Los límites a los abuelos. Un tema controvertido

Abuelos y padres estableciendo límites en la crianza de los niños

Poner límites a los abuelos cuando buscamos una crianza más respetuosa y adaptada a estos tiempos puede ser motivo de confrontación.

Las pautas de crianza han cambiado mucho.

Los padres de hoy tienen acceso a mucha más información. La reciben de matronas y otros profesionales, pero también la buscan activamente durante el embarazo y la crianza.

Y en este punto pueden aparecer fricciones con los abuelos.

Durante generaciones, eran especialmente las abuelas quienes transmitían sus conocimientos sobre la crianza. Los nuevos padres confiaban en su experiencia y seguían sus consejos.

Hoy ese «rol de experto» de los abuelos ha cambiado. Y adaptarse a nuevas formas de crianza puede generar tensiones.

¿Por qué aparecen conflictos entre padres y abuelos?

Aceptar nuevas formas de criar no siempre resulta sencillo.

Algunos abuelos respetan las decisiones de los padres aunque no las compartan.

Otros las cuestionan, las ignoran o responden con el famoso: «Pues vosotros os habéis criado así y no os ha pasado nada».

Y aquí aparece la necesidad de poner límites.

No para apartar a los abuelos. Precisamente para que puedan ocupar su lugar sin convertirse en una fuente constante de conflicto.

La necesidad de poner límites

Poner límites implica dos pasos fundamentales:

  1. Llegar a acuerdos entre los progenitores sobre aquello que consideran importante.

  2. Hablar con los abuelos para explicar qué aspectos de la crianza quieren que se respeten.

Primero necesitamos ponernos de acuerdo dentro de casa.

Después podremos pedir coherencia fuera de ella.

Primero: el acuerdo entre los padres

Es frecuente que ambos progenitores tengan ideas diferentes sobre determinados aspectos de la crianza.

Por eso es importante hablar y llegar a acuerdos.

Si uno establece una norma y el otro la desautoriza delante de los abuelos, el conflicto está servido.

Y los abuelos pueden terminar atrapados en medio de una discusión que realmente pertenece a la pareja.

No es necesario estar de acuerdo absolutamente en todo.

Sí necesitamos decidir cuáles son esas líneas rojas que ambos consideran importantes.

El diálogo, la negociación y el entendimiento son fundamentales.

Imponer unilateralmente todas las decisiones puede generar distanciamiento dentro de la pareja y dificultar todavía más la relación con los abuelos.

Después: hablar con los abuelos

Una vez establecidos los acuerdos importantes, llega el momento de hablar con los abuelos.

Siempre que sea posible, es conveniente transmitir un mensaje coherente.

No hace falta convertir la conversación en una reunión de Estado.

Se trata de explicar, con cariño y firmeza, qué decisiones habéis tomado respecto a vuestro hijo y cuáles necesitáis que se respeten.

Los abuelos pueden no estar de acuerdo.

Pueden incluso pensar que algunas decisiones son exageradas.

Pero respetar una decisión no significa necesariamente compartirla.

También conviene elegir bien las batallas.

No todas las diferencias tienen la misma importancia. Una cosa es acostarse media hora más tarde en casa de los abuelos y otra saltarse una norma relacionada con la seguridad del niño.

«Los padres educan, los abuelos disfrutan»

Todos conocemos la frase:

«Los padres educan y los abuelos malcrían».

Puede sonar entrañable, pero también puede convertirse en una fuente de conflictos.

Nos gusta bastante más esta:

«Los padres educan, los abuelos disfrutan».

No hace falta contravenir continuamente las normas para crear una relación especial con un nieto.

Los abuelos pueden aportar algo maravilloso a los niños: tiempo, cariño, historias, paciencia y una relación diferente a la que tienen con sus padres.

Todo eso cabe perfectamente dentro de unos límites.

La expresión prohibida: «Esto es un secreto»

Aquí sí recomendamos ser especialmente claros.

Frases como «te doy una chocolatina, pero no se lo digas a mamá» pueden parecer completamente inocentes.

El problema no es la chocolatina.

Estamos enseñando al niño que un adulto puede pedirle que oculte algo a sus padres.

Es preferible enseñar la diferencia entre secretos y sorpresas.

Una sorpresa se guarda durante un tiempo y después se cuenta. Un secreto que hace sentir incómodo, preocupado o asustado al niño debe poder contárselo siempre a sus figuras de confianza.

Esta regla resulta especialmente importante para la protección infantil.

Proteger el vínculo sin romper la autoridad de los padres

Poner límites no significa quitar espacio a los abuelos.

Tampoco significa que los padres tengan que controlar cada minuto que pasan con sus nietos.

Se trata de encontrar un equilibrio:

  • Respetar las decisiones importantes de los padres.

  • Mantener cierta coherencia en la crianza.

  • Permitir que los abuelos tengan su propia relación con sus nietos.

  • Diferenciar una pequeña concesión de una norma que realmente no debe romperse.

  • Evitar que el niño quede en medio de conflictos entre adultos.

Los límites no están para romper vínculos. Bien puestos, ayudan a protegerlos.

¿Y si poner límites a los abuelos está generando conflictos?

A veces el problema ya no es decidir si el niño puede comer una chocolatina.

Detrás aparecen conflictos de pareja, sentimientos de invasión, dificultades para decir «no» o abuelos que viven cualquier límite como un rechazo.

También puede ocurrir que uno de los progenitores tenga enormes dificultades para poner límites a sus propios padres.

En esos casos, el problema empieza a afectar a la pareja y a la convivencia familiar.

El acompañamiento psicológico puede ayudar a establecer límites claros sin convertir cada decisión sobre la crianza en una batalla.

En la Consulta Psicológica Villaverde, Iciar Goujon trabaja en el área de Psicología Perinatal y puede acompañaros en esta transición hacia la maternidad y la paternidad.

El objetivo es encontrar vuestra propia forma de criar. Con límites, pero también con prudencia, flexibilidad y respeto por los vínculos familiares.

Puedes encontrar más información en nuestra página de Psicología Perinatal.

Diccionario de la Consulta

  • Bloque parental: Ese «pacto de Estado» entre los padres que permite transmitir un mensaje coherente. No significa pensar siempre igual, sino resolver las diferencias entre adultos sin colocar al niño en medio.

  • El secreto tóxico: Ese «no se lo digas a mamá» que puede parecer inofensivo cuando hablamos de una chocolatina. Preferimos enseñar a los niños que las sorpresas se terminan contando y que siempre pueden hablar con sus figuras de confianza.

  • Rol de experto jubilado: Nuestra forma de describir ese difícil momento en el que los abuelos descubren que algunas cosas que hicieron con sus hijos ahora se hacen de otra manera. Requiere adaptación por ambas partes.

  • Líneas rojas: Las normas que los padres consideran realmente importantes y que necesitan que otras personas respeten. No todo tiene que convertirse en una línea roja.

  • Malcriar vs. disfrutar: Los abuelos pueden tener una relación especial con sus nietos sin necesidad de desautorizar a los padres. Una pequeña concesión no es lo mismo que saltarse una norma importante.

CONSULTA PSICOLOGICA VILLAVERDE

Centro Psicológico ubicado en la Ciudad de Los Angeles (Madrid).

Atendemos niños, jovenes, adultos, terapia de pareja, tercera edad. Igualmente ofrecemos el servicio de informes periciales.

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