La Psicología Jurídica en el ámbito del Derecho
La Psicología Jurídica cubre la necesidad de conocer el estado mental y la personalidad de una persona en un juicio, aportando información objetiva y basada en pruebas psicológicas para apoyar decisiones legales.
El Psicólogo Jurídico puede actuar en diferentes procesos del Derecho Civil, realizando evaluaciones psicológicas de las personas implicadas.
Ámbitos de actuación en Derecho Civil
Entre las áreas más comunes destacan:
Incapacidades legales: valoración de la capacidad para tomar decisiones jurídicas.
Internamientos judiciales: análisis psicológico de la necesidad y adecuación de la medida.
Cambios de sexo: evaluación de la madurez, capacidad de decisión y ajuste psicológico.
Capacidad para hacer testamento: asegurar que la persona posee plena capacidad para disponer de su patrimonio.
Impugnación de testamentos: determinar si existen dudas sobre la capacidad mental del testador.
Accidentes laborales o de tráfico: peritaje psicológico para valorar daños y secuelas.
Evaluación de la responsabilidad civil
Determinación del daño psicológico asociado
Valoración de grados de incapacidad o invalidez
Ejemplo: en caso de lesión cerebral derivada de un accidente, se aplica un “Baremo de Tráfico” para valorar las lesiones psicológicas, que deben ser objeto de un peritaje adecuado.
Psicopatologías con repercusión jurídica
El Psicólogo Jurídico también evalúa trastornos psicológicos específicos que pueden tener implicaciones legales:
Delirio querulante
El “querulante patológico” percibe injusticias y busca soluciones legales constantemente, aunque sean infundadas. Suele interponer demandas continuas contra tribunales, médicos o psicólogos, motivado por su convicción de injusticia.
Locura testamentaria
Se da cuando una persona intenta testar de forma que contradice la lógica legal (por ejemplo, dejar herencia a un animal). El psicólogo puede realizar un peritaje para confirmar la capacidad mental del testador y garantizar la validez legal de sus últimas voluntades.
Síndrome de Amok
Trastorno culturalmente dependiente, caracterizado por episodios disociativos con comportamiento violento y agresivo, seguidos de amnesia del episodio. Aunque raro en Occidente, su conocimiento es relevante en casos judiciales internacionales o de psicopatología dependiente de cultura.
DSM-5: define el “Amok” como un episodio disociativo con violencia dirigida a personas u objetos, generalmente precedido de depresión y con retorno al estado premórbido tras el episodio.
Contacta con nosotros
Si quieres conocer más sobre cómo trabajamos en Psicología Jurídica en Derecho Civil, puedes rellenar el siguiente formulario:
Diccionario de la Consulta (Edición Jurídica)
Peritaje Psicológico: No es una terapia, es un examen. El psicólogo se pone las gafas de detective para traducir el mundo de las emociones al idioma de los jueces y que estos puedan dictar sentencia con datos, no con suposiciones.
Delirio Querulante: Ese deporte de riesgo que consiste en denunciar a todo lo que se mueve porque sientes que el universo conspira contra ti. Es el "yo contra el mundo" llevado al juzgado de guardia.
Locura Testamentaria: Cuando a alguien se le ocurre dejarle el chalet de la playa al canario o desheredar a todos sus hijos porque un alienígena se lo ha pedido. El psicólogo entra aquí para ver si la cabeza del testador estaba en su sitio o si se le fue la pinza legal.
Baremo de Tráfico: Una especie de "lista de precios" de los daños. Si te dan un golpe y te quedas con miedo a conducir (amaxofobia), el psicólogo mide cuánto "vale" ese miedo para que el seguro pague lo que es justo.
Síndrome de Amok: Básicamente, una explosión de furia ciega. Es cuando alguien "se nubla" de tal manera que arrolla con todo lo que tiene delante y luego, para colmo, no se acuerda de nada.