¿Por qué poner un psicólogo coach en tu vida?
Vivimos en una sociedad exigente. Nos pide resultados, equilibrio, éxito, bienestar, productividad y felicidad… todo al mismo tiempo.
Y, por si fuera poco, parece que deberíamos saber gestionar todo eso nosotros solos.
Sin embargo, pocas veces nos han enseñado a priorizar, tomar determinadas decisiones, manejar la presión, conocer nuestras fortalezas o convertir un «quiero cambiar esto» en un objetivo que realmente podamos llevar a la práctica.
Y aquí aparece una idea que todavía sorprende a algunas personas: No hace falta estar mal para ir al psicólogo.
¿Qué es un psicólogo coach?
Voy a empezar aclarando algo. Un psicólogo coach es, ante todo, un psicólogo.
El coaching puede aportar herramientas orientadas a establecer objetivos, analizar obstáculos, favorecer cambios y pasar de las intenciones a la acción.
Pero no sustituye a la psicología. Para mí, la diferencia es importante.
No se trata de tener a alguien que nos diga cómo debemos vivir, nos descubra nuestro «verdadero potencial» o nos asegure que podemos conseguir cualquier cosa si lo deseamos suficientemente fuerte.
Eso queda estupendamente en una taza. La vida real es algo más complicada.
Se trata de utilizar conocimientos y herramientas psicológicas para ayudarte a comprender dónde estás, dónde quieres llegar y qué puedes hacer para acercarte a ello.
Pedir asesoramiento psicológico no es una debilidad
Todavía conservamos una idea curiosa: Si tengo un problema y puedo solucionarlo solo, soy fuerte. Si necesito ayuda, he fracasado.
Pero no aplicamos ese razonamiento a casi ninguna otra parte de nuestra vida.
Pedimos asesoramiento para organizar nuestras finanzas.
Contratamos a alguien para enseñarnos un idioma.
Buscamos un entrenador cuando queremos mejorar físicamente.
Utilizamos un GPS aunque sepamos conducir.
¿Por qué cuando hablamos de nuestra propia vida pensamos que deberíamos traer todas las instrucciones aprendidas de fábrica?
Buscar asesoramiento psicológico también puede significar algo mucho más sencillo: Quiero conocerme mejor y aprender herramientas que ahora mismo no tengo.
«Pero yo no tengo ningún problema psicológico»
Perfecto. No necesitas tener un trastorno psicológico para querer cambiar algo de tu vida.
Quizá tienes que tomar una decisión importante y llevas meses dando vueltas alrededor de ella.
Quizá profesionalmente estás bien, pero quieres aprender a manejar mejor determinadas situaciones.
Quizá te cuesta poner límites.
O delegar.
O hablar en público.
O mantener hábitos.
O sabes perfectamente qué quieres hacer, pero nunca consigues pasar del «el lunes empiezo».
No todo trabajo psicológico tiene que comenzar con: «Estoy fatal».
También puede empezar con: «Estoy bien, pero hay algo que quiero hacer de otra manera».
¿Y para eso no están los amigos?
Por supuesto que necesitamos amigos, y familia, y personas con las que hablar sin tener que pedir cita.
El apoyo de nuestro entorno tiene un valor que una consulta psicológica no pretende sustituir. Pero cumplen funciones diferentes.
Un amigo nos conoce, nos quiere y tiene su propia opinión sobre lo que deberíamos hacer. A veces nos dirá: «Déjalo». Otro: «Ni se te ocurra dejarlo», y un tercero: «Yo en tu lugar...».
El problema es que nadie está exactamente en tu lugar. El trabajo del psicólogo no consiste en tomar la decisión por ti.
Consiste en ayudarte a comprender qué quieres tú, qué obstáculos están interfiriendo y qué consecuencias tienen las diferentes alternativas.
Porque si yo decido tu vida, quizá resolvamos el problema de hoy, pero no habrás aprendido demasiado para resolver el de mañana.
¿Qué podemos trabajar?
Dependerá de la persona y del objetivo. Podemos trabajar, por ejemplo:
• Toma de decisiones.
• Definición de objetivos realistas.
• Organización y prioridades.
• Asertividad y establecimiento de límites.
• Autoconfianza.
• Procrastinación.
• Habilidades de comunicación.
• Manejo de determinadas situaciones profesionales.
• Cambios personales o laborales.
• Identificación de obstáculos que se repiten.
• Desarrollo de estrategias para pasar de la intención a la acción.
