HUBO UN TIEMPO EN QUE LAS LECHUGAS SABÍAN A LECHUGAS Y LOS NIÑOS TENÍAN INFANCIA

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Me siento triste y alarmada viendo las características de los niños que vienen ultimamente a consulta, el último eslabón de una serie de errores cada día más comunes en la educación de los niños. El motivo de la consulta es la falta de habilidades sociales, y si empezamos a tirar del hilo en sentido inverso... los niños dejan de ser niños al comenzar la primaria!

Sí culpo a los padres, no por no querer a sus hijos (eso es indudable). Les culpo de ir a lo fácil y de meterles en una espiral de soledad, de falta de estimulación sobre lo que es realmente la vida, en una falta de comunicación preocupante.

Padres, sociedad, maestros que no advierten, fuerzas sociales que no dan la voz de alarma...y aquí estamos, con unos niños alienados, que sólo piensan en los videojuegos o en ser youtubers (ya les llegará el momento de beber los vientos de los influencers). Estamos criando pequeños robots que molestan poco y están dejando atrás una auténtica infancia.

Comprendo perfectamente la presión social sobre los pequeños: "todos sus amigos juegan a la consola", y claro, nuestro hijo no va a ser menos. Por otra parte, qué maravilloso sistema para que no de la lata, no manche y encima el chantaje perfecto si se portan mal o no estudian.

Una ola gigante a esos padres que se dejan llevar por la corriente de "pensar" que son unos padres fabulosos. 

Tan sólo una recomendación: pensad en vuestra propia infancia. Ya, que el niño no se va a poner a jugar a "la zapatilla por detrás", ni les vamos a contar las historias de nuestra propia infancia como "el abuelo porretas". En eso estamos de acuerdo, pero hay cosas que están ahi mismo, a su alcance, que deben aprender y aprehender para convertirse en adultos que han tenido una infancia, con sus experiencias, sus anécdotas, sus propias aventuras que contar.

Probablemente muchos de estos niños odien profundamente ir al campo, hacer planes de familia, jugar con JUGUETES. No es que el niño "sea así", es que le estamos privando de un aprendizaje fundamental, porque el juego es un role play para la vida, y con tanta maquinita se lo están perdiendo. 

Pregúntale a tu hijo qué es una luciérnaga, llévale una noche estrellada a ver las estrellas con una hamburguesa, rétale a hacer el pino, haz un campeonato de globos de chicle, haz un dique con ramas en el campo, hazle un plano del tesoro para que encuentre algo tonto, juega a por qué letra empieza, monta un campamento de exploradores en el salón, canta "cuando alfonso XII usaba pantalón" con todas las vocales, hazte un parchís a muerte... vive con tu hijo.

Probablemente leerás esto y pensarás: "esta de niños no entiende nada". Afortunadamente no me encuentro en ese punto. He sido niña, y con una memoria prodigiosa para aplicarlo cuando fui madre, y hoy puedo pasarme horas hablando con mis hijos de mil historias vividas, creadas, vida, amor, aprendizaje de la Naturaleza, amor a los animales, comprensión y ayuda al más débil... todo eso se forjó en una vida en la que existía consola, pero no era demasiado importante cuando había que cocinar paellas de plastilina, organizar campos de batalla, vender croquetas de arena o.... hacer carreras de coche en la arena, en el que el volante era el cubo y el cambio la pala.

Tienes un hijo, no un mueble de Ikea. Aunque se niegue, aunque sólo admita ir a sitios con WIFI, lucha, en el punto en el que estés, tenga 3 o tenga 13 años. 

No es suficiente darle comida y caprichos. Dale amor, dedicación y échale muchísima imaginación.

Que cuando tu hijo sea padre pueda recordar la infancia mágica que creaste para él, y que no se compra ni se vende.

Por favor: lee esto, reflexiona y si con el corazón en la mano crees que el mejor amigo de tu hijo es una videoconsola: sácale de ahí.

 

el infierno interno de la susceptibilidad

¿Pueden ser las personas susceptibles felices? Tal vez en alguna Corte de "esas que cortaban cabezas a los súbditos", si, porque desde luego el Monarca no admitía la contradicción ni que se pusieran en duda sus decisiones o se contradijeran los deseos.

Las personas susceptibles tienen una baja tolerancia a la frustración y sesgan la información contradictoria con sus propios deseos como intentos de llevares la contraria o boicotearles.

