Tratamiento psicológico para dejar el alcohol
Cuando el alcohol empieza a convertirse en un problema, dejar de beber no consiste únicamente en apartar la botella.
Muchas veces el consumo se ha ido asociando a determinadas situaciones, personas, emociones o momentos del día. Bebemos para relajarnos, para olvidar, para relacionarnos, para dormir, para celebrar o simplemente porque hemos convertido el alcohol en parte de nuestra rutina.
Por eso, el tratamiento psicológico no se centra únicamente en dejar de beber, sino también en comprender qué está manteniendo el consumo y aprender otras formas de afrontar esas situaciones.
En la Consulta Psicológica Villaverde trabajamos diferentes aspectos dentro del tratamiento de los problemas relacionados con el alcohol.
¿Dejar de beber completamente o reducir el consumo?
Depende de cada caso.
No todas las personas tienen el mismo problema con el alcohol ni presentan el mismo nivel de dependencia. Por eso, uno de los primeros pasos es valorar el patrón de consumo, sus consecuencias y las circunstancias personales.
En algunos casos el objetivo será la abstinencia, mientras que en otros puede plantearse una reducción del consumo. Cuando existe una dependencia importante, problemas médicos o dificultades para controlar la cantidad que se bebe, puede ser necesario trabajar conjuntamente con otros profesionales sanitarios.
Y hay algo especialmente importante: si existe dependencia física del alcohol, dejar de beber bruscamente puede ser peligroso. En estos casos la retirada debe realizarse con valoración y supervisión médica.
Aprender a detectar las situaciones de riesgo
Una parte fundamental del tratamiento consiste en descubrir cuándo, dónde y por qué aparecen las ganas de beber.
Porque normalmente no aparecen por casualidad.
Puede ser después de una discusión, al terminar de trabajar, cuando estamos solos, cuando salimos con determinados amigos, cuando sentimos ansiedad o simplemente al llegar a una hora concreta del día.
Cuanto mejor conocemos nuestro propio mapa de situaciones de riesgo, más posibilidades tenemos de anticiparnos a ellas.
Entrenamiento en habilidades de comunicación
A veces el alcohol está muy presente en nuestra vida social y dejar de beber implica aprender a manejar situaciones que antes resolvíamos casi automáticamente.
Podemos trabajar:
Habilidades para rechazar una bebida.
Habilidades de escucha y conversación.
Expresión adecuada de sentimientos.
Asertividad.
Cómo recibir críticas relacionadas con el consumo.
Resolución de conflictos.
Cómo rechazar peticiones sin sentirnos culpables.
Desarrollo de una red de apoyo que favorezca el cambio.
Decir «no, gracias» parece fácil hasta que llevas veinte años diciendo que sí.
Y no hace falta dar una conferencia sobre tu vida cada vez que alguien te ofrece una cerveza. Aprender a decir no con seguridad también forma parte del proceso.
Aprender a manejar pensamientos y emociones sin recurrir al alcohol
El alcohol puede acabar convirtiéndose en una forma rápida de modificar cómo nos sentimos.
Estoy nervioso → bebo.
He tenido un día horrible → bebo.
Estoy triste → bebo.
Estoy celebrando algo → también bebo.
Cuando esto ocurre repetidamente, necesitamos encontrar otras maneras de responder a esas emociones y situaciones.
En terapia podemos trabajar:
El manejo de los pensamientos relacionados con el alcohol.
La identificación de pensamientos negativos.
La ansiedad y el estrés.
La regulación de la ira.
La solución de problemas.
La planificación ante situaciones difíciles.
El aumento de actividades agradables.
El autocontrol.
La prevención de recaídas.
También trabajamos sobre algo que puede parecer insignificante: las decisiones aparentemente irrelevantes.
«Voy al bar de siempre, pero solo a saludar».
«Compro unas cervezas por si viene alguien».
«Por una copa no pasa nada».
Son pequeñas decisiones que, aparentemente, no tienen importancia, pero que pueden ir acercándonos poco a poco a una situación de riesgo.
¿Qué hago cuando aparecen las ganas de beber?
Las ganas de beber pueden ser intensas, pero tener ganas no significa tener que beber.
Una parte importante del tratamiento consiste precisamente en aprender a atravesar esos momentos.
Podemos utilizar diferentes estrategias:
Retrasar la decisión de beber.
Recordar las consecuencias negativas que ha tenido el alcohol.
Recordar qué estamos ganando al dejarlo.
Realizar una actividad alternativa.
Tomar otra bebida o comer algo.
Alejarnos temporalmente de la situación de riesgo.
Distraer nuestra atención.
Pedir ayuda.
Tener preparado un plan para esos momentos especialmente difíciles.
Poco a poco intentamos romper una cadena que puede haberse hecho casi automática:
malestar → ganas de beber → alcohol → alivio
Porque el alivio puede llegar rápido, pero suele durar bastante menos que las consecuencias.
Prevenir las recaídas
Una recaída no empieza necesariamente cuando volvemos a beber.
A veces empieza bastante antes.
Empezamos a abandonar las cosas que nos estaban ayudando, volvemos a determinadas situaciones, dejamos de pedir apoyo o aparece ese pensamiento tan peligroso de:
«Ya lo tengo controlado».
Aprender a reconocer estas señales forma parte del tratamiento.
No se trata de vivir toda la vida asustado ante la posibilidad de volver a beber. Se trata de conocer nuestros puntos débiles y saber qué hacer cuando aparecen.
¿Siempre es suficiente el tratamiento psicológico?
No. Y esto también hay que decirlo claramente.
Hay personas para las que el tratamiento psicológico ambulatorio puede ser adecuado y otras que necesitan además seguimiento médico, tratamiento farmacológico, una desintoxicación supervisada o un recurso especializado en adicciones.
En la Consulta Psicológica Villaverde podemos valorar tu situación y, si necesitas un nivel de atención diferente, orientarte hacia el recurso adecuado.
Pedir ayuda no significa que hayas tocado fondo.
No hace falta llegar al fondo para empezar a subir.
Si el alcohol está empezando a decidir por ti, podemos ayudarte a recuperar el control.
Diccionario de la Consulta
Prevención de recaídas: aprender a reconocer las situaciones, pensamientos y decisiones que pueden acercarnos nuevamente al consumo y preparar estrategias para afrontarlos antes de llegar a beber.
Decisiones aparentemente irrelevantes (DAI): esos pequeños pasos que parecen no tener importancia —como pasar por el bar de siempre «solo para saludar»— pero que pueden ir acercándonos a una situación de riesgo.
Urgencia de consumo: esas ganas intensas de beber que pueden aparecer en determinados momentos. Tener ganas no significa necesariamente tener que hacerlo.
Afrontamiento: las estrategias que utilizamos para manejar situaciones difíciles, pensamientos o emociones sin recurrir automáticamente al alcohol.
Rechazo asertivo: el arte de decir «no, gracias» con seguridad, sin dar interminables explicaciones y sin sentirte un bicho raro por no beber.