Disfunción Eréctil: Cuando la presión bloquea el placer

Hombre preocupado por una dificultad de erección y la ansiedad de desempeño sexual.

Para muchos hombres, la erección se vive como un termómetro de su virilidad. Por eso, cuando “algo falla”, el impacto no es solo físico, sino también profundamente emocional.

En la Consulta Psicológica Villaverde sabemos que este problema, definido muchas veces por los pacientes con la implacable frase “no funcionó”, puede convertirse rápidamente en una fuente de preocupación.

Y ahí aparece una de las grandes paradojas de la sexualidad: cuanto más intentamos controlar una respuesta que debería producirse de manera relativamente automática, más difícil puede resultar que aparezca.

1. ¿Causa orgánica o psicológica? El primer paso

Ante una dificultad eréctil, es importante valorar qué factores pueden estar interviniendo.

La disfunción eréctil puede tener causas físicas, psicológicas o, con mucha frecuencia, una combinación de ambas. Por eso no debemos dar por hecho que el origen es psicológico sin haber considerado antes posibles factores médicos.

Entre los factores físicos que pueden intervenir encontramos:

  • Problemas vasculares.

  • Diabetes y otras enfermedades metabólicas.

  • Algunas enfermedades neurológicas.

  • Alteraciones hormonales.

  • Consumo de alcohol y otras sustancias.

  • Efectos secundarios de determinados medicamentos.

  • Otros problemas de salud que pueden afectar a la respuesta sexual.

Por eso, especialmente cuando la dificultad aparece de forma persistente, es recomendable realizar una valoración médica.

Entre los factores psicológicos pueden encontrarse la ansiedad, el estrés, determinadas experiencias sexuales previas, problemas de autoestima, miedo al fracaso o dificultades dentro de la relación.

Y muchas veces ambos mundos se mezclan.

2. La trampa del “rol de ejecución”

Todavía existen muchos códigos no escritos alrededor de la sexualidad masculina.

El hombre debe estar siempre dispuesto.
Debe iniciar.
Debe saber qué hacer.
Debe mantener la erección.
Debe conseguir que su pareja disfrute.

Y el encuentro sexual puede terminar pareciéndose bastante más a un examen que hay que aprobar que a una experiencia que disfrutar.

Aquí aparece la ansiedad de desempeño.

El hombre deja de prestar atención a las sensaciones agradables y empieza a observarse:

“¿Estoy teniendo suficiente erección?”
“¿La voy a perder?”
“¿Se habrá dado cuenta?”
“¿Y si vuelve a pasar?”

En lugar de estar viviendo la experiencia, se convierte en espectador y evaluador de su propia respuesta sexual.

3. El círculo vicioso del miedo al fracaso

Una dificultad puntual puede ocurrir por muchísimos motivos: cansancio, estrés, alcohol, preocupaciones, falta de estimulación suficiente o simplemente porque el cuerpo no responde siempre de la misma manera.

El problema puede comenzar después.

“¿Y si me vuelve a pasar?”

En el siguiente encuentro sexual, una parte de nuestra atención ya no está en el placer. Está vigilando la erección.

Notamos cualquier pequeña variación.

Nos ponemos nerviosos.

Volvemos a comprobar.

Y cuanto mayor es la preocupación, más difícil puede resultar abandonarnos a las sensaciones sexuales.

Si finalmente vuelve a aparecer la dificultad, nuestro cerebro encuentra la confirmación perfecta:

“Lo sabía. Tengo un problema.”

Y en el siguiente encuentro empezamos todavía más pendientes.

Así puede construirse un círculo de miedo → vigilancia → ansiedad → dificultad eréctil → mayor miedo al siguiente encuentro.

4. Factores de pareja y sociales

La sexualidad no ocurre en el vacío.

La relación de pareja, la comunicación, las expectativas y lo que hemos aprendido sobre cómo “debería” funcionar el sexo también pueden influir.

Dinámicas de pareja

Los conflictos, la falta de comunicación sobre gustos o necesidades, el miedo a decepcionar a la otra persona o la presión alrededor de las relaciones sexuales pueden aumentar la ansiedad.

La pareja puede convertirse además, sin pretenderlo, en otro observador de la erección:

“¿Otra vez?”
“¿Es que ya no te gusto?”

Entonces ambos empiezan a esperar que ocurra el problema.

Mitos sobre la sexualidad masculina

Ideas como “un hombre siempre tiene ganas”, “si hay deseo tiene que haber erección” o “un hombre de verdad siempre responde” convierten una respuesta fisiológica variable en una prueba de masculinidad.

Y eso añade presión.

La sexualidad también cambia con la edad. Pueden modificarse el tiempo necesario para alcanzar la excitación, la intensidad de algunas respuestas y el periodo refractario.

Diferente no significa necesariamente disfuncional.

Alcohol y medicamentos

El consumo de alcohol y otras sustancias puede interferir con la respuesta sexual.

También existen medicamentos que pueden afectar al deseo, la excitación, la erección o el orgasmo. Si sospechas que un tratamiento farmacológico está influyendo, no debes suspenderlo por tu cuenta: consúltalo con el profesional que lo haya prescrito.

5. ¿Cómo puede ayudar la terapia psicológica?

Cuando existen factores psicológicos implicados, la terapia puede ayudar a romper el círculo de ansiedad y vigilancia que se ha creado alrededor de las relaciones sexuales.

Podemos trabajar:

  • La ansiedad de desempeño.

  • Los pensamientos anticipatorios de fracaso.

  • La atención excesiva a la erección.

  • Las creencias sobre masculinidad y rendimiento sexual.

  • La autoestima sexual.

  • La comunicación con la pareja.

  • La recuperación de una sexualidad menos centrada en el rendimiento.

  • La ampliación del placer más allá de conseguir o mantener una erección.

Porque una erección no es una nota que recibimos al terminar un examen.

¿Sientes que el miedo al fracaso está ganando la batalla en tu vida íntima?

En la Consulta Psicológica Villaverde podemos ayudarte a comprender qué factores están interviniendo y, cuando existen componentes psicológicos, trabajar para reducir la presión y recuperar una sexualidad más satisfactoria.

El sexo es para disfrutar, no para hacer un examen.

Diccionario de la Consulta

  • Ansiedad de desempeño: Aparece cuando dejamos de centrarnos en las sensaciones y empezamos a preocuparnos por si vamos a “dar la talla”. Cuanto más vigilamos nuestra respuesta sexual, más difícil puede resultar disfrutar de ella.

  • Rol de espectador: Cuando, en lugar de estar viviendo el encuentro sexual, una parte de nuestra cabeza se coloca fuera de la escena para observar, comprobar y evaluar continuamente cómo estamos respondiendo.

  • Periodo refractario: Tiempo que necesita el organismo después del orgasmo antes de poder responder nuevamente a la estimulación sexual. Puede variar mucho entre personas y suele modificarse con la edad.

  • Etiología: Es simplemente el origen o conjunto de factores que pueden estar causando un problema. En la disfunción eréctil puede haber factores físicos, psicológicos o ambos.

  • Círculo de ansiedad de desempeño: “¿Y si vuelve a pasar?” → vigilancia de la erección → ansiedad → mayor dificultad para responder → “lo sabía”. Un circuito que puede alimentarse a sí mismo encuentro tras encuentro.

CONSULTA PSICOLOGICA VILLAVERDE

Centro Psicológico ubicado en la Ciudad de Los Angeles (Madrid).

Atendemos niños, jovenes, adultos, terapia de pareja, tercera edad. Igualmente ofrecemos el servicio de informes periciales.

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