La capacidad de autocrítica o el desarrollo de la empatía no figuran entre sus cualidades fundamentales, ya que basan su vida en lo que ellos quieren y necesitan, y cuando no son saciadas sus necesidades, consideran que han sido heridos.

El susceptible sufre, porque es incapaz de comprender que sus derechos llegan sólo hasta donde empiezan los derechos de los demás, y que en ocasiones sus demandas no pueden ser aceptadas por falta de posibilidad o de ganas (que el resto del mundo también tiene sus propios afanes).

Ese mundo agrio, en el que siempre están sufriendo las afrentas del prójimo, sesgando la información para confirmar "que el mundo está contra ellos", les hace perderse maravillosas oportunidades de disfrutar de los momentos y las personas, aislándose y en muchas ocasiones, siendo aislados por el resto, incapaces de relacionarse sin naturalidad, con pies de plomo ante una caja de bombas que puede sentirse herido por cualquier cosa sin importancia.

El susceptible se siente inseguro, se juzga negativamente de forma permanente y es incapaz de ver a los demás como personas sanas, que a veces bromean o simplemente no contestan a una pregunta porque no estaban atentos.

Les encanta felicitar en los cumpleaños, tener detalles, llevar una vida social puntillosamente anotada y recordada, no tanto por el placer de hacerlos, sino por tener la oportunidad de echar en cara la falta de reciprocidad: no pasan una.

Llega un momento que el susceptible puede cansarse de serlo, bien porque se da cuenta de lo agrio de su carácter, bien porque los demás se han cansado de sus reproches y enfados. 

Para reconducir esta situación hay que trabajar la propia autoestima de la persona y realizar una reestructuración cognitiva: analizar cómo procesa la información, eliminando los sesgos negativos que pueblan sus pensamientos y que les hace sentirse vejados sin motivo.

Se trabaja también el role playing, el análisis de posibles situaciones y el desarrollo de la empatía.

Hacer de un "susceptible" una persona que deja de ver un campo de nardos y ve flores, es un trabajo apasionante, es como enseñar los colores a alguien que sólo veía en blanco y negro. 

Disfrutar de la relación con los iguales

 

“La expresión Habilidades Sociales se refiere a un repertorio de comportamientos verbales y no verbales a través de los cuales los niños incluyenlas respuestas de otros individuos (compañeros, padres, hermanos, etc.) en el contexto interpersonal. Este repertorio actúa como un mecanismo a través del cual los niños inciden en su medio ambiente obteniendo, suprimiendo o evitando consecuencias deseadas y no deseadas en la esfera social . En la medida que tienen éxito para obtener las consecuencias deseadas y evitar o escapar de las no deseadas sin causar dolor a los demás, se considera que tienen habilidades sociales”. (Rinn Markle, 1979)

Por lo tanto, habilidades sociales son el repertorio de conductas que emplea la persona para tener una relación adaptada con otras personas. En las habilidades hay un componente innato y otro aprendido, por lo que aquellos niños poco "prosociales" pueden ver mejorar estas aptitudes, consiguiendo sentirse más cómodos en la interacción con los demás. 

COMPONENTES DE LAS HABILIDADES SOCIALES

1. Las Habilidades Sociales se adquieren principalmente a través del aprendizaje (mediante observación, imitación, ensayo y también información).

2. Incluyen comportamientos verbales y no verbales, específicos y discretos.

3. Suponen iniciativas y respuestas efectivas y apropiadas.

4. Aumentan el reforzamiento social (por ejemplo, las respuestas positivas del propio medio social).

5.Son recíprocas por naturaleza y suponen una correspondencia efectiva y apropiada.

6. Su práctica está influida por las características del medio. Es decir, factores tales como la edad, sexo y el estatus del receptor afectan la conducta social del sujeto.

7. Los déficits y excesos de la conducta social pueden ser especificados y objetivados a fin de intervenir.

Entre los niños con déficit de habilidades sociales, encontramos a niños tímidos y retraídos, pero también en muchas ocasiones a niños agresivos, en los que no se dan las respuestas socialmente aceptadas, y su falta de recursos para establecer vínculos sociales adecuados, les hace dar respuestas que producen el rechazo de los otros niños.

