Terapia para el cuidador de una persona con depresión
la persona deprimida puede ser incapaz de hacer esfuerzos
Cuidar y acompañar a una persona con depresión no es fácil. Quien está a su lado puede pasar por su propio proceso de dolor, culpa, frustración y agotamiento, intentando ayudar sin saber siempre cómo hacerlo.
En la Consulta Psicológica Villaverde vemos con frecuencia esta situación: cuando nunca se ha sufrido una depresión puede resultar difícil comprender por qué una persona querida no consigue simplemente “animarse”, levantarse o hacer aquellas cosas que sabemos que antes disfrutaba.
Y, con toda la intención de ayudar, podemos terminar aumentando sin querer su sensación de culpa o incapacidad.
¿Qué piensa una persona con depresión?
Una persona con depresión puede sentirse atrapada en pensamientos negativos que, desde fuera, parecen difíciles de comprender.
Son frecuentes ideas como:
“No tengo derecho a estar deprimido, otros tienen problemas más importantes.”
“Debería poder levantarme y disfrutar de las cosas, pero no puedo.”
“Si no mejoro, es culpa mía.”
“Soy una carga para los demás.”
Por eso, intentar levantar su ánimo con frases como “venga, lo tienes todo en la vida”, “tienes que poner de tu parte” o “anímate un poco” puede conseguir precisamente el efecto contrario.
La persona ya suele estar diciéndose a sí misma que debería ser capaz de encontrarse mejor. Recordárselo puede aumentar todavía más su culpa.
Comprender esto es fundamental para poder ayudar.
Cómo ayudar a una persona con depresión
Acompañar a alguien con depresión requiere paciencia, cariño y también cierta firmeza, pero necesitamos encontrar un equilibrio.
Algunas pautas que pueden ayudar:
No juzgar ni culpabilizar: la depresión no desaparece simplemente porque la persona se esfuerce más.
Animar sin imponer: podemos proponer pequeñas actividades sin convertirlas en una prueba que tenga que superar.
Favorecer pequeños pasos: ducharse, vestirse, dar un paseo breve o realizar una tarea sencilla pueden suponer un esfuerzo considerable en determinados momentos.
Mantener el contacto: hablar también de otras cosas, compartir momentos y evitar que toda la relación termine girando exclusivamente alrededor de la depresión.
Reconocer los pequeños avances: sin convertirlos tampoco en una exigencia para que mañana haga todavía más.
Favorecer su autonomía: ayudar no significa hacer sistemáticamente por la persona todo aquello que todavía puede hacer por sí misma.
Hay una imagen que puede ayudarnos.
Imagina que esa persona se encuentra delante de una montaña enorme. Desde fuera podemos ver el camino y pensar que solo necesita empezar a subir.
Pero ella quizá está empleando toda su energía simplemente en no caer al precipicio.
Nuestro trabajo no consiste en empujarla montaña arriba. Primero necesitamos acompañarla, ayudarla a recuperar fuerzas y avanzar poco a poco.
El cuidador también se agota
Cuando queremos a alguien que está sufriendo, es fácil empezar a vivir pendientes de cómo se encuentra.
“¿Hoy se habrá levantado?”
“¿Habrá comido?”
“¿Estará peor?”
“¿Qué puedo hacer para que salga de esto?”
Y poco a poco puede aparecer una idea especialmente dolorosa:
“No estoy consiguiendo ayudarle.”
Pero el familiar o cuidador no es responsable de curar la depresión.
Puede acompañar, escuchar, facilitar que la persona reciba tratamiento, ayudar en determinados momentos y estar atento a posibles señales de riesgo.
Pero no puede convertirse en su terapeuta ni asumir como propia la responsabilidad de su recuperación.
Cómo ayuda la terapia al cuidador
Cuidar de alguien con depresión puede generar agotamiento, frustración, impotencia e incluso enfado o resentimiento.
Y reconocerlo no significa querer menos a esa persona.
La terapia puede proporcionar al cuidador:
Un espacio donde expresar lo que siente sin tener que aparentar que puede con todo.
Orientación para comprender mejor la depresión.
Estrategias para afrontar determinadas situaciones cotidianas.
Herramientas para establecer límites.
Ayuda para diferenciar entre acompañar y asumir una responsabilidad que no le corresponde.
Un espacio para recuperar también sus propias necesidades.
Porque hay algo que no debemos olvidar:
el que cuida también es persona, también se agota, también se desalienta.
Cuidarse no significa abandonar a quien tiene depresión. Significa intentar que el cuidado de otra persona no termine destruyendo el propio bienestar.
Pequeños pasos para cuidarte mientras cuidas
Algunas cosas pueden ayudarte a mantener tu equilibrio:
Reserva espacios para tus propias actividades.
Habla de cómo te sientes con alguien de confianza.
Mantén, en la medida de lo posible, tus relaciones sociales.
Acepta que existen límites en aquello que puedes hacer por otra persona.
Pide ayuda cuando la necesites.
Permítete experimentar cansancio, tristeza o enfado sin convertir inmediatamente esas emociones en culpa.
No necesitas estar disponible las veinticuatro horas para demostrar que quieres a alguien.
¿Y si aparecen pensamientos suicidas?
En una persona con depresión es importante prestar atención a expresiones de desesperanza, deseos de morir o pensamientos suicidas.
Si te preocupa, puedes preguntarle directamente si está pensando en suicidarse. Preguntar no provoca que una persona empiece a pensar en ello.
Si existe intención suicida, un plan, peligro inmediato o no puedes garantizar su seguridad, solicita ayuda urgente llamando al 112. En España también está disponible la Línea 024, dirigida a personas con conducta suicida y a sus familiares.
El familiar puede acompañar y pedir ayuda, pero no debe asumir en solitario la responsabilidad de gestionar una situación de riesgo suicida.
Terapia para familiares y cuidadores en Villaverde
Cuidar de una persona con depresión puede convertirse en una tarea muy exigente, especialmente cuando la situación se prolonga y sentimos que nuestra propia vida empieza a girar alrededor de su enfermedad.
En la Consulta Psicológica Villaverde podemos ayudarte a comprender mejor lo que está ocurriendo, aprender cómo acompañar a tu familiar y recuperar también un espacio para ti.
Cuidar de ti no significa dejar de cuidar al otro.
Si te sientes desbordado, culpable o no sabes cómo manejar tu papel dentro de esta situación, estamos a tu lado para escucharte y acompañarte.
Llámanos y empieza también a cuidar de ti.
Estamos a tu lado para escucharte.
📖 Diccionario de la Consulta
Sobrecarga del cuidador: El desgaste físico y emocional que puede aparecer cuando las necesidades de otra persona empiezan a ocupar gran parte de nuestro tiempo, atención y energía.
Ventilación emocional: Nuestra manera de referirnos a poder expresar cansancio, enfado, tristeza o impotencia en un espacio donde no necesitamos fingir que podemos con todo.
Anhedonia: Disminución marcada del interés o del placer en actividades que anteriormente resultaban gratificantes. No significa simplemente que la persona “no quiera disfrutar”.
Límites: La frontera necesaria entre acompañar a alguien y convertirnos en responsables de su recuperación. Podemos ayudar sin desaparecer nosotros dentro del problema.
Refuerzo de la autonomía: Ayudar a que la persona mantenga o recupere progresivamente aquellas actividades que puede realizar por sí misma, evitando tanto exigir demasiado como hacer innecesariamente todo por ella.