Pero hay una palabra especialmente importante en todo esto: realistas.
«Puedes conseguir todo lo que te propongas»
No. Y me parece una estupenda noticia.
No podemos conseguir absolutamente todo lo que queramos. Tenemos capacidades, circunstancias, responsabilidades, oportunidades y también límites.
Trabajar nuestro crecimiento personal no consiste en convencernos de que somos invencibles.
Consiste en conocer mejor qué podemos modificar, qué necesitamos aceptar y dónde merece la pena invertir nuestros esfuerzos. Porque a veces crecer significa perseguir una meta.
Y otras veces significa descubrir que llevamos años persiguiendo una meta que ni siquiera era nuestra.
Las famosas «creencias limitantes»
Este término aparece constantemente cuando hablamos de coaching. Y merece un pequeño matiz.
Una creencia limitante no es simplemente cualquier pensamiento negativo que tengamos sobre nosotros mismos.
Si mido metro y medio y pienso que probablemente no voy a jugar como pívot en la NBA, quizá no tenga una creencia limitante. Quizá tenga un metro.
El problema aparece cuando convertimos determinadas conclusiones en verdades inamovibles:
«Yo no sirvo para esto».
«Nunca voy a ser capaz».
«No puedo decir que no».
«Siempre abandono todo».
«No tengo capacidad para dirigir a otras personas».
Entonces merece la pena preguntarnos: ¿Esto es realmente un hecho o es una conclusión que he aprendido a repetir?
Y, si es posible, comprobarlo en la práctica.
Tú sigues llevando el volante
Esta es probablemente la parte que más me interesa del coaching aplicado desde la psicología.
El profesional no debería convertirse en el director de tu vida.
No estamos para decirte qué trabajo aceptar, con quién debes estar, cuándo tienes que cambiar de ciudad o qué sueño deberías perseguir.
Podemos ayudarte a ordenar el mapa.
A detectar caminos que quizá no estabas viendo.
A valorar obstáculos.
A preparar estrategias.
A señalarte cuando llevas cuarenta kilómetros dando vueltas a la misma rotonda.
Pero el volante sigue siendo tuyo.
Una inversión en crecimiento personal
Utilizamos herramientas constantemente para facilitarnos la vida y no sentimos que perdamos mérito por hacerlo.
Recurrir a un psicólogo para trabajar un objetivo personal tampoco significa que seamos incapaces de resolver nuestra propia vida. Significa que hemos decidido dedicar tiempo y herramientas a algo que consideramos importante.
A veces acudimos a terapia porque estamos sufriendo, otras porque atravesamos una situación difícil y otras, simplemente, porque queremos crecer.
Las tres razones son perfectamente válidas.
Psicología y crecimiento personal en Villaverde
En la Consulta Psicológica Villaverde podemos trabajar contigo objetivos de crecimiento personal desde nuestra formación como psicólogas, utilizando herramientas diferentes dependiendo de aquello que quieras conseguir.
No vamos a decirte cómo tienes que vivir. Ni vamos a prometerte que puedes conseguir cualquier cosa si piensas suficientemente en positivo.
Preferimos algo menos espectacular y bastante más útil: ayudarte a conocerte, definir hacia dónde quieres ir y encontrar herramientas para avanzar por tu propio camino.
Diccionario de la Consulta
• Psicólogo coach: psicólogo que incorpora herramientas orientadas al establecimiento de objetivos, desarrollo de habilidades y cambio personal. La formación como psicólogo es independiente de la formación específica que pueda tener en coaching.
• Coaching: proceso orientado al desarrollo de determinados objetivos y habilidades. No sustituye la evaluación ni el tratamiento psicológico cuando existe un problema de salud mental que los requiere.
• Creencias limitantes: expresión utilizada para referirse a ideas sobre nosotros mismos o nuestras posibilidades que pueden condicionar nuestras decisiones y comportamiento. No toda creencia que nos pone un límite es necesariamente falsa.
• Locus de control: forma en la que percibimos hasta qué punto aquello que ocurre depende de nuestras propias acciones o de factores externos. Tener en cuenta nuestra capacidad de acción no significa pensar que todo lo que nos sucede depende de nosotros.
• Motivación: conjunto de procesos que influyen en el inicio, dirección y mantenimiento de nuestra conducta hacia determinados objetivos. Tener motivación ayuda, pero convertir una intención en conducta suele necesitar algo más que «tener ganas».