INTERVENCIÓN PSICOLÓGICA PARA EL APRENDIZAJE DE HABILIDADES SOCIALES

El repertorio de habilidades sociales que tiene un niño es muy variado: algunos son muy prosociales y otros tienen un repertorio muy limitado. Sobre estos niños hay que trabajar para que vayan adquiriendo aquellas habilidades sociales de las que carecen y que les proporcionará un desarrollo afectivo, social y escolar más satisfactorio.

En la intervención con estos niños es necesario evaluar el origen del problema. En ocasiones hay en el origen un modelo de aprendizaje con modelos parentales que carecen ellos mismos de estas habilidades sociales, utilizando la fuerza física como forma de expresión. Otros niños han sufrido carencias afectivas severas lo que les hace retraídos. En otras muchas ocasiones la misma personalidad del niño (timidez, retraimiento) les paralizan ante una interacción social.

Entre las variables a tener en cuenta:

Locus de control

Se refiere a la interpretación de los sucesos que hace la persona: si las considera bajo su control o bajo control externo. Si un niño cree que lo que le sucede es debido a su conducta, puede entender que cambiando puede mejorar su relación con los demás (locus de control interno). Si por el contrario el niño cree que su conducta no tiene nada que ver con sus problemas, que es responsabilidad de los demás o de las circunstancias, se autojustificará y no habrá intento de mejora (locus de control externo)

En niños con problemas de relación, la existencia de un locus de control externo hace necesaria la intervención psicológica para modificar esta variable, ya que en caso contrario el niño es presa de una sensación de indefensión, desesperanza e inmodificabilidad de la situación que le puede llevar a la depresión, y por supuesto a un mayor retraimiento social.

Creencias irracionales

Otra variable que relacionada con la falta de competencia social es el desarrollo de creencias irracionales.

Las creencias irracionales están recíprocamente implicadas en las conductas desadaptadas. Un niño que haya desarrollado un sistema de creencias irracionales se puede comportar de forma no adaptada a la situación, utilizando respuestas pasivas (inhibición) o agresivas. Los niños con más creencias irracionales serán, por tanto, los que dispongan en su repertorio de un menor número de respuestas asertivas y, en consecuencia, presenten mayores dificultades en la relación social

Nivel de inteligencia

A pesar de que la inteligencia y las habilidades sociales deberían estar en consonancia, según la teoría de las inteligencias múltiples, se puede ser muy inteligente y carecer de habilidades sociales. En este punto es más importante el desarrollo de la inteligencia emocional que el C.I. de un niño. Niños con intereses muy diferentes al resto de los niños pueden tener dificultades de adaptación social al no involucrarse en los juegos de los compañeros.

El nivel de asertividad del niño es un indicador más importante de la adaptación social. Un niño socialmente habilidoso es más capaz de adaptarse a las necesidades de sus compañeros y comprender dificultades específicas de otros niños.

PROGRAMA DE ENTRENAMIENTO EN HABILIDADES SOCIALES

Los programas de entrenamiento en habilidades sociales pretenden enseñar, de forma directa y sistemática, estrategias y habilidades interpersonales con la intención de que los individuos mejores su competencia interpersonal en las diferentes situaciones sociales.

Estos programas están integrados por un conjunto de técnicas que se orientan hacia la adquisición de nuevas habilidades, las cuales han de permitir a las personas mantener interacciones gratificantes.

TÉCNICAS UTILIZADAS

•Las instrucciones, entendidas como aquellas explicaciones breves y claras, centradas en las conductas objetivo

•El modelado, que consiste en la exhibición de los patrones adecuados de comportamiento para ser entrenados

•El ensayo conductual (role playing), en el que los participantes en el programa ponen en práctica los comportamientos descritos en el modelado

•La retroalimentación que consiste en proporcionar información concreta sobre la actuación desarrollada. Esta técnica pretende conseguir de forma progresiva un nivel de ejecución cada vez más próximo al modelo

•El refuerzo, con lo que se pretende proporcionar a los individuos la motivación necesaria para que puedan mejorar su conducta

•Las estrategias de generalización para conseguir exhibir esos comportamientos en condiciones diferentes a as que se dieron en el momento de realizar el aprendizaje inicial

Un programa estructurado de aprendizaje de habilidades sociales puede desglosarse en diferentes sesiones trabajando aspectos concretos, por ejemplo:

-Dar y recibir cumplidos

-Expresar quejas de forma eficaz y adecuada al contexto

-Saber decir “no”

-Pedir un favor

-Preguntar por qué de forma adecuada

-Pedir a compañeros o amigos el cambio de conductas que nos perturban

-Defender nuestros derechos

-Iniciar una conversación con alguien que nos interesa

-Desarrollo de la empatía

-Las habilidades sociales no verbales (gestos, mirada, distancias, vestuario, etc.)

