Componentes de las habilidades sociales en la infancia

Carlitos y un niño dandose la mano sonrientes delante del colegio

El área de Psicología Infantil de la Consulta Psicológica Villaverde desarrolla programas para el entrenamiento de las habilidades sociales en la infancia.

Las habilidades sociales son un conjunto de conductas que permiten a los niños relacionarse con otras personas de una manera adecuada a cada situación. No nacemos con un repertorio social completamente desarrollado: gran parte de estas habilidades se aprende y se entrena.

Hay que tener en cuenta que:

  1. Las habilidades sociales se adquieren principalmente a través del aprendizaje, mediante la observación, la imitación, el ensayo, la práctica y la información.

  2. Incluyen comportamientos verbales y no verbales.

  3. Suponen tanto iniciar interacciones como responder de forma adecuada a las iniciativas de los demás.

  4. Las respuestas sociales adecuadas suelen favorecer respuestas positivas por parte del entorno.

  5. Son recíprocas por naturaleza: nuestra conducta influye en la respuesta de los demás y viceversa.

  6. Su expresión depende también del contexto. La edad, la relación entre las personas, la situación o las normas sociales influyen en cuál es la respuesta más adecuada.

  7. Los déficits y excesos de determinadas conductas sociales pueden identificarse y trabajarse mediante una intervención adecuada.

Entre los niños con dificultades en las habilidades sociales encontramos niños tímidos y retraídos, pero también, en muchas ocasiones, niños que responden de forma agresiva. La falta de recursos para establecer vínculos adecuados puede hacer que utilicen respuestas que terminan provocando el rechazo de otros niños.

Intervención psicológica para el aprendizaje de habilidades sociales

El repertorio de habilidades sociales de cada niño es diferente: algunos se relacionan con facilidad y disponen de numerosos recursos, mientras que otros tienen un repertorio más limitado.

Con estos niños podemos trabajar para que vayan adquiriendo aquellas habilidades sociales que necesitan y que pueden favorecer un desarrollo afectivo, social y escolar más satisfactorio.

En la intervención es importante evaluar el origen y las características concretas de las dificultades.

En ocasiones encontramos modelos de aprendizaje familiares en los que los propios adultos tienen dificultades para resolver conflictos o expresar adecuadamente sus emociones y el niño aprende esas formas de interacción mediante la observación.

Otros niños pueden haber vivido experiencias afectivas difíciles que influyen en su forma de relacionarse. En otros casos, características como la timidez o el retraimiento pueden dificultar determinadas interacciones sociales.

Entre las variables que podemos tener en cuenta se encuentran:

Locus de control

Se refiere a cómo interpreta una persona aquello que le sucede y hasta qué punto considera que sus propias acciones pueden influir en los resultados.

Si un niño comprende que algunas de sus conductas influyen en la respuesta de los demás, puede aprender que modificándolas también puede mejorar determinadas relaciones.

Por el contrario, si considera que nada de lo que haga puede modificar lo que ocurre y atribuye sistemáticamente todos sus problemas a los demás o a las circunstancias, tendrá más dificultades para identificar qué cosas sí están bajo su control.

No se trata de enseñar al niño que todo depende de él, porque muchas situaciones realmente están fuera de su control. Se trata de ayudarle a diferenciar aquello que puede cambiar de aquello que no depende de él.

Creencias y pensamientos sobre las relaciones sociales

Otra variable relacionada con la competencia social son las creencias que el niño desarrolla sobre sí mismo y sobre los demás.

Pensamientos como “nadie quiere jugar conmigo”, “si digo algo se van a reír” o “si no hago lo que quieren dejarán de ser mis amigos” pueden influir en su manera de comportarse.

Estas interpretaciones pueden favorecer respuestas de inhibición, evitación o, en algunos casos, respuestas agresivas.

En terapia podemos ayudar al niño a identificar estos pensamientos, comprobar hasta qué punto se ajustan a lo que realmente está ocurriendo y desarrollar formas más flexibles de interpretar las situaciones sociales.

Inteligencia y competencia social

Un niño puede tener una gran capacidad intelectual y, sin embargo, presentar dificultades en sus habilidades sociales. La inteligencia académica y la competencia social no son lo mismo.

También pueden aparecer dificultades cuando sus intereses son muy diferentes de los de otros niños de su edad, cuando le cuesta interpretar determinadas situaciones sociales o cuando no dispone todavía de estrategias suficientes para iniciar y mantener una interacción.

Más que fijarnos exclusivamente en el cociente intelectual, necesitamos observar qué habilidades concretas tiene el niño y cuáles necesita aprender.

La asertividad es una de ellas. Un niño socialmente habilidoso puede aprender a expresar lo que quiere, defender sus límites, escuchar a los demás, negociar, resolver conflictos y adaptar su comportamiento a diferentes situaciones sin tener que responder siempre desde la inhibición o la agresividad.

Entrenamiento en habilidades sociales en la infancia

Las habilidades sociales se pueden aprender y practicar. La intervención no consiste en cambiar la personalidad de un niño tímido ni en conseguir que todos los niños sean especialmente extrovertidos.

El objetivo es ampliar su repertorio de recursos para que pueda relacionarse con mayor seguridad y disponer de diferentes respuestas ante las situaciones sociales que encuentra en su vida cotidiana.

En la Consulta Psicológica Villaverde podemos valorar qué está dificultando las relaciones sociales de tu hijo y trabajar aquellas habilidades que necesite desarrollar.

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Diccionario de la Consulta

  • Locus de Control Interno: La creencia del niño de que sus éxitos y fracasos dependen de su esfuerzo y conducta. Es el motor de la mejora personal.

  • Creencias Irracionales Infantiles: Pensamientos distorsionados (como "nadie me quiere", "siempre pierdo") que generan respuestas de inhibición o agresividad.

  • Modelado Parental: El proceso por el cual los niños aprenden a relacionarse imitando cómo sus padres resuelven conflictos o saludan a los vecinos.

  • Indefensión Aprendida: Estado emocional que surge cuando un niño siente que, haga lo que haga, nada va a cambiar, llevándolo al retraimiento o a la tristeza profunda.

CONSULTA PSICOLOGICA VILLAVERDE

Centro Psicológico ubicado en la Ciudad de Los Angeles (Madrid).

Atendemos niños, jovenes, adultos, terapia de pareja, tercera edad. Igualmente ofrecemos el servicio de informes periciales.

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