Tratamiento de la hipocondriasis en la tercera edad

Persona mayor preocupada por su salud y con miedo a padecer una enfermedad.

Las personas mayores no son necesariamente más hipocondríacas que el resto de la población.

Sin embargo, con el paso de los años pueden aparecer enfermedades, molestias físicas, revisiones médicas y pérdidas de personas cercanas que hagan que la salud ocupe un lugar cada vez más importante en nuestras preocupaciones.

En algunas personas, esa preocupación puede llegar a ser excesiva y convertirse en lo que tradicionalmente hemos llamado hipocondriasis y que actualmente podemos abordar dentro de los problemas de ansiedad por la salud.

En la Consulta Psicológica Villaverde trabajamos con personas mayores que viven con un miedo persistente a padecer una enfermedad grave.

Y aquí hay algo especialmente importante:

El miedo es real, aunque la enfermedad que teme no lo sea.

Por eso, decir “no tienes nada, deja de preocuparte” suele servir de bastante poco.

La escucha empática, el acogimiento emocional y el trabajo psicológico sobre los pensamientos y conductas que mantienen ese miedo son fundamentales.

Factores que pueden influir en la ansiedad por la salud en personas mayores

Preocupación por la salud

Con la edad pueden aparecer más molestias físicas y enfermedades reales, por lo que prestar atención al cuerpo no es necesariamente algo irracional.

El problema surge cuando cualquier sensación empieza a interpretarse automáticamente como señal de una enfermedad grave.

“Me duele la cabeza.”
“¿Y si es algo neurológico?”

“Estoy más cansado.”
“¿Y si tengo cáncer?”

La preocupación aumenta, comenzamos a vigilar nuestro cuerpo y cuanto más lo observamos, más sensaciones encontramos que necesitan una explicación.

También podemos buscar repetidamente información, preguntar a familiares, solicitar comprobaciones médicas o necesitar que alguien nos tranquilice.

El alivio que conseguimos suele durar poco.

Y entonces empieza de nuevo el círculo.

Pérdida de personas significativas

En la tercera edad pueden producirse pérdidas de familiares, amigos o personas de la misma generación.

Cuando alguien cercano enferma o muere, es comprensible que durante un tiempo aumente nuestra percepción de vulnerabilidad.

La enfermedad y la muerte dejan de ser acontecimientos lejanos.

Pero tomar conciencia de nuestra propia finitud no tiene por qué significar vivir permanentemente esperando que llegue la siguiente enfermedad.

Estado de ánimo y soledad

La tristeza, la soledad o la reducción de actividades gratificantes pueden hacer que nuestra atención se dirija cada vez más hacia nosotros mismos y nuestras sensaciones corporales.

Además, cuando gran parte de nuestra vida cotidiana empieza a organizarse alrededor de médicos, síntomas, medicación y revisiones, la enfermedad puede terminar ocupando demasiado espacio.

Por eso, el tratamiento no consiste únicamente en hablar de aquello que tememos.

También puede implicar recuperar actividades, relaciones y pequeños proyectos que vuelvan a ampliar nuestro mundo más allá de la preocupación por la salud.

¿Pensamiento rígido por ser mayor? No necesariamente

Aquí conviene romper otro estereotipo.

Envejecer no significa automáticamente volverse mentalmente rígido.

Algunas personas pueden presentar estilos de pensamiento poco flexibles a cualquier edad. En otros casos pueden existir cambios cognitivos que necesiten una valoración específica.

Lo importante es analizar qué ocurre con esa persona concreta.

Cuando alguien está convencido de que una sensación significa que padece una enfermedad grave, repetirle veinte veces “el médico ya te ha dicho que no tienes nada” probablemente no resuelva el problema.

Necesitamos trabajar qué interpretación está haciendo, cuánto miedo le produce y qué hace para intentar conseguir seguridad.

El círculo de la hipocondriasis o ansiedad por la salud

La ansiedad por la salud puede convertirse en un círculo:

Sensación corporal → interpretación amenazante → ansiedad → mayor vigilancia del cuerpo → nuevas sensaciones → búsqueda de seguridad → alivio temporal → nueva preocupación.

Por ejemplo:

Notamos una palpitación.

Pensamos: “¿Y si tengo algo en el corazón?”

Nos asustamos.

Empezamos a comprobar el pulso.

La ansiedad aumenta nuestras sensaciones corporales.