-En adolescentes: Establecer relaciones con el sexo opuesto

-Tomar decisiones de forma racional

-Saber afrontar los conflictos

Es importante que los niños aprendan conceptos básicos, comenzando con el reconocimiento de los estados emocionales del otro y saber actuar ante estas situaciones (enfado, alegría, tristeza, miedo…)

Igualmente es importante que aprendan a jugar respetando turnos, la importancia de compartir, el juego cooperativo, resolver conflictos durante el juego, etc.

¿Enfadado con el mundo?

Hay personas que parece que se han enfadado con el mundo. Siempre se están quejando de todo y la misma expresión de su rostro refleja acritud. Son personas adustas.

¿POR QUÉ HAY PERSONAS QUE SE ENFADAN CON EL MUNDO?

Simple y duro: porque no se soportan a ellas mismas.

Hasta aquí creo que casi todos (menos "los rancios") lo tenemos muy claro. Que levante la mano el que no tengo algún conocido de esos que parece que habita en Mordor y siembran un clima de malestar con sus comentarios, sus actitudes o sus gestos. 

No veo manos y sí cara de circunstancias. Los conocemos, los aceptamos con resignación, pero no llegamos a comprenderlos, porque ni ellos mismos se comprenden.

¿DE DÓNDE VIENE ESE ENFADO CON EL MUNDO?

El problema de esa falta de satisfacción personal debe pasar el filtro de la introspección. En ocasiones las personas se ponen metas muy elevadas o consideran que el "por ser vos quien sois" es suficiente para lograr todas sus metas, pero éstas son tan elevadas que no se dan cuenta que para llegar arriba hay que ir subiendo los peldaños, y algunos andan flojos. Existe en muchos casos una BAJA TOLERANCIA A LA FRUSTRACIÓN que ocasiona abandonos constantes en los proyectos, sensación de hastío y la consideración del mundo como un valle de lágrimas.

En otras ocasiones las personas se centran en lo que tienen los demás, y no hablo de pertenencias, hablo de algo más difícil de obtener porque no se compra con dinero: tienen ilusiones, y ellos no, lo que les supone una gran insatisfacción que vierten al exterior sin preguntarse si "tal vez" deberían analizar que la ilusión es algo que nace de uno, que no puede copiarse ni imitarse, que el autoconocimiento puedo llevarnos a saber lo que nos gusta y lo que no, sin más, aunque con nuestros gustos entremos directamente en la categoría "perro verde" (perro verde es mejor que ser de los tristes). Ver una persona ilusionada con su nueva moto de quinta mano, comprarnos una moto de 1.200 cc y pensar que a más cilindrada más ilusión y ver que no, que sólo tenemos una moto pero no nos mueve por dentro nos hace enfadarnos con el mundo.

Es éso, tan sencillo como eso. Las personas se enfadan con el mundo porque no consiguen la satisfacción personal que ven en otras personas con pequeñas o grandes cosas. Nada les llena, y se convierten en personas amargadas, tristes, en muchas ocasiones faltas de empatía o simplemente antipáticas o egoístas.

¿Y ESTAS PERSONAS PUEDEN RECONCILIARSE CON EL MUNDO Y LA HUMANIDAD?

SÍ, POR SUPUESTO.

Es un trabajo terapéutico intenso, descentrar a la persona del concepto "mi ombligo es el centro del mundo" es complicado, porque en principio lo ven como un ataque personal. Son personas con muy baja autoestima, probablemente un pasado con dificultades en el que no encontraron los apoyos suficientes y poca capacidad de análisis de su situación personal y de por qué no son capaces de sentir satisfacción.

Probablemente tengan un pobre autoconcepto y sean... pelín envidiosas de la felicidad ajena.

Enseñarles a disfrutar de las pequeñas cosas de su vida, que aprendan a valorarse y comprender que su actitud personal frente a las personas es también importante y suele producir un efecto boomerang: si soy amable son amables, si sonrío me sonríen, si alegro se alegran de verme... y sonreír a la vida, aunque toda la satisfacción que puedas encontrar en un momento dado sea...comprarte un body milk con tu olor favorito, por algo se empieza, es tu olor es tu body milk y es la satisfacción que te produce olerlo.

