o interfiere de manera significativa en nuestra vida sexual.

Y aquí hay otra idea importante: no existe una única manera «correcta» de vivir la sexualidad.

¿Qué dificultades sexuales podemos encontrar?

Clasificación de las disfunciones sexuales DSM 5 TR

Las clasificaciones han cambiado con el tiempo y no todas las dificultades encajan perfectamente en una caja. Para entendernos, podemos agruparlas según el momento o aspecto de la respuesta sexual en el que aparece el problema.

Dificultades relacionadas con el deseo

A veces el problema es que el deseo ha disminuido mucho o prácticamente ha desaparecido.

Pero tener poco deseo no constituye por sí mismo un trastorno. Hay personas con mayor y menor deseo sexual y también momentos vitales en los que nuestra libido cambia.

El problema aparece cuando ese cambio genera malestar o dificultades en nuestra vida sexual o de pareja.

Dificultades relacionadas con la excitación

Podemos tener deseo y, sin embargo, comprobar que nuestro cuerpo no responde como esperábamos.

Aquí podemos encontrar dificultades para conseguir o mantener una erección, o problemas relacionados con la excitación y la respuesta sexual femenina.

Y entonces suele aparecer un pensamiento bastante peligroso: «A ver si hoy vuelve a pasar».

Desde ese momento dejamos de estar pendientes de las sensaciones y empezamos a vigilarnos.

Dificultades relacionadas con el orgasmo

También pueden aparecer dificultades para alcanzar el orgasmo o cambios importantes en el tiempo que necesitamos para llegar a él.

Aquí encontramos problemas como la eyaculación precoz, la eyaculación retardada o las dificultades orgásmicas. El orgasmo empieza entonces a convertirse en una especie de examen final.

Y cuanto más pendientes estamos de «llegar», más difícil puede resultar disfrutar de todo lo que ocurre durante el camino.

Cuando las relaciones sexuales producen dolor

El dolor durante las relaciones sexuales merece atención y no debería normalizarse como algo que simplemente tenemos que soportar.

Puede haber diferentes causas físicas, psicológicas o una combinación de ambas. Por eso es importante realizar una valoración adecuada y, cuando sea necesario, trabajar de manera coordinada con otros profesionales sanitarios.

En algunas personas también aparece miedo o una contracción involuntaria de la musculatura del suelo pélvico ante el intento de penetración.

No es simplemente que «la mente quiera y el cuerpo diga que no».

Es una dificultad compleja que necesita ser comprendida sin culpabilizar a quien la experimenta.

¿El problema está en la cabeza o en el cuerpo?

Esta pregunta aparece muchísimo en consulta. Y muchas veces la respuesta no es «una cosa o la otra».

Nuestra sexualidad implica cuerpo, pensamientos, emociones, aprendizaje, experiencias anteriores, relación de pareja y contexto.

Por eso, dependiendo del problema, puede ser importante realizar primero una valoración médica que permita conocer o descartar posibles factores físicos.

Después podemos preguntarnos qué otras cosas están influyendo.

• Estrés y cansancio.

• Ansiedad ante las relaciones sexuales.

• Estar demasiado pendiente del propio rendimiento.

• Miedo a que vuelva a ocurrir un problema anterior.

• Dificultades de pareja.

• Experiencias sexuales negativas.

• Educación sexual restrictiva.

• Mitos y expectativas poco realistas.

• Problemas relacionados con la propia imagen corporal.

• Cambios vitales, hormonales o relacionados con la salud.

No siempre existe una única causa.

Cuando el sexo se convierte en un examen

Una de las cosas que más puede interferir en nuestra respuesta sexual es empezar a observarnos desde fuera.

  • «¿Tendré una erección?»

  • «¿Estaré suficientemente excitada?»

  • «¿Por qué todavía no he llegado?»

  • «¿Se estará dando cuenta?»

Ya no estamos sintiendo. Estamos evaluando nuestra actuación.

Es como intentar dormir pensando constantemente: «Tengo que dormirme ya».

Cuanto más obligamos a nuestro cuerpo a responder, más difícil puede resultar que lo haga espontáneamente.

Los mitos sexuales tampoco ayudan

Nuestra educación sexual está llena de ideas sobre lo que «debería» ocurrir.

• El hombre siempre tiene ganas.

• Una erección debe mantenerse durante todo el encuentro.

• Los dos tienen que llegar al orgasmo.

• La penetración es la parte más importante del sexo.

• Si existe deseo, el cuerpo tiene que responder automáticamente.

• Una buena relación sexual debe surgir espontáneamente.

Cuando convertimos estas ideas en normas, cualquier diferencia entre nuestra experiencia y lo que creemos que «debería» ocurrir puede convertirse en preocupación.

Y el sexo empieza a parecerse demasiado a un examen.

¿Cómo se trabajan las dificultades sexuales en terapia?

El tratamiento depende de la dificultad y de sus causas. No existe una única técnica que sirva para todos los problemas sexuales.

Podemos trabajar la ansiedad de rendimiento, los pensamientos y expectativas, la comunicación de pareja, los mitos sexuales o la atención excesiva al propio funcionamiento.

En algunos casos utilizamos ejercicios que permiten recuperar progresivamente el contacto y las sensaciones sin convertir el orgasmo o la penetración en el objetivo obligatorio del encuentro.

La idea es sencilla: dejar de estar examinándonos para volver a sentir.

Tratamiento psicológico de las disfunciones sexuales en Villaverde

Si tu vida sexual se ha convertido en una fuente de preocupación en lugar de un espacio de intimidad y placer, podemos analizar qué está ocurriendo.

En la Consulta Psicológica Villaverde tratamos estas dificultades con naturalidad, sin juicios y sin establecer cómo «debería» ser tu sexualidad.

No se trata de cumplir. Se trata de recuperar una sexualidad que puedas vivir sin miedo, dolor o presión.

📖 Diccionario de la Consulta

• Ansiedad de rendimiento: cuando durante una relación sexual estamos más pendientes de comprobar si nuestro cuerpo responde correctamente que de las propias sensaciones.

• Focalización sensorial: técnica utilizada en terapia sexual que propone recuperar progresivamente el contacto y las sensaciones reduciendo la presión por conseguir una respuesta sexual determinada.

• Mitos sexuales: creencias sobre cómo «debería» funcionar el sexo que pueden generar presión y frustración. Por ejemplo, pensar que un hombre siempre debe tener ganas o que el orgasmo simultáneo es imprescindible.

• Autoobservación: estar pendiente de nosotros mismos durante el encuentro, evaluando continuamente nuestro rendimiento en lugar de centrarnos en las sensaciones.

• Respuesta sexual: conjunto de cambios físicos y psicológicos relacionados con el deseo, la excitación y el placer sexual.

CONSULTA PSICOLOGICA VILLAVERDE

Centro Psicológico ubicado en la Ciudad de Los Angeles (Madrid).

Atendemos niños, jovenes, adultos, terapia de pareja, tercera edad. Igualmente ofrecemos el servicio de informes periciales.

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