Terapia psicológica para manejar el estrés laboral.
El trabajo puede ser una fuente de satisfacción o, al menos, de estabilidad.
Sin embargo, también puede convertirse en una fuente constante de tensión.
Exceso de trabajo, horarios difíciles, incertidumbre, falta de reconocimiento o problemas con compañeros y superiores pueden hacer que cada jornada se convierta en una prueba de resistencia.
Y cuando esto se mantiene en el tiempo, el trabajo empieza a acompañarnos también cuando ya hemos salido de él.
¿Por qué nos quemamos en el trabajo?
No es solo «tener mucho que hacer».
Podemos soportar épocas de mucho trabajo sin desarrollar un problema importante de estrés.
El problema aparece cuando las demandas empiezan a superar nuestros recursos y sentimos que no podemos recuperar el control.
Algunos factores frecuentes son:
Sobrecarga de trabajo: más tareas de las que podemos asumir razonablemente.
Falta de reconocimiento: sentir que nuestro esfuerzo nunca es suficiente o no se valora.
Inseguridad laboral: vivir con miedo a perder el trabajo o a que cambien nuestras condiciones.
Falta de claridad: no saber exactamente qué esperan de nosotros o recibir órdenes contradictorias.
Falta de control: tener mucha responsabilidad, pero muy poca capacidad para decidir.
Mal ambiente laboral: conflictos, aislamiento o relaciones difíciles dentro del trabajo.
Dificultad para desconectar: terminar la jornada, pero seguir trabajando mentalmente durante horas.
No todos podemos cambiar nuestras condiciones laborales.
Pero sí podemos aprender a reconocer qué nos está desgastando y qué margen de actuación tenemos.
Cuando el trabajo se viene a casa contigo
Cierras el ordenador.
Sales del trabajo.
Pero tu cabeza sigue allí.
Repasas aquella conversación. Piensas en todo lo que tienes pendiente. Anticipas lo que puede ocurrir mañana.
El cuerpo tampoco entiende demasiado de horarios.
Cuando vivimos durante mucho tiempo en tensión pueden aparecer problemas de sueño, irritabilidad, cansancio, dificultades de concentración o síntomas físicos.
Dolores de cabeza. Tensión muscular. Molestias digestivas.
A veces llegamos a pensar que necesitamos aguantar un poco más.
Y después, otro poco.
Hasta que nos damos cuenta de que llevamos demasiado tiempo funcionando en modo supervivencia.
El coste de no poner límites
Poner límites no siempre significa decirle «no» al jefe.
Ojalá fuera tan sencillo.
Hay personas con poca capacidad para negociar horarios, tareas o condiciones laborales.
Por eso necesitamos distinguir entre lo que podemos cambiar y lo que no depende de nosotros.
Quizá podamos aprender a no asumir continuamente tareas ajenas.
A pedir prioridades cuando todo parece urgente.
A comunicarnos de forma más clara.
A no consultar el correo constantemente fuera del horario laboral.
O a dejar de exigirnos terminar cada día una lista de tareas que era imposible completar desde el principio.
Los límites también pueden ponerse a nuestras propias exigencias.
Cuando buscamos una salida rápida al estrés
Cuando llevamos demasiado tiempo agotados es comprensible buscar algo que nos permita desconectar.
El problema aparece cuando nuestra principal forma de afrontar el malestar acaba siendo el alcohol, el tabaco, la comida o cualquier otra conducta que utilizamos para anestesiarnos.
El alivio puede ser rápido.
Pero aquello que estaba provocando el estrés sigue allí.
También hay personas que toman medicación para la ansiedad o el sueño.
Cuando está prescrita, la medicación forma parte de una decisión sanitaria. Lo que no conviene es utilizarla por nuestra cuenta como única forma de soportar una situación que nos está desbordando.
¿Cómo trabajamos el estrés laboral en terapia?
La terapia no puede conseguir que desaparezca una carga de trabajo excesiva.
Tampoco puede cambiar a tu jefe.
Lo que sí podemos hacer es analizar qué está ocurriendo y qué podemos modificar.
Identificar los estresores
¿Qué te está desgastando realmente?
A veces respondemos «el trabajo», pero necesitamos concretar.
Puede ser la carga, un conflicto, la inseguridad, la falta de reconocimiento o nuestra propia dificultad para poner límites.
Aprender a desconectar
Salir del trabajo físicamente no siempre significa haber salido mentalmente.
Trabajamos estrategias para recuperar espacios en los que el trabajo deje de ocupar toda nuestra atención.
Revisar nuestra autoexigencia
No toda la presión procede de fuera.
A veces intentamos hacerlo todo perfectamente, asumimos más de lo que podemos abarcar o sentimos que decir «no puedo» significa fracasar.
También podemos trabajar ahí.
Comunicación asertiva
Aprender a expresar necesidades, pedir aclaraciones o establecer límites puede ayudarnos en determinadas situaciones.
No siempre conseguiremos que la otra persona cambie.
Pero podemos aprender a defender nuestras necesidades de una manera más clara.
Tratamiento psicológico del estrés laboral en Villaverde
Si sientes que el trabajo te está sobrepasando, no necesitas esperar a que el cuerpo diga «basta».
En la Consulta Psicológica Villaverde podemos ayudarte a comprender qué está manteniendo tu estrés y qué herramientas pueden servirte en tu situación.
No se trata de aprender a soportarlo todo.
Se trata de distinguir qué podemos cambiar, qué necesitamos aceptar y dónde debemos empezar a protegernos.
Puedes conocer también cómo trabajamos el tratamiento psicológico del estrés y la ansiedad.
Diccionario de la Consulta
Estrés laboral: Aparece cuando las demandas relacionadas con el trabajo empiezan a superar nuestros recursos para afrontarlas y el malestar se mantiene en el tiempo.
Síntomas físicos del estrés: El estrés no se queda únicamente en nuestra cabeza. El cuerpo también puede responder con tensión muscular, problemas de sueño, molestias digestivas u otras manifestaciones.
Desconexión real: Conseguir que terminar de trabajar signifique también empezar a dejar de trabajar mentalmente. A veces cerrar el ordenador es bastante más fácil que conseguir que nuestra cabeza haga lo mismo.
Asertividad: Poder expresar necesidades, opiniones o límites con claridad, sin someternos continuamente ni necesitar entrar en una guerra para defenderlos.