"Los tristes" son uno de los núcleos de tratamiento más difíciles que existen, por su resistencia al cambio. Necesitan terapias combinadas de varios tratamientos y varios frentes que tratar, sin embargo, que aprendan a encontrar dentro de ellos la ilusión es reconfortante y una de las labores más apasionantes con las que nos encontramos.

PDT: hay un video de youtube sobre un dibujo animado que se llama "Trapito", muy antiguo, mis hijos lo veían de pequeños, pero creo que resume en esencia de lo que os estoy hablando. Os animo a verlo, especialmente a los que os miréis en el espejo y veáis un rictus en vuestra expresión, independientemente de vuestra edad.

Esta es la canción de "Trapito: la granja de Largirucho"

La coherencia personal

Hablamos de ASERTIVIDAD como una competencia social básica, una de las llamadas "habilidades sociales".

Esta habilidad, que a veces resulta tan complicada llevar a la práctica, debe ser entrenada y manejada a la perfección para conseguir que cada persona se sienta a gusto en su propia piel.

La mejor forma de explicar el concepto es mediante un ejemplo: estás en la barra de chiringuito veraniego y te toca pedir: se te cuelan (no uno, los que sean necesarios). En ese momento eres incapaz de decir: "me tocaba a mi" y sientes la impotencia, la cobardía de no ser capaz de expresar tu derecho.

Esto supondría una PASIVIDAD ante tus derechos.

La asertividad se mueve en un continuo en el que puedes perfectamente situarte:

 

Las personas pasivas son incapaces de expresar sus derechos y necesidades, ante peticiones o situaciones con las que no están conformes, se resignan y ceden. Esta situación tiene una clara consecuencia: por una parte su propia autoestima se resiente al sentirse incapaces de expresar sus deseos, sienten rabia por tener que ceder ante situaciones que no les agradan y se sienten inferiores a los demás "que siempre se salen con la suya". Por otra parte, suelen generar rencor interno hacia los que están "tomando ventaja sobre ellos". 

El pasivo suele ser pasivo y dócil, pero sus reacciones, cuando deciden no ceder a una presión suelen ser absolutamente, y probablemente sucedan en el momento menos adecuado.

En el extremo opuesto tenemos a los AGRESIVOS: ellos por delante, siempre, exigen, imponen y no ceden. Creen que los derechos de los demás están supeditados a los suyos propios y no tienen en consideración los deseos ni necesidades de los demás. A veces da la sensación de que no reparan en que las personas tienen sus propias necesidades.

El punto óptimo es la asertividad, que a mi me gusta definirla como "coherencia interna": no es siempre blanco ni siempre es negro, no hay que pensar que todo el mundo abusa y negarles cualquier petición, ni pretender que todos se plieguen a nuestras necesidades ofendiéndonos si no lo hacen.

Una persona ASERTIVA es capaz de expresar una negativa de forma serena y sosegada, exponiendo sus razones y no sintiéndose culpable por ello.

Un entrenamiento en asertividad enseña a la persona a dar respuestas adaptadas, lo que mejora su nivel de autoconfianza y le hace sentirse mejor consigo mismo, no acumulando rencor hacia los demás. 

Nada mejor para no meter la pata que "cortarte la pata"

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¿Te paraliza la inseguridad? ¿Ante un problema con dos alternativas no sabes cuál elegir?

Hay personas muy impulsivas que toman decisiones rápidamente y otras que simplemente no las toman por miedo a equivocarse.

Ya no es cuestión de ser una persona prudente y reflexiva. Hablamos de personas que siempre dudan pensando que van a elegir mal, que probablemente la decisión descartada sea la correcta.

A simple vista parece un  problema menor, total, la indecisión está a la orden del día, y las personas indecisas nos desquician sólo cuando tienen que elegir su comida en un restaurante (Sí, ese "momentazo" en que tiene que armarte de paciencia infinita después de que se haya leído siete veces la carta).

Sin embargo el indeciso tiene un problema mayor que esa banalidad: sufren porque creen que siempre pierden, jamás se encuentran satisfechos con la decisión tomada y suelen volver la vista atrás pensando que "lo otro era mejor" (lo otro en un plano teórico, claro, porque no lo han llevado a la práctica). 

Normalmente su falta de seguridad les lleva a preguntar a otras personas antes de tomar una decisión, que es una forma de eludir la responsabilidad de sus actos, y eso les hace incrementar aún más su falta de confianza en su capacidad de decisión.

