El Duelo: ¿Cómo puede ayudarte un psicólogo?

Persona ofreciendo escucha y apoyo psicológico durante un proceso de duelo.

El psicólogo puede ayudarte de muchas maneras a transitar por un duelo.

No es un camino lineal, ni tiene una fecha de caducidad exacta. Tampoco todas las personas necesitan terapia después de una pérdida.

Pero cuando el dolor resulta difícil de manejar, nos sentimos bloqueados o necesitamos un espacio en el que poder hablar sin preocupar a quienes tenemos alrededor, el acompañamiento psicológico puede ayudarnos.

El aislamiento: “No quiero preocupar a nadie”

Es frecuente que las personas que sufren una pérdida no quieran trasladar todo su pesar a sus allegados.

El miedo a “ser una carga” o a preocupar todavía más a una familia que también está sufriendo puede hacer que empecemos a guardarnos muchas cosas.

¿Te ocurre esto?

A veces resulta más fácil hablar con un profesional que con alguien de nuestro círculo íntimo que también está emocionalmente implicado en la pérdida.

No porque nuestra familia no pueda ayudarnos, sino porque en terapia podemos disponer de un espacio propio para expresar aquello que quizá estamos intentando proteger de los demás.

La desorientación respecto al futuro

Otras veces, el problema no es únicamente la tristeza, sino la desorientación.

Cuando alguien ocupaba un lugar importante en nuestra vida, su ausencia puede cambiar rutinas, responsabilidades, proyectos e incluso la manera en la que imaginábamos nuestro futuro.

“¿Quién soy ahora sin esa persona?”
“¿Cómo se sigue adelante?”
“¿Qué hago con todos los planes que teníamos?”

El psicólogo puede acompañarte durante este proceso ayudándote a:

  • Expresar lo que sientes: Poner palabras a emociones que a veces resultan difíciles de ordenar.

  • Hablar de tus preocupaciones: Sin juicios y sin prisas.

  • Trabajar pensamientos que aumentan el sufrimiento: Especialmente la culpa —“debería haber hecho...”, “si hubiera...”— o determinados sentimientos de enfado y resentimiento que también pueden aparecer durante un duelo.

  • Adaptarte a los cambios: Aprender progresivamente a vivir en una realidad en la que esa persona ya no está físicamente.

Las tareas del proceso de duelo

Una forma de comprender el duelo es pensar que existen determinadas tareas de adaptación. No son fases obligatorias que tengamos que superar en un orden concreto, ni un examen que debamos aprobar.

Podemos avanzar en unas mientras otras necesitan más tiempo, volver sobre ellas o trabajar varias simultáneamente.

Entre estas tareas encontramos:

  1. Aceptar la realidad de la pérdida: Ir integrando, poco a poco, que la persona ha muerto y no va a regresar físicamente.

  2. Procesar el dolor del duelo: Permitirnos experimentar y expresar las emociones asociadas a la pérdida. No existe una manera correcta de llorar ni todas las personas necesitan expresarlo del mismo modo.

  3. Adaptarnos a un mundo sin la persona fallecida: Afrontar los cambios cotidianos, familiares, sociales y personales que produce su ausencia. A veces implica aprender tareas que antes realizaba esa persona; otras, redefinir nuestro propio lugar en el mundo.

  4. Mantener un vínculo con quien ha muerto mientras continuamos viviendo: No se trata de olvidar ni de “cerrar” definitivamente una relación. Podemos encontrar una nueva manera de conservar su recuerdo y, al mismo tiempo, volver a implicarnos en nuestra propia vida, relaciones y proyectos.

Situaciones de duelo especialmente complejas

Hay pérdidas que, por sus circunstancias o por el momento vital en el que ocurren, pueden requerir una atención especialmente cuidadosa.

Cuando hay niños pequeños

Los niños también atraviesan procesos de duelo, pero su comprensión de la muerte depende de su edad y desarrollo.

Pueden hacer preguntas repetidamente, alternar momentos de tristeza con otros de juego, mostrarse irritables, tener miedo a separarse de sus figuras de referencia o presentar cambios en el sueño, el comportamiento o el rendimiento escolar.

Esto no significa automáticamente que estén desarrollando una depresión.

Además, los adultos encargados de acompañarlos también están viviendo su propio duelo, y no siempre resulta fácil atender al dolor de un niño cuando estamos intentando sostener el nuestro.

Cuando unos padres pierden a un hijo

La muerte de un hijo puede producir un sufrimiento de enorme intensidad.

Cada miembro de la pareja puede vivir y expresar ese dolor de una manera diferente. Uno puede necesitar hablar continuamente mientras el otro necesita silencio. Uno puede llorar abiertamente y el otro refugiarse en las rutinas.

Estas diferencias no significan necesariamente que uno sufra más o quiera más al hijo que el otro.

En algunos casos pueden aparecer dificultades en la relación precisamente porque dos personas profundamente heridas están intentando apoyarse mientras cada una necesita también ser sostenida.

¿Cómo te ayudamos en nuestra consulta?

El acompañamiento psicológico durante el duelo necesita, ante todo, acogimiento y escucha.

Hay días en los que quizá necesites hablar y llorar.

Otros en los que podamos trabajar la culpa, determinados pensamientos, el miedo al futuro o alguna situación concreta que está dificultando tu adaptación.

Y habrá momentos en los que simplemente necesites contar una historia sobre la persona que has perdido.

No pretendemos acelerar el duelo ni decirte cuánto tiempo tienes que estar triste.

Tampoco buscamos que olvides.

Buscamos ayudarte a integrar la pérdida y continuar viviendo sin tener que borrar de tu historia a la persona que ha muerto.

Sabemos de dolor, propio y ajeno. Y por ello estamos profundamente sensibilizadas con esta emoción.

Si quieres hablar, si necesitas llorar o si buscas vías para avanzar, puedes contar con nosotras.

📘 Diccionario de la Consulta

  • Ventilación emocional: Expresar emociones y hablar de aquello que nos duele puede ayudarnos a ordenar la experiencia y sentirnos acompañados. Pero no existe obligación de “soltarlo todo” ni una única forma correcta de expresar el duelo.

  • Culpa: Ese ejército de “debería haber...”, “por qué no hice...” y “si hubiera...” que puede aparecer después de una pérdida. En terapia podemos diferenciar aquello de lo que realmente éramos responsables de aquello que ahora juzgamos con información que entonces no teníamos.

  • Recolocación del vínculo: Encontrar una nueva manera de relacionarnos con el recuerdo de la persona fallecida. No consiste en olvidar, sino en conseguir que su ausencia pueda convivir progresivamente con nuestra propia vida.

  • Duelo prolongado: Cuando, transcurrido un tiempo considerable desde la pérdida, el duelo continúa produciendo un sufrimiento intenso y persistente y una importante interferencia en la vida cotidiana. No significa simplemente “estar triste durante demasiado tiempo”.

CONSULTA PSICOLOGICA VILLAVERDE

Centro Psicológico ubicado en la Ciudad de Los Angeles (Madrid).

Atendemos niños, jovenes, adultos, terapia de pareja, tercera edad. Igualmente ofrecemos el servicio de informes periciales.

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