Buscamos información, preguntamos a alguien o necesitamos una nueva comprobación.

Nos tranquilizamos durante un rato.

Hasta que aparece otra sensación.

Por eso, el objetivo de la terapia no es conseguir una certeza absoluta de que nunca vamos a enfermar.

Esa certeza no existe para nadie.

Trabajamos para aprender a vivir sin necesitar comprobar constantemente que estamos sanos.

Hipocondriasis y calidad de vida en la tercera edad

La preocupación persistente por la salud puede interferir significativamente en la vida de una persona mayor.

Podemos trabajar tanto los aspectos cognitivos y emocionales como determinadas conductas que mantienen el problema:

  • Interpretaciones catastróficas de las sensaciones corporales.

  • Vigilancia excesiva del cuerpo.

  • Búsqueda repetida de información médica.

  • Necesidad constante de tranquilización.

  • Comprobaciones corporales.

  • Evitación de actividades por miedo a enfermar.

  • Reducción progresiva de actividades gratificantes.

Naturalmente, no buscamos que una persona mayor ignore síntomas nuevos o deje de acudir al médico.

La atención médica adecuada continúa siendo necesaria.

Lo que intentamos evitar es que la búsqueda de seguridad se convierta en un círculo que proporciona unos minutos de tranquilidad y después alimenta nuevamente el miedo.

La persona es mucho más que sus enfermedades

En algunas personas mayores también podemos incorporar técnicas centradas en su historia vital, siempre que tengan sentido para sus necesidades y objetivos.

La reminiscencia puede ayudarnos a recuperar experiencias, relaciones, logros, dificultades superadas y momentos significativos de nuestra historia.

Porque cuando la preocupación por la salud se vuelve dominante, puede ocurrir algo curioso:

La persona que ha vivido durante 70, 75 u 80 años empieza a definirse únicamente por lo que le duele hoy.

Y detrás de ese dolor sigue existiendo toda una vida.

El objetivo no es refugiarse permanentemente en el pasado, sino recuperar una identidad mucho más amplia que la de “persona enferma” o “persona que teme enfermar”.

¿Podemos ayudarte?

Si tú o un familiar vivís con una preocupación por la salud que está ocupando demasiado espacio, podemos ayudaros a comprender qué está manteniendo ese miedo y trabajar para reducir su interferencia en la vida cotidiana.

En la Consulta Psicológica Villaverde adaptamos el tratamiento psicológico a las necesidades, circunstancias y objetivos de cada persona mayor.

Porque cuidarnos es importante.

Vivir permanentemente comprobando si estamos enfermos es otra cosa.

Diccionario de la Consulta

  • Hipocondriasis / ansiedad por la salud: Preocupación intensa y persistente por padecer o desarrollar una enfermedad grave. El miedo es real, aunque la enfermedad que teme no lo sea. Eso no significa que cualquier síntoma físico deba atribuirse a la ansiedad: los síntomas nuevos o relevantes necesitan la valoración sanitaria correspondiente.

  • Terapia de reminiscencia: Intervención que utiliza recuerdos y experiencias significativas de la historia de una persona. Puede ayudarnos a trabajar identidad, adaptación y bienestar, especialmente en determinadas intervenciones con personas mayores.

  • Conductas de comprobación: Mirarse, tocarse, tomarse determinadas constantes repetidamente, buscar síntomas o realizar otras comprobaciones para asegurarnos de que no estamos enfermos. Reducen el miedo durante un rato, pero pueden terminar manteniendo la preocupación.

  • Búsqueda de seguridad: Preguntar repetidamente “¿seguro que no tengo nada?”, consultar información o necesitar nuevas comprobaciones para reducir la incertidumbre. El problema no es consultar cuando existe una razón médica, sino necesitar continuamente nuevas garantías para poder tranquilizarnos.

  • Vulnerabilidad percibida: Sensación de que nuestro cuerpo es especialmente frágil o de que la enfermedad puede aparecer en cualquier momento. La terapia puede ayudarnos a aceptar que cierta incertidumbre forma parte de la vida sin tener que vivir permanentemente pendientes de ella.

CONSULTA PSICOLOGICA VILLAVERDE

Centro Psicológico ubicado en la Ciudad de Los Angeles (Madrid).

Atendemos niños, jovenes, adultos, terapia de pareja, tercera edad. Igualmente ofrecemos el servicio de informes periciales.

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