Las consecuencias para la persona son nefastas porque les anula y les hacen perder infinitas posibilidades de vivir y de progresar en la vida (elegir pareja, decidir tener niños, cambios de trabajo, dónde ir de vacaciones, llamar o no llamar, ir o no ir, hacer o no hacer....así hasta el infinito.

Afortunadamente existen técnicas psicológicas que ayudan a estas personas a "aprender" a tomar soluciones, a través de unos pasos estructurados, que serían en realidad los mismos que toman el resto de las personas de forma automática: 

La realización de estos sencillos pasos dota a la persona de cierta tranquilidad al sistematizar el problema. Normalmente se comienza haciendo con ayuda del terapeuta hasta que la persona lo realiza de forma espontánea.

"Experiencia es el nombre que damos a nuestras equivocaciones".

Oscar Wilde

Baja autoestima: ¿licencia para el victimismo?

Se habla habitualmente de baja autoestima como una justificación a muchos problemas que padece una persona.

La persona cuenta sus problemas y termina diciendo "es que tengo baja autoestima", como si contra eso ya no pudiera luchar, como si tuviera un estigma que hace que su sufrimiento tenga una causa, como el que tiene miopía o una hernia de disco.

La autoestima es el amor que sentimos hacia nosotros mismos, nuestra valoración, nuestro autoconcepto, nuestro reconocimiento de carencias pero también de cualidades, y tenemos que potenciarlo, ser objetivos en nuestra valoración para poder luchar contra lo que nos frena de nosotros mismos.

"Tengo baja autoestima" y "merezco compasión" suelen venir de la mano, y esto no es así. La baja autoestima se trabaja hasta que la persona se sitúe en un lugar de autoconocimiento que le permita sentirse confortable en el mundo, sin renunciar a nada de ante mano, sin sentirse inferior al que lucha, sin haber iniciado él mismo ninguna lucha.

Muchos problemas que se tratan en una consulta psicológica tienen como raíz la baja autoestima: sensación de impotencia, procrastinación, inseguridad para tomar decisiones, falta de asertividad, relaciones sentimentales nocivas, conductas promiscuas o infidelidades, problemas de conducta en la infancia, fracaso escolar, aislamiento social....

Sí, he hablado de infidelidades y de promiscuidad en personas de baja autoestima, y muchas personas pueden pensar: si tienes baja autoestima no tendrás relaciones sentimentales. En realidad es todo lo contrario: "como yo no me quiero, en el momento en que alguien muestra interés por mi me vuelco en esa relación, no pienso en lo que realmente quiero, sólo me importa que alguien me valore".

A nivel de infidelidad es muy frecuente que la persona inicie una relación porque la "tercera persona" le esté regalando el oído o haciéndole sentir especial. No valora sus propios sentimientos, no es capaz de discernir si es realmente lo que desea, simplemente sentirse especial le hace elevar (de forma irreal) su propia autovaloración. Los resultados suelen ser nefastos, como un bucle de autodestrucción.

Una persona con baja autoestima suele presentar problemas de asertividad, muestran una actitud pasiva por miedo a no ser aceptados, no consideran que sus deseos, gustos u opiniones merezcan el mismo respeto que lo de los demás, y se muestran débiles y frecuentemente resentidos con el mundo.

En los niños la baja autoestima se suele mostrar bajo conductas disruptivas, suelen ser los payasos de la clase (si los demás se ríen es que me aceptan) sin pensar en que en estos casos no se están riendo con ellos sino de ellos, algo realmente triste.

La autoestima se trabaja. desde el corazón, sin victimismos, con el convencimiento de que "nadie es más que nadie" y que todos tenemos cosas estupendas que tenemos que conservar y defectos sobre los que tenemos que trabajar, sin considerar que es una situación inamovible.

Una persona que mejora su autoestima desde dentro, se siente segura de sus decisiones, crece ante los fracasos analizando las causas, buscando soluciones y asumiendo que no se puede ser siempre el mejor en todos los aspectos, pero sobretodo entendiendo que el respeto hacia uno mismo es la base de la serenidad y que nunca debemos hacer cosas que no queremos por sentirnos queridos: el respeto y el cariño real debe surgir sobre el conocimiento de cada uno como es, no de una máscara con un interior abrumado.

Una baja autoestima merece un trabajo psicológico que recoloque a la persona en el mundo, no es una licencia para sufrir