El trastorno adaptativo aparece como respuesta a uno o varios acontecimientos estresantes identificables que la persona está teniendo dificultades para afrontar.
No se trata simplemente de estar triste o preocupado unos días. El malestar puede ser intenso, interferir en la vida cotidiana y hacer que la persona sienta que sus recursos habituales para afrontar los problemas ya no son suficientes.
Y esto es importante: no significa que la persona sea débil ni que «no sepa adaptarse». Lo que para alguien puede ser un cambio asumible, para otra persona, en otro momento de su vida y con circunstancias diferentes, puede resultar emocionalmente desbordante.
Los síntomas pueden incluir ansiedad, ánimo deprimido o una combinación de ambos, pero no todas las personas con trastorno adaptativo presentan el mismo cuadro. Existen diferentes formas de presentación y también pueden aparecer alteraciones de la conducta.
¿Qué puede llevar a una persona a padecer un trastorno adaptativo?
Las circunstancias pueden ser muy diferentes y su impacto depende de numerosos factores personales y ambientales.
Entre las situaciones que pueden estar relacionadas encontramos:
Un divorcio o una separación.
La pérdida del empleo o problemas laborales.
La enfermedad propia o de un familiar.
Una ruptura con el grupo de amigos.
Un cambio de ciudad.
Problemas económicos.
Cambios importantes en las relaciones familiares.
El desarraigo de algunas personas que han tenido que dejar su país y adaptarse a un nuevo entorno.
La migración, las separaciones y otros cambios que afectan a las redes sociales y de apoyo están descritos entre los posibles acontecimientos asociados a los trastornos adaptativos.
Son innumerables las circunstancias que pueden colocarnos ante una realidad para la que sentimos que no estábamos preparados.
Lo que para unos es un cambio asumible, para otros puede convertirse en una experiencia emocionalmente desbordante.
Síntomas del trastorno adaptativo
Los síntomas pueden variar mucho de una persona a otra.
En algunas predominan la tristeza o la sensación de desesperanza; en otras, la ansiedad y la preocupación. También existe una presentación en la que aparecen conjuntamente síntomas depresivos y ansiosos.
Entre las manifestaciones que podemos encontrar están:
Preocupación persistente relacionada con lo ocurrido.
Sensación de angustia o ansiedad.
Tristeza y llanto.
Irritabilidad.
Dificultad para concentrarse.
Alteraciones del sueño.
Sensación de bloqueo.
Dificultad para afrontar determinadas tareas o decisiones.
Interferencia en la vida social, familiar o laboral.
Para establecer un diagnóstico no basta con haber vivido una situación difícil y sentirse mal. Es necesaria una valoración clínica que tenga en cuenta los síntomas, su intensidad, su relación con el acontecimiento estresante y otras posibles explicaciones. Los criterios diagnósticos están concebidos para ser utilizados mediante valoración profesional.
El «anclaje» emocional tras un cambio vital
A veces la persona siente que su vida continúa, pero su mente sigue atrapada en lo que ocurrió.
Vuelve una y otra vez al acontecimiento, a sus consecuencias o a preguntas como «¿qué habría pasado si...?», «¿por qué tuvo que ocurrir?» o «¿y ahora qué hago?».
Ese banco solitario que tantas veces utilizo como imagen representa bien esa sensación: la dificultad para encontrar nuestro lugar en una realidad que ya no es la misma.
No significa que la persona no quiera avanzar. Significa que todavía está intentando encontrar una manera de adaptarse a algo que ha cambiado su vida.
Tratamiento psicológico del trastorno adaptativo
El trabajo terapéutico parte de comprender qué ha ocurrido, cómo ha afectado a la persona y qué está dificultando su adaptación a la nueva situación.
No se trata de borrar lo sucedido ni de obligarse a «pasar página».
A partir de ahí, dependiendo de cada caso, podemos trabajar para:
Comprender y manejar las emociones relacionadas con lo ocurrido.
Buscar soluciones para aquello que todavía puede modificarse.
Aceptar aquello que no podemos cambiar.
Desarrollar estrategias de afrontamiento.
Recuperar actividades, relaciones y espacios que se han ido abandonando.
Trabajar los pensamientos que mantienen el malestar.
Construir progresivamente un presente y un futuro en los que el acontecimiento vivido no ocupe todo el espacio.
En definitiva, se trata de ayudar a la persona a «desanclarse» sin negar lo que ha vivido.
Si sientes que un cambio en tu vida te ha dejado bloqueado emocionalmente y no consigues avanzar, en la Consulta Psicológica Villaverde podemos valorar qué está ocurriendo y ofrecerte tratamiento psicológico cuando sea necesario.
Diccionario de la Consulta
Trastorno adaptativo: respuesta emocional o conductual ante uno o varios acontecimientos estresantes identificables que produce un malestar significativo o interfiere en áreas importantes de la vida. No es una cuestión de debilidad.
Anclaje emocional: utilizamos esta expresión para describir esa sensación de que la vida continúa mientras una parte de nosotros permanece atrapada en lo que ocurrió. No es un término diagnóstico, sino una forma de explicar una experiencia frecuente en consulta.
Cuadro mixto de ansiedad y ánimo deprimido: presentación del trastorno adaptativo en la que aparecen conjuntamente síntomas de ansiedad y síntomas depresivos. Es uno de los subtipos posibles, no la única forma de trastorno adaptativo.
Acontecimiento estresante identificable: situación o cambio concreto relacionado temporalmente con la aparición del malestar.
Reprocesar: en terapia podemos utilizar esta palabra para referirnos al trabajo de comprender e integrar una experiencia y modificar la forma en que nos relacionamos con ella. No significa olvidar lo que ocurrió.